EL PARA SIEMPRE NOS PERTENCE

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En el camino les había agarrado una tormenta, cerca de las doce de la noche llegaron a otra de las fincas que poseía uno de los miembros del movimiento. A pesar de que la causa se encontraba en un momento crítico, habían muchos que seguían confiando así que el apoyo seguía siendo incondicional. Les brindaron de comer, pero las recién casadas solo querían un lugar donde pasar su noche de bodas, entonces los dueños de la finca les brindaron el único lugar de ese rancho donde estarían solas y apartadas de todos para que pudieran gritar a gusto.

Era un granero, si, un granero abandonado con un portón inmenso y en mal estado, tenía una especie de habitación de madera como la de la de la mulata en el punto más alto de ese lugar.

  Valentina tomó a Juliana en sus brazos haciendo la típica cargada que hacían los y las recién casadas en sus noches de bodas para entrar a la habitación, solo que ellas no la pasarían en un hotel de lujo ni nada por el estilo

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  Valentina tomó a Juliana en sus brazos haciendo la típica cargada que hacían los y las recién casadas en sus noches de bodas para entrar a la habitación, solo que ellas no la pasarían en un hotel de lujo ni nada por el estilo. Valentina subió con cuidado la escalera que las llevaría hacia un lugar que podría parecer un ático, pero no lo era, era solo un simple granero abandonado.

  En cuanto Valentina se vió dentro del lugar, advirtió que como mismo le había dicho el dueño de aquella finca, había una cama, solo que esta era una cama hecha de pajas, en realidad había mucha paja esparcida por todo el lugar, era una suerte que a pesar de que el techo también era de madera el agua que estaba cayendo producto de la lluvia, no se colaría en aquella habitación pues no tenía ni un solo agujero.

  La turista dejó caer a Juliana sobre la cama con mucho cuidado y de esa misma manera la fue despojando del vestido blanco que traía puesto, adorando con sus labios y manos todo el cuerpo de ese ser que tanto amaba, esa que ese día a pesar de todos y contra viento y marea había convertido en su esposa. Juliana se dejó hacer, por muy preocupante que estuviera la situación disfrutaría de su noche de bodas, lo haría sin prisa, con calma, haría que cada segundo les parecieran horas y cada hora una eternidad, pues estaban en un punto en el que no sabían que podría pasar al siguiente día, Juliana haría lo que Valentina le había pedido, viviría el presente y aprovecharía todo el tiempo que pudiera estar junto a ella.

  En cuanto Juliana estuvo totalmente desnuda Valentina se puso de pie, sus ojos lo puso en los de Juliana que quiso ir a su encuentro pero Valentina la detuvo echando su mano hacia adelante en señal de stop. Caminó hacia su mochila y sacó de ella su celular, su celular y a los gemelos obviamente, ese juguetico no podía faltar en su noche. Juliana al advertir aquello se llevó su dedo índice a la boca, se lo mordió con picardía y le habló
Juliana-pervertida—dijo con sensualidad y Valentina sonrió pero sin mirarla, estaba buscando en su móvil una canción que adoraba y que le recordaba mucho a su ahora esposa mulata. Al encontrarla le dio play y la puso a reproducir una y otra vez cada vez que terminara.

HABANA (Juliantina)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora