Pero... tampoco voy a obligarte

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Temari caminó de vuelta a su casa en silencio. 

Shikamaru no sentía nada por ella. Había oído decirlo más de una vez, pero ninguna le había molestado tanto como ahora. Dio un resoplido. Se estaba metiendo en problemas... Debía concentrarse en mantener la distancia con el vago, últimamente se había dado demasiado permiso de admirarlo.

Entró a su casa y se dirigió a la cocina para comer. Sus hermanos ya se habían dormido, y las luces estaban apagadas. Dio otro suspiro.

Todavía no era capaz de admitirse completamente que el vago comenzaba a gustarle más de lo que había esperado. Al menos una parte ya lo estaba asumiendo.

A la mañana siguiente pasó por Shikamaru. Tuvo que golpear la puerta unas cuatro veces porque era bastante lento. Le alegó que él mismo le había dicho que la acompañaría, y que si no le abría la puerta, ella simplemente se iría porque no podía abandonar a su equipo. Después de esa orden a todo pulmón a través de la puerta, Shikamaru le abrió, todavía poniéndose la chaqueta. Dio un enorme bostezo y cerró la puerta para seguirla.

Shikamaru prácticamente caminaba dormido.

—No entiendo por qué no te quedaste en casa durmiendo —dijo ella, de ojos cerrados y molestos.

—Para qué. Puedo dormir acá. Quedarme en casa encerrado es fastidioso.

Ella solo refunfuñó mirando al cielo. 

Caminaron hasta que llegaron a una especie de territorio llano. Los tres alumnos de ella ya estaban ahí.

—Temari-sama, llega tarde...—dijo uno de sus alumnos.

Ella frunció el ceño y apoyó sus manos en su cadera.

—Solo fue esta vez, porque...

—¿Quien es él?— dijo una chica de pelo oscuro.

—¿Es su novio?—dijo la otra.

—¿Qué?—Temari miró al vago ¿Parecía, a caso, que él fuese su novio?

Shikamaru y Temari se pusieron incómodos.

—¿se puede tener pareja de otras aldeas?—dijo el tercero, abriendo unos enormes ojos.

—¡jamás sería novia de este vago! —reclamó. Sus ojos eran redondos y blancos —¡preferiría que me mordiera una serpiente!

—oe oe —balbuceó Shikamaru—estoy aquí.

Sus tres alumnos se rieron.

—Concentrémonos en el entrenamiento de hoy.

Los tres se formaron. 

Temari dio las instrucciones y comenzaron a entrenar.

Shikamaru buscó un lugar con sombra donde ubicarse... pero no había nada. Mendokse, ¿cómo dormiría ahí cuando el sol estuviera a plena altura? Vio una pequeña roca que le serviría para recostarse. Caminó hasta allá y se acostó.

Podía verlos entrenar mientras tanto. Eran los tres contra ella.<<Tres chunnin contra ella sola >> pensó para sí.

Dio un largo bostezo y se quedó dormido.

Despertó cuando sintió que unas gotas de agua le cayeron a la cara. Abrió los ojos y tenia a tres chunnin mirándolo, cuchicheaban y se reían. Un vaso de agua le cayó completo en la cara.

Shikamaru se sentó de golpe.

—y así... es como se despierta a un vago —añadió Temari.

¿Es que vas a rendirte?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora