Armando se tensó quedándose inmóvil ante la sensación del tacto de las manos de Betty recorriendo su pecho, y su piel explotó por completo en escalofríos al sentir el volumen de sus senos contra su espalda…
“Con los mil demonios de mis infiernos… juro que yo había resuelto portarme bien!” Pensó mientras sentía los latidos instantáneos de su entrepierna reaccionando de inmediato a ella.
A pesar de sus latidos aumentando en su pecho, se quedó inmóvil, mientras ella empezó a frotar sus pechos contra él y sus manos no paraban de recorrer su torso.
Ella era completamente consiente de lo que hacía, el hormigueo de la piel de sus senos le suplicaba ese contacto, la adrenalina hacía que sus latidos golpearan en sus oídos y a pesar de que lo que hacía se sentía como si fuese la mejor travesura de su vida, empezó a sentirse húmeda y caliente.
- Usted no sabe lo que está haciendo, Beatriz. – le dijo apenas audible en un tono ronco.
- Al contrario… creo que es lo que he hecho de forma más consciente en mi vida… - le respondió ella sintiendo que sus victorias no terminaban.
Armando tomó la mano más libre de ella, y la dirigió por su torso indicándole el camino que iban recorriendo sus escalofríos para que su tacto los calmase, pero la mayor tensión de su piel estaba ahí en su miembro ya erecto por completo,
“Vamos a ver qué tan segura estas…” pensó, si ella iba a jugar a ser traviesa, él le iba a enseñar quién manda en ese juego. Deslizó entonces con su mano la de ella por su torso bajándola por todo el centro de su abdomen hasta llegar a su miembro erecto, e hizo que ella lo acariciara por encima de su ropa. Betty abrió la boca en sorpresa, pero no se amilanó, jamás había hecho algo como eso, pero no se iba a echar para atrás ahora con timidez, “no!, hoy no!”.
- Esto es lo que usted causa en mi de forma instantánea, incluso sin comportarse como lo está haciendo. Le pregunto, ¿está segura de lo que está haciendo?
- Por completo… - le susurró ella.
- Demuéstremelo… - y soltó su mano dejándola sobre su miembro erecto.
Sus manos lo tocaban ahí por primera vez, ya verlo desnudo le causaba timidez, pero hoy se estaba quitando sus ataduras y vendas, estaba decidida a no echarse para atrás, no sería arrastrada al fin del mundo, hoy quería ir consciente hacia ese vacío. Jamás lo había hecho, pero decidió dejarse guiar por las sensaciones y empezó a acariciar su miembro sintiendo sus formas por encima de la ropa.
Sintió el cuerpo largo, grueso y erecto, reconoció las formas abultadas de su extensión e incluso pudo sentir lo que reconoció como venas hinchadas en el, subió sus caricias hasta su extremo y encontró la punta redondeada, prominente y más suave, y al tocarla escuchó a Armando que exhalaba de forma sonora, su corazón dio un salto y lo reconoció como morbo.
Volvió entonces a bajar sus caricias y llegó hasta sus testículos, una mezcla de suavidad y tensión, abrió sus dedos y abarcó ambos con una mano acariciando de forma circular.
“Maldición…!” Exclamó él para sus adentros. Esta sensación era mucho más poderosa que lo que alguna vez sintió, y sólo porque era ella, ella con su mezcla de inocencia y sensualidad, ángel y demonio arrastrándolo a un juego que ella ganaría con extrema ventaja.
Él la había retado, y ella había aceptado. Quiso dar aún otro paso al frente, y deslizó entonces su mano dentro del pijama de Armando para seguir acariciándolo pero a piel desnuda, curiosa de la sensación de su piel inhóspita ante su tacto, consiguiéndose gratamente con la comodidad de que él no tenía ropa interior bajo su pijama. Empezó nuevamente acariciando la extensión del cuerpo de su miembro de arriba abajo, dándose cuenta con sus dedos de lo duro, pero a la vez la suavidad de esa parte de su piel en contraste con sus venas túrgidas. Sentía que estaba probándose a sí misma, pero no sabía que era a él a quien ponía a prueba.
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Finalmente Juntos
FanfictionArmando finalmente puede demostrarle a Betty su amor, esta dispuesto a arrancar de su mente todo el dolor que la hizo vivir. Ya sabía que la amaba, pero no sabía todo lo que podía hacer y sentir por amor. Betty se deja guiar y se da cuenta de cómo s...
