33.- Luchando Por Salir.

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Sentía que acababa de cerrar los ojos apenas, cuando sintió los besos de Betty en su cuello y su mejilla.

- Mi amor… - le dijo pesadamente. – Duerma… tiene que despertar temprano…

- Es que ya es de mañana… - le susurró al oído. – ya debemos despertar para ir al desayuno.

Armando somnoliento sintió el aliento mentolado en su cara. Apenas pudo abrir los ojos para ver la hora en el mismo reloj que parecía haber visto hacia sólo 10 minutos atrás. Eran las 6:25am.

- Mi amor, quedé de verme con el gerente a las siete treinta. Si quieres te quedas un poco más y nos vemos en la oficina. – Armando abrió los ojos de pronto.

- ¡No Betty, ya me levanto!

- Tranquilo… yo puedo tomar un taxi.

- ¿Esta aún dormida? ¿Cómo cree que la voy a dejar ir sola? – y empezó a levantarse.

Se desperezó, y cuando volteó para darle un beso de buenos días a Betty, la vio que estaba sentada de medio lado junto a él, aún desnuda. Se detuvo en seco, “Con los mil demonios…!”, esto era dar los “buenos días". Se le lanzó encima a besarla en actitud juguetona, no le quedaba de otra… si no fuese porque era lunes y tenían responsabilidades… ella reía mientras él la abrazaba apretándola contra él besando su cuello. “Si, esto es lo que quiero" pensaba él. No había ninguna duda, se sentía feliz, lleno, era la comprobación de que jamás quiso tanto algo en su vida. Estaba decidido.

- Mi vida… - le dijo Betty conteniendo las risas. – mejor nos levantamos, tenemos el tiempo contado…

- Es que si no fuese por ese desayuno… ¡me la desayuno ahorita mismo a usted!

- Armando… - quiso aprovecharse Betty. – me estas llamando nuevamente “usted" – le sonrió, le dio un pequeño beso en los labios y se levantó de la cama. - ¿Quiere que le preparare el café antes de que salgamos? – le preguntó mientras caminaba desnuda hacia la puerta volteando a verlo con una sonrisa pícara.

Armando quedó embobado viéndola caminar con esa silueta dorada, delgada donde debía y voluminosa donde era justo. Tuvo que pestañear para salir del embrujo y le pidió casi en un susurro.

- Y… ¿y usted va a la cocina así?... no tiene frío? Mejor se pone la bata que está en el baño, mi amor… o no le aseguro que llegue a tiempo a la cita. – ella se río, pero se desvió al baño para tomar la bata y salió con ella a la habitación, poniéndosela frente a él, dejándose ver sin ningún pudor y salió de la habitación sonriendo.

Armando quedó sonriendo en la cama por el desparpajo de Betty. ¿En verdad esto sería así ahora? ¿Ella tuteando? ¿Dejándose ver? ¿Tocando, besando… masturbando…? “No!, no empieces que el amigo de allá abajo se despierta y no puedo hacer quedar mal a Betty con su cita!” se regañó a si mismo recordando las delicias de hacia unas horas, mientras se levantaba para empezar a arreglarse para salir.

En la cocina Betty se sentía completamente triunfante, no porque hubiese dejado a Armando embobado, que también…  sino por haber dejado atrás los últimos vestigios de la Betty insegura y tímida y empezar los caminos de una Betty más libre, más mujer. Dejó el café colando en la cafetera y regresó a la habitación junto a Armando donde tenía el bolso con sus cosas ya para vestirse. Lo escuchó en el baño, sacó su ropa para tenderla en la cama, y entró al baño con él, viendo que tenía una toalla envuelta en su cadera y estaba cepillando sus dientes. Una escena completamente natural, pero que la dejó parada en la puerta sólo observándolo… “hace un año hubiese pensado siquiera en esto?”, y se sonrió. Él aún con el cepillo en la boca le guiño un ojo a través del espejo y continuó. Mientras él terminaba le preguntó.

- Armando, ¿crees que pueda tomar una ducha rápido antes de salir?

- Si, mi vida… ya salgo.

- Pero yo no le estoy diciendo que salga de su baño… - le dijo apenada. Él la abrazó por la cintura y le contestó.

- Pero yo necesito salir, porque si usted se me vuelve a desvestir aquí frente a mi, yo no respondo… - y la besó deliciosamente en la boca mientras la apretaba contra él, haciendo que Betty se tensara en sorpresa al sentir la dureza entre sus piernas. Le dio un último beso en el cuello y salió casi huyendo del baño hacia el vestier, y desde afuera le dijo.

Finalmente JuntosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora