21.- Viernes en la distancia.

1.7K 131 30
                                        

Quisieron salir un poco más temprano para llegar puntuales a casa de Betty. Cuando salieron, Aura María se le acercó para preguntarle si es que se iban a escapar ya que era viernes, pero Betty le dijo que su papá la tenía bastante vigilada y que eso no iba a ser posible, tendría que cumplirle para poder lograr alguna salida con su papá. Se despidieron hasta el lunes y bajaron al auto. De salida en el auto Armando quiso insistir.

- Betty… Betty… hoy es viernes… en serio la voy a dejar temprano en su casa? ¿No hay forma de que inventemos algún coctel y vayamos a cenar?

- Ay Armando, no crea que yo me quiero ir a casa, yo también quiero estar con usted. Pero yo conozco a mi papá… si hacemos eso capaz se ponga difícil mañana para dejarnos salir…

- ¿Y Usted si cree que nos deje salir? – le pregunto Armando escéptico.

- Pues no le aseguro nada. Pero si hoy nos escapamos, lo que si le puedo asegurar es que mañana va a estar lidioso y no va a permitirnos nada con seguridad. – Armando exhaló.

- ¿Y a que hora puedo ir a visitarla mañana…?

- Yo creo que después de las 3…

- ¿¿Qué?? Betty… - puso cara de tormento Armando mientras Betty reprimía la risa.

- Bueno, esta es una situación nueva en mi casa, la verdad no sé cuales sean los estándares que nos vaya a imponer mi papá… - empezó a reir. Armando se recordó a sí mismo que Betty lo merecía, que él comprendía las razones de Don Hermes y que era apenas un pequeño sacrificio por Betty que lo merecía todo.

- Bueno, esta bien, Betty, pero por favor necesito que vaya suavizando a su papá para mañana, dígale a su mamá que la ayude, a ver si podemos salir a cenar o almorzar…  o simplemente salir para estar solos! – Armando no sabía ni qué esperar.

- Esta bien “Doctor"… - le dijo sonriente.

- Será que hoy por primera vez me encierro en mi casa un viernes a beber solo… - Dijo para si mismo enfurruñado.

- ¿Y por qué no sale…? - quiso animarlo Betty conociendo sus rutinas.

- Nah… no sé … - Armando se sintio desganado de pronto. – Mejor me voy y me acuesto temprano… - Betty leyó el desanimo en su tono con facilidad, pero no podía hacer nada por complacerlo si quería poder complacerlo mañana.

Betty quiso cambiar el tema, hablar de trabajo, de música, pero no lograba que Armando se volviera a entusiasmar como estuvo durante el día, y lo peor era sentir que no podía complacerlo. En el fondo le daba un poco de risa, parecía un niño mimado, y ella una mamá estricta que debía enseñarle a ganarse las cosas, no con ella, sino con su papá. Al llegar a su casa, Armando estacionó y apagó el carro sin moverse de su asiento.

- Betty, de verdad quiero… quiero… quiero estar con usted. Pero no sé que hacer…

- Armando, no es su culpa, usted no tiene que hacer nada. En serio, créame cuando le digo que si nos portamos bien estos próximos días, estoy segura de que mi papá va a comenzar a bajar la guardia. Le prometo que trataré de ablandarlo mañana a ver si nos deja salir a una escapada.

- ¿Después de las 3 de la tarde?? – Le volvió a preguntar con mirada torturada.

- Es lo mejor… - Armando suspiró.

- Esta bien Betty… la acompaño hasta la puerta de su casa…

Armando se bajó y abrió la puerta para Betty. Subieron hasta la puerta y cuando Betty abrió anuncio que había llegado, sorprendiendo nuevamente a Don Hermes. Armando los saludo desde la entrada recalcándoles que había entregado a Betty “sana y salva" en su casa a la hora convenida “¡Y un viernes!” pensó para sí mismo. Le dio un beso triste en la mejilla a Betty y se despidió pidiendo permiso para visitarlos al día siguiente, tomó del mentón a Betty y le lanzo un beso antes de salir. A Betty se le arrugó el corazón, ella tampoco quería despedirse tan temprano… tendría que hablar con su mamá para que la ayudara a que esa situación se relajara. La buscó en la cocina y le hizo señas para que subieran a su habitación a conversar.

- Mamá, necesito de su consejo y su ayuda…

- Que paso mija?

- Bueno mamá, que yo creo que mi papá se excede con eso de la restricción en las visitas con Don Armando, y con eso de que no nos va a dejar salir. Fíjese que hoy que es Viernes, don Armando quería llevarme a cenar, pero yo por miedo de que mi papá se enojara con él y conmigo, poniendo más restricciones, le dije que mejor que no…

- Ay mija. Pero usted ya conoce a su papa…

- Si mamá, pero Don Armando es un hombre de mundo. Y con todo y eso, él no está acostumbrado a estas restricciones, es más, nunca las había visto… ¿no será que usted me puede aconsejar para que yo trate de convencer a mi papá de que se relaje o será que usted me ayuda mejor hablando con el…?

- Mija. Yo puedo tratar de abogar por una que otra salida, pero no para que se haga costumbre. Usted sabe que eso si no lo va a permitir su papa…

- Y será que mañana me puede ayudar para que yo pueda salir a cenar con él? Por favor mamá...

- Bueno mija, como se han portado bien y han llegado temprano, yo creo que puedo intentarlo…

- Pero dígale como cosa suya mamá! No quiero que él este predispuesto a que si mañana Don Armando le dice para dejarnos salir, él ya sepa y se ponga belicoso…

- Esta bien mija, yo le voy a hacer énfasis en que se han portado bien y en lo correcto que ha sido Don Armando, así mañana puede que este más convencido y los deje salir…

- Gracias Mama!! – le dijo con una sonrisa enorme!

- Ya, ya mija… - Se río Dola Julia. – Me le ha pegado fuerte el amor por ese doctor.

- Ay mamá, es que si le hubiese visto la cara de tristeza… se me arrugó el corazón cuando tuve que negarme hoy a salir a cenar con él…

- Ay mija y ese señor que se ve tan elegante, tan correcto y respetuoso… - Betty rió para sus adentros “… y si supieran lo alocado que también es…!”.

- Si mamá, absolutamente… además de lo caballero y cariñoso que es conmigo… de verdad que me dio mucha tristeza decirle que no.

- Bueno mija, ahora que usted se vaya a dormir, yo converso con su papá…

- Pero ya sabe mamá, como cosa suya!

Finalmente JuntosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora