Me parece bastante posible ese estado

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Debía partir el viaje esa noche.

El sol ya comenzaba a ocultarse y Shikamaru oyó que su madre ya volvía de las compras. Pero él siguió ocupado con lo suyo. Tenía varias cosas de su pieza en el pasillo y otro poco sobre la cama. Intentaba buscar en su armario, quizás entremedio de la ropa.

«¡Mendokuse!» ¡¿Donde lo había dejado?!

—No creí que te bajara el animo de limpiar tu cuarto —dijo su madre.

Shikamaru siguió buscando.

Salió de ahí y fue a la sala. Levantó los cojines del sofá. Buscó entre el mueble de los zapatos que estaba en la entrada. Quizás en algún estante... Alguno de los libros... No había nada. Volvió al sofá y se inclino para buscar debajo de él.

—¡Shikamaru!

El pobre levantó la cabeza y se la golpeó fuertemente. «Mendokusai» ¿ahora qué había pasado?

Salió de debajo del sillón y miró a su madre. Estaba enojada como de costumbre y tenía sus manos en la cadera.

—¡¿Qué te pasa que has desordenado toda la casa?!

Shikamaru miró a su alrededor... estaban todas las cosas repartidas.

—¡Vas a ordenarlo todo inmediatamente! ¡¿Crees que estoy para ir detrás tuyo ordenando lo que desordenas?!

—Ya lo sé mamá —menudo fastidio, tardaría horas en ordenarlo todo.

—¡¿Qué estas buscando?!

Shikamru echó un ultimo vistazo bajo el sofá y se puso de pie. Se llevó una mano a la cabeza.

—Mi tablero de shogi

—¡¿Y por qué estaría bajo el sillón?! Está en el corredor, donde siempre ha estado.

—¡No ese, mamá! —caminó hacia otro de los muebles —Tenía uno pequeño de viaje. Portátil —siguió desordenando las cosas.

Se agachó mirando los estantes. Quizás lo había dejado entre los libros.

—¡Pero mira la hora! ¡Tienes que irte en una hora, y antes de hacerlo dejarás ordenado! —caminó hasta la cocina—. ¡cuando vuelvas seguirás buscando!

—Quería llevarlo mamá

—Solo me importa que antes de irte dejes todo como estaba. ¡No saldrás de esa puerta sin haberlo hecho, Shikamaru!

—Lo sé, lo sé. —comenzó a ordenar el estante.

La última vez que lo vio fue en Suna, pero él había ordenado sus cosas antes de partir. ¿Podría habérsele caído por el camino? Mendokusai, nunca se le había ocurrido que un pequeño tablero portátil sería tan fácil de de perder. Su nuevo regalo no le había durado mas de ocho semanas. Si no estaba en casa debió perderlo por el camino. ¡Qué estúpido! Iba a jugar con ella en su oficina, pero no estaba la imagen en su mente de haberlo usado allí... Ademas, ella le hubiera avisado si se le hubiera quedado en Suna... 

Bueno, estaba ocupada besando a su prometido.

«Kuso» seguía doliendo.

Tomó aire y continuó ordenando el sofá junto al resto de cosas de los muebles. Su pieza quedaría para el final. Si no la alcanzaba, simplemente cerraría la puerta con todo dentro.

Comenzó a trasladar las cosas de su pieza cuando su madre le gritó que Itobi ya había llegado. Se apresuró y cerró la puerta. Había logrado ordenar todo menos su pieza. Eso lo haría a la vuelta.

¿Es que vas a rendirte?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora