¡Ningún Kakashi con cerdito!

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Al día siguiente habían comenzado a trabajar desde temprano. 


Temari miraba el ventanal y a veces caminaba hacia allá para estirar las piernas. No pasaba mas de 5 o 10 minutos allí.

Shikamaru comenzaba a mirarla mas seguido. Le gustaba retarse a si mismo a deducir algo de su compañera tan reservada. Todos las veces que ella se levantaba, el la observaba e intentaba contestarse una pregunta diferente. ¿Cómo se haría esas cuatro coletas?¿ Como se vería sin las cuatro coletas? Como se vería con unos pantalones? ¿Y si tuviera ojos cafés? ¿Porqué se paraba a mirar ahí? ¿Por qué no se parecía a sus hermanos? Esas y muchas otras, eran los misterios que intentaba resolver. La pregunta de esta vez era: ¿Que tan pesado sería ese abanico? Apenas llegaban a la oficina siempre lo dejaba apoyado contra la pared y se estiraba la espalda. Mientras la observaba, esta vez Interrumpió su tema de preguntas para instalar necesariamente uno nuevo: "¿qué pensaba?". Siempre que se daba un recreo iba al ventanal, apoyaba su mano en su cadera y contemplaba la vista un buen rato. ¿Qué pensaba?

Decidió levantarse esa vez también.

Caminó hasta su lado.

-¿siempre llevas las manos en los bolsillos?

¿Ahora ella intentaba averiguar cosas de él?

-sí.

Temari volvió a mirar el ventanal.

-es bastante cómodo.-añadió shikamaru.- Bueno. A veces las coloco detrás de mi cabeza. Es realmente relajante caminar así.

La miró un momento y luego miró hacia la dirección que ella miraba. Solo techos, tiendas y casas. No entendía por qué miraba tanto.

-es lindo - dijo ella mirándolo nuevamente.

El bajó la mirada para dirigirla hacia ella y la observó. Observo esos ojos mas de cerca. Estaba mas cerca que de costumbre, pero lo hacía por la ciencia. Ese era su reto. Descubrir qué podían decirle esos ojos. Alguna información. Algo se le podía sacar a esos ojos agua marina...Un color que nunca había pensado que existía de no ser por haber oído lo que Naruto le decía. Nunca había visto ojos de ese color antes... unos bonitos ojos rasgados, que terminaban suavemente enmarcados por su cabello. Se detuvo. Eso estaba dejando de ser ciencia...

-es bastante verde -explicó ella al ver que Shikamaru la miraba sin decir nada. -En Suna no tenemos vistas así.- volvió a mirar por el ventanal.- creo que es lo que me gusta de Konoha.

De pronto él se dijo que la estaba mirando demasiado y se obligó a mirar el ventanal.

-ya deberíamos almorzar- ella vio que él asintió. - ¿dónde comemos?

Él le indicó con el dedo que en el primer piso había un comedor.

-o bien...- él vio ella se volteó a verlo -podríamos comer arriba, en la azotea. No hay mesas, claro -dijo rascándose la cabeza - sé que a las chicas les incomoda eso...

-sabes...-ella interrumpió y le arqueó una ceja - en serio, no creo que sepas mucho sobre chicas. Ya libérate de los prejuicios. No todas entramos en ese saco.>>Arriba debe haber mejor vista.

Sin decir nada tomó los dos almuerzos que había dejado en el estante y salió hacia el pasillo. Bueno, no sabía muy bien por donde era, pero debía subir las escaleras obviamente. Shikamaru la alcanzó rápidamente y le mostró por donde. Cuando abrió la puerta ella se quedó encantada. Le pasó los almuerzos y se acercó a la barandilla donde se veía, ahora sí, toda la aldea. Los techos de colores combinaban muy bien con los arboles que alcanzaban a asomarse. Se llevó una mano a la mejilla e intentó cerrar la boca.

¿Es que vas a rendirte?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora