¡VIVA CUBA LIBRE!

1K 146 53
                                        



"Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas".

Noam Chomsky


Dos noches habían pasado desde que Juliana, Valentina y toda su familia habían regresado a la isla. Las manifestaciones habían continuado y su diminuto discurso había calado en la conciencia de todos los que la habían escuchado en directo y de todos los que habían reproducido el video de ese momento. Más cubanos habían tomado la decisión de salir a las calles a seguir exigiendo su libertad, aunque para la mala suerte de la mulata y los suyos, tomar las calles junto a sus compatriotas había sido imposible, pues cada vez que lo intentaban, los oficiales que hacían guardia frente a la puerta de su casa se lo impedían.

  La idea era reclamar sus derechos de forma pacífica y ella estaba embarazada, no podía arriesgarse de más, así que durante esos dos días se mantuvo al margen pero sin dejar de enviar su mensaje. No salía de su azotea, se había pasado los dos días en ese lugar, no se había callado nada. Muchas personas llegaban hasta ahí y la escuchaban. La canción que llevaba por nombre la nueva consigna de liberación no paraba de sonar, se había vuelto un himno para todos los cubanos que deseaban la libertad y la democracia definitiva.

El tercer día Juliana no soporto más el encierro, ni el encierro ni la falta de comunicación. Llevaba dos noches sin escucharle la voz a su pequeña, así que antes de enfrentarse al hostigamiento que la esperaba en la puerta principal de su casa, hizo un último intento por comunicarse con Verito y que está la pusiera al tanto del estado de la niña y también hablar con su dulce princesa sirena.

Verito contestó el teléfono y tanto Valentina como Juliana volvieron a respirar con normalidad. No dejaron que Verito les diera mucha conversación, fuero al grano, y el grano era que le pasaran a su hija
Juliantinas-princesa?—estaban igual de desesperadas las dos por escucharla
Emilia-¡Mamis!—era una suerte que estuviera puesto el alta voz, de no ser así estaban seguras que sus tímpanos habrían sufrido daños irreversibles pues es bien sabido el galillo que se mandaba la pequeña. Juliana y Valentina se miraron y sonriendo al borde de las lágrimas, suspiraron y tomaron valor para contestarle a su hija sin que la voz se les rompiera
Valentina-princesa, mi niña linda, cómo estás?, cómo te has portado?, tu mami y yo te extrañamos y te amamos muchísimo mi amor—apartó el teléfono de ella pues estuvo a punto de echarse a llorar y no quería que su hija lo notara. Fue el turno de Juliana
Juliana-ya almorzaste?—reprimió una sollozo y se mordió la mano para no dejarlo salir. Valentina unió su frente a la de ella y le dejó un beso en la frente en forma de apoyo a la mulata y a ella misma
Emilia-¡Chiii!—exclamó divertida y eso fue todo para que las Juliantinas se echaran a llorar en silencio. Estaba siendo demasiado duro y triste estar alejadas de su hija. Al Juliana percatarse de que Valentina era incapaz de decir alguna palabra, tomó aire, todo el que pudo y habló nuevamente.

Juliana-y ya te bañaste?—la niña hizo silencio por unos segundos y luego respondió
Emilia-ujum—solo eso dijo. Sus madres se miraron y supieron que estaba mintiendo. Resulta que la pequeña sirena princesa llevaba los tres día que ellas llevaban fuera sin querer bañarse y la muy sin vergüenza les estaba mintiendo descaradamente
Juliana-que te hemos dicho tu mami y yo sobre mentir?—sintieron que la niña se quejaba de algo, o más bien de alguien, ya que su abuela Verito la había delatado también—Emilia...—ambas estaban seguras que la niña estaba rodando los ojos. Cada vez que le decían su nombre completo lo hacía
Emilia-que las plincesas lindas como yo no leben hacherlo polque nos ponemos feas—dijo sin ganas
Juliana-y más fea te pondrás si no te bañas, vas apestar y luego ningún niño o niña se te acercará—la niña resopló y Valentina estaba a nada de partirse de risa a pesar de su llanto. Que mierda pretendía Juliana si ella era igual a su hija., se decía internacionalmente la turista
Emilia-cuando vienen?, ya libelaron a los niñitos?—inteligentemente cambio de tema para que sus madres no le siguieran cuestionando su cuidado personal, pero también porque no olvidaba nada y quería saber si sus madres finalmente se habían convertido en las heroinas que le prometieron.

HABANA (Juliantina)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora