A partir de ese momento...

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Últimamente los viajes a Konoha sucedían más seguido. Eran más cortos también, pero incluso más cansadores aun. Había cierta tensión entre las aldeas.

Habían pasado unas dos semanas y ella había tenido que partir nuevamente. Dio un suspiro. No sabía qué haría cuando viera a Shikamaru.

Esas ultimas dos semanas había estado tan desconcentrada que Kankuro la había retado dos veces por no escucharlo. En serio lo había intentado pero no podía borrar ninguna de las cosas que Shikamaru había hecho la ultima vez. Cuando la abrazó para que dejara de sentir frío... Cuando ella también lo había abrazado... ¡Cuanto deseaba abrazarlo otra vez! De todos los pensamientos que cruzaban por su mente, la mayoría eran suplicas y deseos de volver a abrazarlo otra vez.

Dio un suspiro. No sabía que iba a decirle.

Decifrar a Shikamaru era algo difícil. Sus palabras le decían cosas que sus acciones no. Le había dicho que no malinterpretara nada y luego él mismo se había lanzado sobre ella... Bueno, había sido un accidente, pero él, y solo él se había acercado a besarla. Ella no había hecho nada... 

Nada más que desear que lo hiciera, claro.

Se ruborizó un poco de pensar en que Shikamaru había querido besarla. ¿Entonces él sentía algo por ella?... ¿Y si lo había hecho porque había notado los sentimientos que ella tenía por él? No, no caería tan bajo como para besarla sin sentir nada.

¡Y Shikaku justo había entrado a la bodega! ¡Ay, si había sido en el peor momento! Los había esperado por más de veinticuatro horas a que lo hicieran. Mas de veinticuatro horas y no habían entrado más que en el peor de los momentos. Si hasta prefería que los hubieses encontrado durmiendo que haberlos interrumpido cuando él se había animado a besarla. Ya no tendría cara para mirarlo a los ojos, ni a Shikamaru, ni a su padre ... En realidad tampoco se atrevería a mirar a Shizune... o a Lady Tsunade que también debía estar enterada. Ni hablar de la madre de Shikamaru.

Cerró los ojos y tomó aire para calmarse. Intentó respirar más calmada. Bien... ¡Kami-sama! ¡No tenía idea de qué iba a hacer!

Abrió los ojos y vio a Shikamaru esperarla en al puerta. Todo su estomago se revolvió e intento luchar por no sonreír ni un segundo mas.

¡No no quería mirarlo! No se atrevía. No cuando recordaba que ni siquiera se había despedido del vago.

Su corazón se le había acelerado en cuestión de segundos y el cosquilleo no desaparecía por más que lo intentara. ¿Qué iba a decirle? Comenzó a dolerle el estómago.

—Ho... hola —tosió ligeramente, y se concentró.

—Hola —respondió ella intentando ser formal. No lo miraría.

Shikamaru la siguió. Caminaron por la calle principal.

Ninguno de los dos decía nada.

Shikamaru intentaba hallar la forma de llegar a la conversación necesaria para él poder lanzar su excusa. Pensaba hacerlo después del saludo pero sintió que se volvía demasiado incómodo y fastidioso. Ella, por otro lado, pensaba en lo vergonzoso que le resultaba todo, y en qué iban a hacer cuando llegaran donde la Hokage.

Tomó una bocanada de aire y mantuvo al frente en alto. Debía tranquilizarse.

Al menos sus hermanos no sabían nada.

Subieron por la torre y entraron a la oficina de Lady Tsunade. Ella actuó de lo mas normal. Le pasó el rollo y cuando la Hokage lo leyó le informó a Temari que debería esperar unos tres días. Luego la enviarían con algunas pruebas, y un reporte.

¿Es que vas a rendirte?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora