SOLO PARA MI 2.0

1.8K 213 63
                                        



Quiero tomar tu cuerpo, hacerlo mio, que me hagas tuya. Quiero que tu piel sea una extensión de la mía. Quiero ser más que un poema para ti. Quiero que en mi siempre quieras escribir, todas las noches.. Y como el pícaro y travieso que sé que eres, me sorprendas en el día con el más tibio de tus besos.

Rafael Gutiérrez

El bullicio de aquel edificio fue sacando del sueño a Juliana y a Valentina, que por mucho sueño que aún sintieran, era imposible seguir haciéndolo cuando el reloj marcaba las once de la mañana y, esa era hora pico de jodedera en aquel edifico.

   Ellas seguían en la misma posición, la turista sabía que a la mulata le gustaba que la abrazara por detrás, con sus manos sosteniendo sus senos, así que ella lo hacía y cada vez que despertaba se los comenzaba a masajear para ver si se entusiasmaba y tenían sexo. Esa mañana no era el caso, Valentina no sabía cómo reaccionar después de la noche que habían pasado, así que prefirió quedarse en silencio mientras observaba a la mulata remolonear entre sus brazos.

El corazón de Valentina quiso salírsele del pecho cuando la mulata aún con sus hermosos ojos cerrados esbozó una sonrisa, inconscientemente una de las manos con la que sostenía un seno de Juliana hizo presión en el mismo y la chica volvió a sonreír, la turista se mordió el labio para luego besar el hombro de la otra.

Juliana giró un poco su cuello acercando su boca al oído de la turista y sin abrir los ojos le preguntó algo que no creía que era cierto pero que confirmaría en ese mismo momento
Juliana-entonces mi turista no es tan turista nada?—mordió el lóbulo de su oreja mientras frotaba su trasero contra el centro de Valentina y esta se estremecía, suspiró y negó con la cabeza mientras ahora si, con toda la intención, le presionaba ambos pechos a su mulata. Juliana sabía que debía creer lo que la turista decía pues tenía conocimiento de que Valentina no era de mentir, no le haría más preguntas en ese momento, estaba muy caliente—cógeme cubanita—susurró sensualmente en el oído de Valentina que no se lo pensó ni un segundo para deshacerse de su ropa y colocarse encima de la mulata que ya estaba completamente desnuda. Escucharla llamarla así no solo la prendió, si no que le hincho el pecho de orgullo pues era la primera persona que se lo decía, muy pocas personas sabían que era cubana y nadie se refería a ella de esa manera.

Valentina-repite eso que dijiste—le dijo con voz ahogada aunque su cara se mantenía seria, tomó a la mulata de la cintura y la pego a la fría pared pues esa cama no tenía espaldar y Juliana sonrió
Juliana-que me cojas—Valentina la agarró del mentón, se lo mordió y con dos dedos entró en ella sin permiso ni nada, ya no lo necesitaba. Juliana dio un pequeño brinco producto de la fuerza empleada por la turista al entra en ella, pero no le dolía en lo absoluto
Valentina-que más—insistió y Juliana la tomó de los pelos acercándose a su oído y le susurró
Juliana-CU-BA-NI-TA—la turista enloqueció, gimió alto y la mulata no podía estar más feliz de escucharla y verla así, comenzó su ya peculiar danza sobre los largos y hábiles dedos de Valentina haciendo que esta enloqueciera más, cada vez más.

Esa vez no se contuvieron, gritaron como y cuanto quisieron, tanto que las sospechas de Olguita se confirmaron pues tenia la corazonada que era la mulata la mujer con la que la turista estaba teniendo sexo secreto todo este tiempo, tanto la gorda como ella interrumpieron su desayuno para salir corriendo del pequeño apartamento pues no había quien soportara semejante show.

  Ambas mujeres seguían sumergidas en su mundo de yupy particular, las embestidas de Valentina iban en aumento y los movimientos de Juliana también, se miraban a los ojos con pasión pero también con adoración, en ese momento no necesitaban decirse nada, todo estaba quedando claro, con cada beso, caricia y orgasmo que se regalaban todo iba quedando más que dicho, estaban enamoradas la una de la otra, se amaban aunque ninguna de momento lo confesara, aunque todavía no recordaran que ellas se habían visto antes, que ya se habían amado antes, que nunca habían dejado de hacerlo, que el cielo les quedaba chiquito ya, que la tierra les parecía insignificante si no se reencontraban en ella. Era inevitable, ellas estaban destinadas a ser, en esta vida, en la pasada, en la que siguiera y mil más hasta la eternidad, estaba escrito y no solo por mi, si no por muchas escritoras más.

HABANA (Juliantina)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora