28.- Swarovski.

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Armando sólo quería alargar los minutos. “ya tendré la semana entera para ablandar a Don Hermes si se molesta por nuestra tardanza de hoy…” pensó Armando. Se dispusieron a preparar una cena ligera, algo rápido por conveniencia y petición de ella. Se encontraban ya terminando de comer, cuando Betty se percató de algo que le dio curiosidad.

- Armando, esto le quedó divino, ya le he visto cocinar y tiene muy buen don. Pero me he quedado viéndolo, y en yo siempre he pensado en usted como un ejecutivo que gusta de salir, a disfrutar de la buena comida de restaurantes, un buen vino, un whisky, platos internacionales, almuerzos en el club con gente de su nivel. Pareciera que yo sería la más dada a comidas caseras, ciertamente… - y se río con su risa característica.

- ¿Lo dice por qué? Porque le he dicho que prefiero cocinar aquí?

- Si, en parte, y porque no sabía que tenía habilidades culinarias… - y volvió a reír frente a la sonrisa de Armando.

- Le confieso que yo no creo tenerlas, me agrada que lo crea… pero sí, tiene razón, yo me he visto acostumbrado a comer siempre fuera de casa, a menos que sea la casa de mis padres, claro esta, pero eso creo que cuenta como comer fuera de casa… - Justo en ese momento, a Armando se le ocurrió otra idea distinta, pero disimulando con un parpadeo, continuó. – Ehh.. pero bueno, lo cierto es que me he encontrado agradablemente dispuesto y sorprendido conmigo mismo incluso, porque yo no suelo hacer estas cosas. Sin embargo… - le tomó el mentón.- Sé exactamente cuál es la diferencia que me hacer querer disfrutar de mi casa como un hogar…

Betty se sonrojó ante la sonrisa de lado de él. Vio en sus ojos ternura, pero también conocía esa mirada, una mirada resuelta, decidida. Ciertamente él sólo tenía en su mente que Betty había sido lo mejor que le había pasado, tal vez en toda su vida. Cada minuto a su lado sólo lo hacían querer pasar más tiempo así. Este había sido el mejor fin de semana de su vida, y lo ponía algo melancólico pensar que ya estaba terminando.

Sintiendo como si fuese muy pronto, pero habiendo resuelto ya desde el día anterior que iba a perseguir todas sus locuras, le guiñó un ojo a Betty y se disculpó antes de levantarse de la mesa… “Sólo se vive una vez, y yo quiero vivir mientras esté vivo”. Se dirigió hacia la mesa cercana a la puerta de su apartamento, abrió una pequeña gaveta en ella y tomó ese símbolo de sus deseos, para dirigirse nuevamente a la cocina con ella. Volvió a sentarse sonriendo frente a la mirada curiosa de ella.

- Vea Betty, por favor discúlpeme si esto le va a parecer apresurado, loco o atrevido. Ni siquiera sé si usted las vaya a necesitar en algún momento,  pero aún así, quiero que las tenga. – le dijo tomando una de sus mano.

Puso su mano con la palma hacia arriba. Y con el puño cerrado sobre ella, lo abrió para dejar caer en sus manos un pequeño mazo de llaves. Betty se lo quedó viendo sin entender al principio, pero cuando cayó en cuenta, volteó rápidamente con los ojos bien abiertos a ver a Armando que la miraba con dulzura. Ella estaba sin habla, él continuó.

- Este apartamento sólo es un hogar cuando usted lo bendice con la luz de su presencia. Quiero que tenga la llaves de mi casa y lo convierta en hogar cada vez que usted quiera, no sólo cuando yo la invite o la traiga. Quiero que sienta que puede venir cuando guste, cuando le provoque, sobre todo cuando sienta que tiene la necesidad, si le pasa algo, si necesita refugio… yo se que usted tiene su casa, pero sería un honor para mi que esta también la considerase suya. Si mi corazón y mi vida entera tuviesen llaves, ya usted fuese la dueña de ellas hace mucho, pero como eso no es tangible, imagínese que estas llaves son iguales a las de mi corazón y de mi vida.

Betty sentía una presión enorme en el pecho que empujaba hacia su garganta, queriendo salir en forma de lágrimas, no podía contener el nudo. Miró nuevamente su mano y se percató del llavero, era un hermoso corazón de cristal con facetas que brillaban de colores… y rompió en llanto. Armando de inmediato la abrazó un poco asustado, pensando que la había embarrado, pero cuando Betty lo abrazó de vuelta besando su cuello, respiró sonriendo con ternura, acarició su cabello y le dio un beso en la frente. La alejó un poco de él y le quitó las gafas para besas sus ojos, secando sus lágrimas con sus labios. Le tomó el rostro entre sus manos y le plantó un dulce beso en los labios.

- ¿Por qué llora? – le preguntó tiernamente.

- Porque esto es muy grande…

- ¿El apartamento? No… conozco más grandes… - le dijo sonriendo para aligerar el momento.

- Bobito… - le sonrió de vuelta.

- ¿Si va a venir? – quiso saber.

- Eso es un dilema… - Armando puso cara de niño triste, pero Betty se apresuró a continuar. – No por mi, mi amor… sabe que es por mi papá. Pero ya el hecho de que me haga esta entrega, que me confíe estas llaves… me emociona nada más pensar cómo voy a hacer… - y se rió.

Armando la veía tierno. Ella era tan diferente, una mezcla de inocencia con inteligencia, de niña y mujer, recatada pero con la tecla adecuada se volvía tan sensual y atrevida. Volvió a besarla, con esos besos que se habían vuelto tan recurrentes, primero suaves, para luego pasar a profundos y necesitados. Tuvo que tomar fuerza para calmarse y no volver a empujarla hacia su habitación… “seria la guinda de este momento." pensó Armando. Deshizo el beso sólo para quedarse abrazándola unos minutos más. Betty lo agradeció, ya que con más frecuencia sucedía que su corazón se desbocaba en esos besos, queriendo rendirse a sus deseos y el calor de su cuerpo.

- Creo que es hora de cumplir con su papá, mi amor… - dijo él al cabo de unos minutos, con el semblante algo triste.

- Si, tiene razón. – le contestó ella con un peso en el estómago sabiendo que el fin de semana culminaba.

Ella quiso nuevamente recoger la cocina pero el se lo impidió sacándola de la cocina entre cosquillas y risas. Buscaron el sweater de Betty y le ayudó a colocárselo,  y así finalmente salieron para montarse en el carro rumbo a la casa de Betty.

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Hola mis picaronas!!

Feliz inicio de semana. Por aquí seguimos con ese Armando enamorado que tanto nos derrite.

Creen que se apresuró en este detalle? Definitivamente creo que debe estar completamente seguro de las diferencias entre Betty y Marcela. Además de sentir ese amor loco por tenia siempre a su lado. Soñar no cuenta nada!!

Que pensará Betty ahora?

Les dejo esa incognita!!

Besitos en la nariz picaronas!

Finalmente JuntosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora