Capítulo 5

308 9 0
                                        

Alba:
Cuando la noche llega, me preparo para la fiesta en la playa. Me pongo un vestido blanco de escote recto sin mangas, llega hasta la mitad de mis muslos y se pega por completo a mi cuerpo, además tiene la espalda abierta. Debajo me pongo el bikini rojo que me he comprado esta mañana, sabiendo que seguramente estaré más tiempo en bikini que con el vestido. No me molesto en maquillarme más allá de rizarme y ponerme máscara de pestañas. Mi cabello castaño y ondulado lo mantengo suelto, para dejarla caer por mi espalda en como una cascada. Para mis pies optó por unas sandalias. Una vez termino, me giro hacia mi cama donde Tyler me espera tumbado. Él lleva puesta una camisa azul clara a juego con sus ojos y un traje de baño azul, junto con unas deportivas blancas.

–¿Cómo me veo?

–Jodidamente preciosa–sonríe–Si no fuera gay, sin duda intentaría acostarme contigo.

–¿Seguro? Creo que el vestido no me convence.

–¿Por qué no? Te queda increíble.

–Siento que me hace más ancha–frunzo mi ceño, girando mi cuerpo para ver cada ángulo.

Sin duda me queda horrible.

–No seas tonta, Alba, luces increíble.

Antes de que pueda decir algo más o cambiarme, agarra mi mano y bajamos por las escaleras para ir hasta el salón, donde el resto nos esperan. Al vernos, Mario silva al igual que Rayan, haciendo que mi hermano se moleste.

–Alba, estás increíble–sonríe Adrián.

–Y que lo digas–me halaga Rayan.

Espero que Liam diga algo o al menos me mire, pero no lo hace, está muy ocupado mirando su teléfono. No puedo negar que me decepciona bastante que pase de mí ya que llevaba desde ayer por la tarde—justo cuando volvimos del centro comercial y le devolví la tarjeta—tratándome con indiferencia, la misma con la que me trataba antes de la charla de mi hermano.

Sin esperar más salimos de casa y caminamos por la urbanización para llegar a nuestros destino, aunque ahora mismo tengo muchas menos ganas de ir esa jodida fiesta y solo quiero volver a mi cama. Ni siquiera se porque tengo ganas de llorar ni por que mierdas la indiferencia de Liam me molesta o afecta tanto; normalmente me siento aliviada de que me ignore ya que significa que no tendré que aguantar sus comentarios irónicos hacia mí para molestarme o sus burlas.

¿Qué mierdas me pasa?

–¿Estás bien, reina?–Mario me abraza por los hombros.

–Sí–intento sonreír.

–Si lo necesitas, puedes hablar conmigo–me asegura–Sabes perfectamente que puedo machacar a cualquier idiota y después ir a tu habitación para ver una película cursi y comer golosinas–sonríe.

–Estoy bien, señor Bros–aseguro.

–No voy a insistir si no quieres hablarlo, pero que sepas que puedes contar con cualquiera de nosotros–asegura. Asiento y dejo un beso en su mejilla.

Una vez llegamos, paso un buen rato con mi hermano, bailando de forma ridícula para hacerme reír y sentir mejor, ya que obviamente ha notado mi mal humor. Además, se encarga de mantener a cualquier chico lejos de mí, haciendo que baile y dé vueltas en el sentido contrario al que se encuentre el chico que ha intentado acercarse. A mitad de la noche, terminamos separándonos, yendo él por un lado y yo por otro. Aburrida, voy directamente a la cocina, donde se encuentran las bebidas. Me bebo por lo menos tres chupitos antes de servirme un vaso de vodka e irme hacia el porche de la casa, donde la gente ya se encuentra borracha mientras se besan o  juegan al beer pong en una mesa, por lo que me uno.

Pasan por lo menos dos horas más—las cuales me las paso bebiendo, jugando y bailando en bikini, ya que en algún punto me he desecho de mi vestido, al igual que el resto de la gente con su ropa—hasta que me encuentro con alguno de mis amigos, solo que para mi jodida mala suerte se trata de Liam, con una rubia  pegada a él. El pelinegro parece notar mi mirada ya que nuestros ojos conectan hasta que decido huir y alejarme, tambaleándome entre la gente hasta que me choco con un castaño bastante apuesto. Es alto, con cuerpo atlético y cabello desordenado.

Creo que me recuerda a quien no debería de querer volver a besar.

–Hola, hermosa–sonríe–¿Quieres bailar?

–Claro–le devuelvo la sonrisa.

Me acerco a él y dejó que coloque sus manos en mi cintura mientras me muevo contra él, acerco mi rostro al suyo y uno nuestros labios,notando el sabor del alcohol en la boca de ambos, su lengua juega con la mía y una de sus manos bajan a mi trasero, agarrándolo con fuerza de manera no muy agradable y pegando nuestras pelvis hasta que noto su erección sobre su bañador contra mi estómago bajo. A pesar de besar a este chico, no siento emoción alguna ni mucho menos tengo ganas de seguir besándolo o de que me toque.

–Si aprecias tus dientes, ya puedes quitar tus jodidas manos de ella.

Me tiene que estar jodiendo.

Me alejo del chico y me giro para encontrarme a Liam, de brazos cruzados y la mandíbula apretada. Por la forma en la que Liam está mirando al pobre chico, sale casi corriendo. La diferencia de altura entre ambos es hasta cómica ya que él mide casi metro noventa y yo casi metro sesenta. Aún así no dejo que me intimide y me cruzo también de brazos, alzando mi mentón para mirarlo mal. Puedo notar como levemente se le baja su mirada a mi pecho pero rápidamente rectifica y vuelve a mirar mis ojos color miel.

–¿Qué mierdas crees que haces?

–Salvarte de un error del que mañana o el resto de tu vida te arrepentirás.

–Deja de meterte en mi vida.

–Pues no me obligues a hacerlo.

–Vuelve con esa rubia y déjame tranquila–espeto molesta.

Me giro para comenzar a alejarme entre la gente hasta salir de la casa y llegar hasta la playa, entonces comienzo a caminar en la arena notando como se mete entre mis pies desnudos, se me dificulta un poco la tarea de andar por la arena ya que he bebido demás.

–Nuestra casa está hacia el otro lado, Einstein–Liam camina a mi lado.

Mierda.

Me giro y comienzo a andar en la dirección correcta, teniendo a Liam a mi lado, como si fuera mi jodido guardaespaldas. No voy a negar que me hace sentir bien que se preocupe por mí de esta forma y que se preocupe de que llegue sana y salva a casa o de que no haga alguna estupidez, pero cualquier sentimiento positivo desaparece de mi sistema cuando lo recuerdo con esa rubia encima.

Siento que para él, el beso en el sofá no ha significado absolutamente nada, aunque teniendo en cuenta lo que me ha dejado ver, es exactamente eso. Solo ha sido un estupido beso más, solo que esta vez ha sido con la hermana pequeña de su mejor amigo y sabía perfectamente que si Alex se enteraba lo golpearía, por eso prefirió mantenerlo en secreto. Sé perfectamente que para mí también debería de haber sido un simple beso más, pero por alguna extraña razón que desconozco, no ha sido así.

Puede que sea porque ha sido el primer chico que he besado después de Zack, o mejor dicho, el primer chico con el que al besarme, he sentido una electricidad recorriendo mi cuerpo. Quizá lo sentí como fruto del momento y la tensión que se formó entre nosotros. Aunque tampoco llego a entender por qué me apeteció tanto besarlo, si no dejaba de ser el mismo idiota de siempre. Aunque, por lo entender, no entiendo ni por qué me molesta verlo con otra chica, si es una escena a la que estoy acostumbrada y nunca me ha molestado.

Y se siente terriblemente mal, porque en el fondo sé que he sido tan estúpida como para creer lo que no era posible.

Contigo [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora