La patria necesita de aquellos hombres y mujeres que le hagan ver la tarde sin tristeza. Hay tanto y lo que hay es para pocos.
Carlos Pellicer
Cuando Valentina sintió deseos de parar de besarla por lo menos hasta ese momento, agarró a Juliana y la abrazó con fuerza, no la soltó por un buen rato y Juliana a pesar de sentirse más tranquila con respecto a confirmar que su pesar no era producto de que se sintiera avergonzada de ella, igualmente se preocupó porque no entendía la reacción de la turista. Rompió el abrazo y le preguntó que si ya se encontraba mejor, la turista asintió mientras se secaba algunas lágrimas que todavía brotaban de sus ojos. Esa etapa sin duda estaba siendo la más sentimental y en la que más Valentina había llorado, aún así no se arrepentiría, volvería a pasar por lo mismo con tal de encontrarse con Juliana si fuera necesario.
Valentina-perdóname Juls, yo... yo... yo soy una... una estú...—interrumpida por Juliana que le recordó lo que horas atrás ella le había dicho de que amar no era tener que pedir perdón—estoy muy orgullosa de ti, todo lo que has estado dispuesta a pasar por tu patria que es la mía también, te honra, soy la mujer más afortunada del mundo por tener tu amor—en ese momento la que se emocionó fue la mulata, tenía muchas personas que se lo decían, que se lo recordaban, pero que el amor de su vida luego de enterarse de la peor manera que ella se prostituía, que le mintió con respecto a eso, la apoyara, le dijera que se sentía orgullosa y afortunada era sin duda el agradecimiento más especial que había recibido por su causa y sacrificio.
Juliana-yo soy más afortunada por amar a una persona como tú, y de que una persona como tu ame a alguien como yo, aveces creo que no puedes ser real, que un ser humano tan noble, bueno y dulce como tu no es posible que sea real, pero cuando miro tus ojos todas esas dudas se van, se va porque son ellos los que delatan esa manera única de ser que tienes—Valentina sonrió tiernamente mientras con sus pulgares acariciaba las mejillas de su dulce mulata, sintiendo que su pecho se engrandecía con cada palabra que esta le decía, sintiéndose plena por confirmar una vez más que como Juliana la veía, que lo que Juliana descubría de ella eran cosas que nadie más sería capaz de ver en ella más que su amada—Te amo mucho Val, ahora que ya lo puedo decir sin temor alguno no quiero dejar de hacerlo, quiero recordártelo a cada instante y no solo con palabras, te lo pienso demostrar cada día con hechos—hizo una pausa y continuó. Lo que Juliana le iba a decir a Valentina se le acababa de pasar por la cabeza. Por primera vez en su vida después de crear su organización le daría el poder a alguien más que decidiera por ella, Valentina ese día no lo sabría porque Juliana no pensaba exponer su organización ni su identidad, pero ese día luego de las palabras que Juliana le diría a Valentina, le estaría poniendo su corazón en una bandeja para que hiciera de él lo que quisiera—es por eso que quiero darte a ti mi voluntad en este momento, en este momento te estoy dando la posibilidad de elegir por mi—Valentina la miró extrañada—Val... te amo tanto, tanto que si tú me pides que deje de colaborar con el movimiento opositor político al cual yo pertenezco te juro que lo dejo, aunque me duela, aunque me sienta mal por abandonarlos, yo también dejaría todo por ti mi amor, tu eres lo más importante que tengo y no voy a poner nada antes que nuestro amor—Valentina iba hablar pero Juliana la detuvo—no quiero que sientas que eres egoísta por pedirme que lo deje, no quiero que te sientas culpable, solo quiero que decidas lo que creas que es mejor para las dos, necesito que tú tomes el control Val porque llevo mucho tiempo teniéndolo yo y no sé si lo estoy haciendo bien, necesito que lo haga alguien más por mi.
Juliana en el fondo quería que le dijera que no lo dejara, su causa antes de Valentina era lo más importante, se sentiría mal si la decisión de Valentina era que lo dejara, pero sabía que a la larga o la corta lo agradecería porque lo que si no podía permitir era que su amor se rompiera por causa de su causa. Ya está, lo que todos queríamos Juliana se lo estaba poniendo en bandeja de plata a la turista, eligió y la ganadora fue Valentina, el amor triunfó una vez más por encima de la razón, aunque en realidad lo más lógico y coherente siempre es que elijamos al corazón y, eso precisamente haría Valentina pues ella también tenía que elegir. Se sentía honrada y más amada aún, pues sin aún saber que significaba Juliana para ese movimiento, sabía que debía ser muy impórtate para ella, para nada había obviado a esas personas que le hablaban a Juliana con tanta devoción en cuanto entraron a ese barrio.
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HABANA (Juliantina)
FanfictionDicen que en la guerra y en el amor todo se vale, pero como vivir amando en medio de la guerra? Cómo se pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo si no tienes tiempo? Cómo entregarle hasta tu alma a una persona que está buscando la suya a través de...
