Armando se terminó de arreglar la camisa, se ajustó un poco más la corbata y se colocó el saco arreglando los puños de su camisa. Vio a Betty, le pasó la mano por el cabello para arreglarla un poco más. Le tomó la mano y abrió un poco la puerta de la antigua oficina de Betty para asegurarse de que Presidencia estuviera vacía y con la puerta cerrada. No había nadie así que salió con Betty, se volteó, le hizo señas con el dedo índice en su boca para que no hiciera ruido y se fue por la puerta de la sala de juntas haciendo señas nuevamente de silencio y de que esperara antes de cerrar la puerta. Betty se río y se sentó en su escritorio, y antes de que se diera cuenta, tocaron a la puerta de Presidencia y abrieron, era Armando reprimiendo una sonrisa. Betty estalló a reír con las manos en la boca mientras Armando cerraba la puerta.
- Listo, nadie se dio cuenta y creen que acabo de entrar acá... tome en consideración el potencial de esa oficina Betty… no se como yo la desperdicie tanto con usted ahí… - Betty volvió a reír y Armando se quedó viéndola.- ¿Sabe que me encanta verla reir?
- Hoy me ha hecho reír bastante…
- Gran honor que me hace… - le dijo con una sonrisa torcida y el hoyuelo de la mejilla. Después de verla unos segundos más, continuó. – Betty… perdóneme… usted me vuelve loco… - le dijo entre apenado y feliz.
- “Doctor", recuerde que yo no me arrepiento de nada… - le contestó simulando seriedad.
- Betty… esas palabras son cuchillo para su garganta… pero en serio, mi amor… ¿cómo se siente? – Betty le iba a contestar sonriente pero le aclaró antes de que lo hiciera. - … Y me refiero a todo: a lo que conversamos antes… a si me excedí con esta locura, si le hice algún daño allá adentro – trató de ser serio pero se sonrió, y continuo. – a lo de la ida de Marcela, a las franquicias… a todo… déjeme saber lo que piensa, ¿si?
Betty se quedó pensando, y se dio cuenta de que si, de que por su naturaleza introvertida, ella no hablaba mucho con Armando de las cosas que sentía o pensaba. Haberse sincerado con él sobre lo que había sentido al haber escuchado las breves palabra de él con Alejandra Zingg no sólo la habían hecho sentir mejor, sino que él se había mostrado completamente receptivo. La comunicación era sumamente importante en una relación y más para ellos que estaban comenzando después de tantos malos entendidos. Él se había abierto tanto a ella, había sido tan sincero estos días, que ella sintió que se lo debía, debía hacer también ese cambio por él, para él, por ambos.
- Bueno, a ver… lo de Alejandra, si me siento mejor, son tonterías mías… - Él la interrumpió.
- Para mi no son tonterías, todo lo que sienta y piense es importante, y sobre todo si tiene que ver con el Armando que usted conoció… a ver, me explico. Yo conseguí en usted una cómplice, una amiga también, alguien que guardaba mis secretos, y aunque no me enorgullecen, sí que la hizo importante para mi, aunque usted vio una cara mía que no fue la mejor… pero eso fue ese Armando, no éste que está hoy frente a usted. Hoy usted para mi, si bien quiero seguir consiguiendo a esa amiga, a esa cómplice, pues también espero otro nivel sobre eso, sobre todo porque hoy usted es más que eso para mi, y en mi está el deber de demostrarle que puede confiar, yo ya no soy el mismo Armando que usted conoció y al que le llevaba una libreta telefónica de modelos…
- Si, lo sé…
- Y me voy a asegurar de que lo sepa aún más, de que esté completamente segura, de que confíe en mi, Betty… - Betty sonrió asintiendo con la cabeza, tratando de continuar con la lista mental que Armando le había preguntado.
- De eso pudiéramos sentarnos a conversar un largo rato… recuerda el archivo en mi computadora de su libreta telefónica…? - Se rió y Armando tapó sus ojos con su mano en su frente reprimiendo una sonrisa… - pero eso es un tema tan largo como esa lista… Sin embargo, como ve, me siento mejor. Con respecto a Doña Marcela, si, estoy también más tranquila, sé que ella necesitaba alejarse, me sentía culpable, pero creo que ella supo tomar su propia decisión. – Armando la escuchaba con atención asintiendo con la cabeza. – Lo que me lleva a las franquicias y al problema con la gente de Puerto Rico… eso si me tiene preocupada, Armando… pero no podemos hacer nada hasta que Doña Marcela llegue, se instale y nos de reporte mañana sobre los procesos en Miami para tomar decisiones y darles una respuesta, está de más decir que me da ansiedad no poder resolver ahora mismo, pero al menos Doña Marcela ya se va a encargar, tendremos que esperar hasta el lunes pero es lo más pronto que podíamos resolver, si no, usted hubiese tenido que ir de urgencia…
- Pues entonces se lo agradecemos a Marcela…
- Si… - Sonrió Betty. La conversación la había llevado finalmente a su antigua oficina…
- Y… terminamos con cual tema? – le preguntó Armando con una sonrisa torcida. Betty río avergonzada arreglando sus gafas y se dio impulso ahora que la adrenalina del momento había bajado y volvía a invadirla la introversión.
- Bueno… pues con respecto a la oficina… - dijo señalándola. – me divierten mucho sus locuras, aunque no sé si diversión es la palabra o el sentimiento verdadero… - Armando se río. – eehh, no, no me hizo ningún daño, lo disfruté mucho la verdad… - dijo subiéndosele los colores al rostro con voz un poco robotizada mientras Armando la veía con ternura y diversión. -… Ay Armando! No me haga decirlo en voz alta! – Armando explotó en risa. – No se ria!, es que yo no soy así…
- Pero no parece! – le contestó entre risas.
- Eso es culpa suya! No se qué le hace a mi cabeza!
- Yo creo concentrarme más en su piel, pero me agrada enormemente que eso llegue hasta su mente… - le dijo sonriente.
- No se ría… esa es la verdad, usted me hace sentir como otra Betty.
- Pues créame que a esta Betty dulce y penosa la adoro, pero la que vi allá adentro y la que he visto en mi apartamento, esa me enloquece! – torció la sonrisa inclinándose en el escritorio.
- Bueno, a ver… Armando… cada cosa que hace, cada beso o cada caricia, todos sus movimientos me hacen sentir en las nubes – Cerro los ojos y se concentró. – Hace que se me olvide hasta donde estoy, todo es tan divino que me hace concentrarme sólo en lo que me hace sentir y mi cuerpo responde en automático, así tenga mis ojos cerrados, su mirada permanece en mi mente y cada parte de mi se enciende. En ese momento me siento libre, todas las cosas que me hace sentir me hacen querer más. Todo lo que me hace, ese nivel de detalle, puedo sentir su pasión, pero también siento dulzura… – Volvió a abrir los ojos para mirarlo. – No, no se ha excedido en locura, ni aquí ni antes, y no, no me ha hecho daño, al contrario, me hace sentir viva…
- Ayyyy… no, Betty… pero por Dios… - le contestó con un gesto torturado y la voz suplicante.
- ¿Qué…? – sonrio Betty…
- Bueno, que es que nada más de escucharla decir todas esas cosas… pues ya “nuestro amigo" se volvió a despertar… - Betty se volvió a reír. – No sé … no sé … - dijo pasándose por encima del escritorio. – Yo creo que hoy estoy sensible en sinsentido muy diferente… o será usted quien me pone así..? – y llegó hasta ella tomándola por la nuca halándola hacia él para besarla. Luego se devolvió sonriente y se volvió a sentar lidiando un poco con “su amigo". – Lo de usted definitivamente es miedo escénico… pero creo que tenemos un problema… ¿Qué vamos a hacer con estas ansias mías si ya esta llegando la hora de que tengo que devolverla a su casa y lo que quiero es secuestrarla? - Betty volvió a reir.
- Usted no está sensible, usted se ha pasado el día muy graciosito.
- Bueno, pero eso es sólo buen humor, cosa que también usted me provoca…
- Cosa que yo no había visto…
- Ay, Betty, por Dios… el ogro pues!
- No… el neurótico! – y se río. – el Doctor Mostro… - Ambos rieron.
- Si… ya veo que le gusto, mi “mostro"… pero en serio… ¿qué vamos a hacer?, yo no la quiero dejar hoy temprano en su casa… – Puso cara de niño.
- Ay Armando, pero vamos a tener que cumplirle a mi papá, ¿qué excusa le voy a dar hoy??
- No sé … no sé …
- Yo creo que lo mejor es cumplirle, así podemos portarnos bien con él a ver si mañana nos permite una salida…
- No, si ya me amenazó con visitas de sillón y chaperón!
- Bueno, pero yo lo puedo convencer… Si esta de buenas mañana, seguro nos deja ir a comer o algo…
- ¿Algo? Usted no me oyó que la quiero secuestrar?- y se rieron nuevamente.
En ese momento entro Aura María con unos estados de cuenta de los bancos y reportes de ventas, y empezaron juntos a sacar proyecciones hasta finalizar la tarde.
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Hola mis picaronas!!
Las tenía un poco abandonadas pero siempre presente en mi mente que les debía actualización.
Aunque el capítulo es un poco corto, espero sepan apreciar el ligero cambio de Betty. A partir de aquí hay un mundo de posibilidades. ¿Hasta dónde llegará Betty??
Se escuchan ideas a ver que tan conectadas vamos ya?
Besitos en la nariz mis picaronas!!
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Finalmente Juntos
Fiksi PenggemarArmando finalmente puede demostrarle a Betty su amor, esta dispuesto a arrancar de su mente todo el dolor que la hizo vivir. Ya sabía que la amaba, pero no sabía todo lo que podía hacer y sentir por amor. Betty se deja guiar y se da cuenta de cómo s...
