Ya no más

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Caminaron en silencio hasta llegar a un bonito restaurante que no conocía Temari. 

 Se detuvieron en la entrada. Ella juntó sus manos esperando a que él dijera algo. Su corazón palpitaba demasiado rápido e intentaba no evidenciarlo demasiado. 

—Jamas he venido aquí —sonrió el Nara, volteando para poder mirarla—,  pero Kakashi-sama lo recomendó como uno de los mejores en Konoha. 

Ella solo asintió. Con curiosidad, comenzó a observar a su al rededor.

El lugar era bastante bonito. Tenía unos bonitos jardines y una pequeña laguna tanto en la entrada como en parte de atrás. Una iluminación bastante cálida y muebles de buena calidad. 

Todo el ambiente se veía elegante.

Un poco de nervios la invadió al pensar que quizás el lugar era algo caro. ¿Estaría bien para los bolsillos de él?

—Entremos—le sonrió.

Y ella solo pudo sonreír sintiendo que sus mejillas se coloreaban otra vez.

De casualidad estaba allí el hokage y la mitsukage junto al Raikage. Tambien habían otros más, pero ellos solo caminaron un poco más. Casi hasta el final.

Temari se sentía nerviosa de estar teniendo una cita allí en Konoha. Los de Suna no sabían nada, pero de solo imaginar que empezaría a salir con el estratega de Konoha, ya podía oír los rumores que se armarían.

Mejor sería mantenerlo en silencio, para que ninguno de sus hermanos se enterara todavía. 

Ademas... Volvió a mirar a Shikamaru que daba su nombre para obtener la mesa que había reservado previamente. ¿Que tan en serio iría él? Bueno, quizás eso dependería de como saliera la cita ahora. Un escalofrío recorrió su cuerpo. No quería estropear nada. ¡Kami-sama! ¿Tanto ya sentía por ese Nara?

El volteó a mirarla.


Ambos se quedaron mirando.


—Es la mesa que está allá— indicó el recepcionista que los acompañaba.

Solo entonces ella giró su cabeza para mirar hacia donde indicaba el recepcionista. Después sonrió muerta de ansias y vergüenza. 


Pero el solo la miró. Se alegraba de que ella hubiera venido. Sonrió. Luego apartó su vista y comenzó a caminar para que ella lo siguiera. 

Caminaron hacia la mesa. Era la que estaba mas alejada de las otras personas, y daba a una bonita ventana, junto a la puerta del jardín de afuera. Un bonito ambiente. Merecía la pena toda la espera, y Shikamaru se alegraba de que Kakashi le hubiera recomendado tan buen lugar.

Entonces, él se detuvo junto a una de las sillas.

—Que lo disfruten— dijo el hombre volteando para retirarse.

Él agradeció, mientras el discurso que le había dado Ino hace años le volvió a la cabeza. Por aquel entonces, ella hablaba de cómo los hombres no sabían nada, y que ella esperaba que fueran bastante atentos; que en realidad las mujeres siempre esperaban que ellos fueran bastante atentos, y que siempre se portaran como uno caballeros. Eso incluía abrirle las puertas a las señoritas, y ajustarles la silla en una cita... No entendía por qué, pero al parecer lo que se esperaba ahora de él, era que debía ayudarla a sentarse como... «Como si ella fuera incapaz de hacerlo».  Volteó a mirar a la rubia que llegaba a su lado. ¿En serio tenía que hacer eso? No se sentía capaz de ese movimiento cursi y digno de un caballero... pero... ¿Ella esperaría que él hiciera eso? «Mendokuse» su estomago se apretó mientras miraba la silla que debía correr para ofrecerle el asiento. Ya se sentía torpe de solo imaginarse haciendo ese movimiento. ¿Ella notaría lo ridículo que imaginaba que se vería?.

¿Es que vas a rendirte?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora