Se olvidaría de todo

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—¿Como van las cosas entre tu hijo y la hermana del Kazekage? veo que has hecho los arreglos que te pedí... y le informaste a tu hijo a tiempo.¿Aceptó finalmente?

—Sí.

—Bien, —interrumpió inmediatamente— ¡porque el otro día los vi juntos! Espero que ya haya puesto manos a la obra —soltó una carcajada—. Una alianza con Suna no vendría nada mal. Hace un mes dijiste que no tenía intenciones de casarse, pero le ha puesto empeño en conquistar a esa chica. Supe que los habían encontrado juntos en una de las bodegas. —Suspiró efusivamente—. Siempre pensando en los suyos. Será un buen líder Nara después de todo.

—De eso no tengo dudas.

—Bien, bien. ¿Cuándo tendremos la alianza?

El señor Enchuu se cruzo de brazos bastante satisfecho. 

Hubo un silencio y Shikaku suspiró tranquilamente.

—Haces demasiadas preguntas y no das tiempo para terminar. —bebió un poco de té. Detestaba que se le enfriara el té. Además de tener que hablar rápido para confirmar todo lo que el impaciente hombre comentaba y decía. 

Shikaku bajó la taza a la mesa, y miró al anciano político que tenía en frente. El señor Enchuu la parecía comenzar a irritarse. Y no tardaría mucho en irritarle a él. 

De todas formas le gustaba tensar a ese fastidioso hombre.

—¿No vas a decirme?

—Dije que sí, porque sí, he hecho los arreglos. También tuve una charla con mi hijo acerca de sus intenciones. —vio que él hombre lo miraba expectante—. Él no va a casarse todavía. Y cuando lo haga, no lo hará por compromisos políticos.

—¡¿Qué?!—La indignación era imposible de describir.

Shikaku dudó por un momento. En este momento Shikadai era la única de sus preocupaciones. Hiciera lo que hiciera, debía asegurarse de que era lo mismo que hubiera hecho antes de enterarse de la existencia de su nieto... Cerró los ojos para concentrarrse.

—¡Cómo que no va a casarse! ¡Ella es la hermana del kazekage! ¡En Suna siempre casan a las parientes del kazekage! Si no nos apresuramos, otros son los que van a beneficiarse...

No.

Con o sin Shikadai, él estaba seguro de que su respuesta habría sido la misma. Abrió los ojos y miró fijamente al hombre que tenía en frente.

—¡Shikaku! ¡¿Esa es tu forma de educar al próximo líder del Clan?! ¡¿No estaría pensando en toda la aldea a la hora de querer establecer una alianza con Suna?! ¡No puede ser tan irresponsable!—comenzaba a arrugar todavía mas la frente—. ¡El futuro de Konoha depende de él! ¡Deberías criar mejor a tu hijo! ¡cómo es que primero se encierra a la chica con él y luego decide no casarse!

—¡Silencio! —Shikaku golpeó fuertemente la mesa. Miró a Enchuu con el ceño fruncido y continuó:— Mi hijo va a casarse con quien quiera casarse, y cuando él se sienta preparado para hacerlo. Jamás presionaría a mi propio hijo a establecer una alianza política porque sí. —Se puso de pie —. Si  no es capaz de entender eso, esta conversación llega hasta aquí. Puede retirarse

Los dos Naras se miraron sin mostrar ninguna expresión más que el descontento.

Finalmente el señor Enchuu se levantó furioso e indignado, alegó unas palabras más y salió de ahí. Era una falta de respeto echar a alguien de la casa, y más a alguien de su edad. No olvidaría esa significativa acción.

La puerta de la entrada se cerró.

Shikaku caminó hasta la otra habitación y Yoshino se asomó de la cocina para ver qué había pasado. Escuchar a su esposo golpear la mesa no era algo que se viera en el día a día.

¿Es que vas a rendirte?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora