Los efectos invariables del absolutismo han sido sumir a los pueblos en la obscura noche de la ignorancia y del fanatismo, haciéndoles perder la noción de su dignidad y olvidar el amor patrio.
Francisco I Madero
Veinte años atrás
Leopoldo-!Ven Val! ayúdame con esto princesa—le decía a su inquieta y traviesa niña que estaba corriendo por todo el patio trasero de esa casa. La niña seguía en su mundo de Yupi así que el hombre tuvo que ir por ella atrapándola para que no se le escapara—aseguramos esto, colgamos esta pieza aquí... y listo !Ya tienes tu columpio princesa!—dijo realmente emocionado pues adoraba la sonrisa y felicidad de su hija, era una pena que no pudiera pasar más tiempo con ella, pero era algo que ya estaba resolviendo, no era su deseo pero llevaba más de diez años luchando una causa que hasta ese momento no estaba dando resultados. Por Soledad y su hija él sería capaz de dejar su causa atrás.
La pequeña Valentina se columpiaba y para ella ese era el mejor juguete en ese momento, los pocos momentos que compartía con su padre eran únicos, ya estaba creciendo y notaba su ausencia
Valentina-ahora si te vienes a quedar papá?—el hombre agachó la cabeza, aún no era el momento, lo había decidido pero faltaban cosas que resolver, daría su último golpe antes de abandonar la isla definitivamente
Leopoldo-ya casi princesa, lo prometo—la niña hizo un puchero enorme dejando de columpiarse y él le tomó con delicadeza sus enrojecidas mejillas para hablarle mirándola a los ojos—hey mi amor, no te pongas triste, ya verás que en menos de lo que imagines tu, tu mamá y yo estaremos juntos para siempre en un lugar mejor—la niña que ya estaba llorando se sopló la nariz y lo miró para luego hablar
Valentina-un lugar mejor que este?, que nuestra isla?—le encantaba su casa y su país tropical rodeado de mar, de echo vivían frente al mar.
Leopoldo-ningún país nunca será mejor o más hermoso que el que nacimos mi niña, pero grábate bien estas palabras mi cielo, lo más importante que puede tener un ser humano a parte del amor de los suyos es la libertad, por eso debemos alejarnos un tiempo, tenemos amor pero no libertad aquí en nuestra isla—la niña no entendía mucho pero a su manera iba guardando toda esa información
Valentina-que es la libertad?—preguntó inocentemente y su padre sonrió secando las últimas lágrimas que esta estaba derramando pues ya estaba más calmada
Leopoldo-es que tú me pidas que no me vaya tanto tiempo y que yo no pueda complacerte—ahora sí entendía
Valentina-y a donde vamos como es?, habrá mar?, yo no puedo vivir en un lugar que no tenga mar papá, como sembraremos el árbol que me prometiste?—la niña no olvidaba nada. Leopoldo seguía sonriendo pero a punto de echarse a llorar
Leopoldo-claro que viviremos cerca del mar Val, también sembraremos ese árbol y escribiremos un libro—esa última idea le agradó más, era amantes de las letras y las poesías, aún sin tener edad de saber leer, gracias a que su madre era una fanática también de ese arte ella lo aprendió hacer antes de tiempo
Valentina-y tendré hijos—recalcó ya que él a menudo le recordaba las tres cosas más importantes que debía hacer una persona. El sonrió aún más mientras la sentaba en el columpio.
Leopoldo-y tendrás hijos preciosa, mucho rubiesitos y rubiesitas correteando por ahí, pero no es momento de pensar en eso—cambiaría el tema, su hija no tenía edad para hablar de esas cosas.
Ninguno de los dos fueron conscientes de que Soledad observaba toda esa escena desde la cocina de la casa ya que está daba a ese patio trasero. Ella esperaba que ahora si fuera todo cierto y pudieran irse de Cuba de una vez, cada segundo que pasaban en la isla era un segundo de incertidumbre pues no sabía que pasaría con su familia en caso de seguir en el país.
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HABANA (Juliantina)
FanfictionDicen que en la guerra y en el amor todo se vale, pero como vivir amando en medio de la guerra? Cómo se pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo si no tienes tiempo? Cómo entregarle hasta tu alma a una persona que está buscando la suya a través de...
