IV

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—Markie.—La voz chillona de Ryujin se escuchó por toda la casa. —Qué bueno que llegas, la casa sin ti es tan silenciosa.— Ayudó a Mark a guardar su bastón blanco. —Te esperé a que llegaras, ya sabes, siempre esperaría por ti...

Silencio incómodo.

—¿Gracias?—Mark dió de sus mejores sonrisas para Ryujin.

Uno... Dos... Tres... Cuatr...

—Mark, quiero ser más que tu linda enfermera, quiero ser tu amiga.— repentinamente Ryujin soltó. Mark dejó de contar sus pasos para detenerse en seco.

Cinco... Seis... Siete... Ocho... ¿Amiga?

—Ryujin, somos amigos, somos casi de la misma edad, nos tratamos más como amigos.—Mark no sabía a dónde iba.—Puedes estar segura de que mi amistad estará siempre para ti.

La joven de pelo corto había tomado la mano de Mark, observaba detenidamente a Mark.

Sus ojos redondos, su cabello negro, los pómulos que sobresalían en su cara, sus belfos delgados y rosados, sus cejas un poco arqueadas y su nariz pequeña.

Mark era perfecto.

Mark era pureza.

Mark era ciego y Ryujin lo quería con ese defecto.
Porque sí, Ryujin por más enamoramiento que tuviera en Mark, ella decía que su ceguera era un defecto en él, y sólo ella podría quererlo con ese defecto.

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—Entonces tomó mi mano y... ¿Jaemin?— Mark no escuchaba los signos de que su amigo siguiera ahí. —¿Nana?.

Bien.

Jaemin estaba dormido mientras Mark explicaba alternadamente la forma en la que Ryujin le pidió ser más que su enfermera.

—Maldito idiota.

Nada.

Jaemin había comenzado a roncar.

Mark caminó despacio a su librero para tomar su libro de braille, que por su puesto, Jhonny le había mandando desde Estados Unidos.

Jhonny se había ido del país cuando Mark tenía doce años, lo que quería decir que, tenían seis años de no cruzar alguna palabra, de que Jhonny no sabía cómo era Mark a sus dieciocho años, y Mark, no sabía cómo Jhonny a sus veintidós años se oía su voz.

«Tenemos que estar preparados para las sorpresas del tiempo»

Los largos dedos blancos del joven invidente recorrían cada renglón de su libro de braille.

Mark amaba leer, bueno, le gustaría poder apreciar la literatura por sus propios ojos, pero era cosa que el consideraba imposible.
Amaba la forma en la que sus dedos encontraban el camino del renglón para no perderse.

—¿Hyung?

Jaemin había despertado y Mark había dejado de leer.
—¿Descansaste?— Mark con pasos cortos llegó a la cama donde se encontraba su amigo.

—Hoy conocí a unos tipos.— el más joven suspiró.  —Ellos son como tú y como yo.

—¿A qué te refieres?—Mark buscaba el rostro de Jaemin con su dedo índice.

—Son mejores amigos, sus nombres son Jeno y Haechan, ellos son inseparables, se miran de una manera tan linda.— Jaemin tomó el dedo de Mark y lo dirigió a sus labios para besar su índice. —De la misma manera que yo te miro a ti, y que quisiera que tú también me miraras.

Sorpresa del tiempo.

Blindness- MarkhyuckDonde viven las historias. Descúbrelo ahora