Diferente®

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(escucha la canción de multimedia mientras lees)

Capítulo treinta y tres.

Narra Ninette.

- ¿Qué viste? -preguntó algo preocupado.

- Suficiente para saber que eso de que nunca has amado es mentira

Agachó la cabeza y me tomó de los hombros para verme.

- Pequeña, no quiero que pienses mal

- ¿Eso? -bufé- para nada... solo pude darme cuenta que sí has amado y, aunque no lo quieras aceptar, sabes qué es el amor y no puedes negármelo, Payton

- Está bien, lo acepto, si lo hice... pero no la quiero tanto como ahora quiero a otra persona -soltó algo molesto.

- Payton... -dije con comprensión- no tienes porqué engañarte a ti mismo, sabes que puedes confiar en mí, no tienes por qué ocultármelo

- No quería ocultarlo de nadie, solo de ti

- ¿Por qué? -pregunté con interés rodeando mis brazos en su cuello.

- Eres muy pequeña para entenderlo -soltando mis hombros

- Tengo dieciocho -alcé una ceja- y a decir verdad supongo que soy más madura que cualquier ma de todas tus otras clientas -dije tratando de cambiar el ambiente.

Sonrió negando con la cabeza y se encorvó para besarme de nuevo.

Un jadeo salió de sus labios y sin esfuerzo me elevó, rodeé mis piernas al rededor de su cintura y comencé a jugar con su cabello.

- Me encantan tus labios... -susurró sobre nuestros labios.

Abrí los ojos y me separé unos milímetros, sus ojos se abrieron y admiré ese bello cafe avellana, sus pestañas largas y chinas. Acaricié su mejilla y volví a besarlo. Sentí como nos movimos en dirección a un lugar y segundos después me sentí caer suavemente en una cama.

Comenzó a hacer movimientos circulares con su cadera haciendo que su miembro rozar a con mi centro de una manera tentadora y dolorosa por la lentitud.

Tomé una bocanada de aire y me aferré a sus brazos, lo tomé tan fuerte que sentí el correr de la sangre por sus venas.

De repente sentí su longitud resbalarse dentro de mí, como tocaba las paredes palpitantes de mi sexo y poco a poco me iba dando más y más placer. Gemí tan fuerte que Payton tuvo que tapar mi boca con su mano.

- Yo sé que nadie puede escucharnos, porque estamos a kilómetros de otra casa -rió- pero no grites tanto... aún

Arqueé la espalda cuando sin querer se movió hasta el fondo. Sus ojos se inundaron de fuego y de repente sus embestidas ya no fueron calmadas, si no, realmente duras. Sus caricias eran más apasionadas que nunca y sus besos mojados me recorrían desde los senos hasta la frente. Su respiración comenzaba a ser más y más rápida y corta, sus movimientos eran bruscos y torpes.

Me llevó al extasis repetidas veces.

Mi espalda se encorvada e intentaba que su miembro se metiera aún más en mi. El palpitar de mi corazón ya era demasiado fuerte cuando Payton decidió dejar de estar dentro de mi y empezar a besar mi centro inchado.

Su lengua entraba y salía de mi sexo al mismo tiempo que su dedo acariciaba mi palpitante y duro clitoris. Se sentía realmente delicioso.

Saqué un suspiro frustrado cuando se detuvo y lo tomé de la barbilla para subirlo hasta mi boca y besarlo sin cansancio sintiendo todos mis jugos en su lengua.

Lo empujé de tal forma que quedó debajo de mí y bajé mi boca hasta su caliente miembro. Recorrí mi lengua por toda su longitud, saboreando y no sacarlo de mi boca en ningún momento. La mano de Payton empujó mi cabeza hasta abajo, ahogandome. Sacó un gemido y me sacó de su miembro.

Me tomó de los hombros y suavemente me empujó hacia atrás.

Lamió mis pezones y también mis labios. Lo miré a los ojos cuando de volvió a entrar en mi. Se movió en círculos y comenzó con su va y ven bruscamente.

Sus ojos miraban los míos, eran oscuros e hipnotizantes.

- Ya no puedo -rugió Payton.

Mis uñas se enterraron su espalda cuando él empezó a moverse más rápido y torpe. Lo hacía tan duro que me ponía todavía más y más caliente con cada embestida que me otorgaba.

Raguñé su espalda, tanto que no me detendría hasta que sacó todo su líquido dentro de mi. Se sentía tan bien que tan solo eso me bastó para tener el orgasmo más maravilloso.

Se tiró sobre mi pecho abrazándome por la cintura y yo rodeé mis brazos en su espalda acariciando su cabeza.

- ¿Quieres una playera? -preguntó recuperando su respiración.

- Por favor

Se levantó de la cama y fue a su armario, rebuscó en los cajones y sacó una playera color amarillo con el estampado de una banda. Me la aventó y al atraparla, me la puse. Me cubría hasta unos cuatro dedos bajo mis glúteos.

El aroma de Payton estaba impregnado en su playera.

Deshice la cama y me metí entre las sábanas, me puse del lado, dándole la espalda. No quería verlo.

Me sentía sucia después de haberme enterado de que Payton amaba a alguien y estaba teniendo sexo conmigo.

- ¿Puedo acostarme contigo? -pidió.

- Adelante -dije sin darle una mirada.

Sentí como se fue acercando más y más a mi cuerpo, hasta que de repente su brazo se recargó en mi cuerpo y su cabeza acunada con la mía. Me estaba abrazando. Y a decir verdad su cuerpo pegado al mío sin la necesidad de ser sexual era reconfortante.

Cerré mis ojos tratando de conciliar el sueño pero de repente sentí sus labios sobre mi mejilla.

- ¿Por qué todavía no te das cuenta, Ninette? -preguntó con un tono algo enojado y frustrado.

Me di vuelta para encargarme con sus lindos ojos avellana.

- ¿Darme cuenta de qué?

- Vamos, no puedes ser tan tonta -bufó.

- Voy a graduarme en cinco meses, no puedes decirme que soy tonta -dije algo molesta.

- No lo digo en ese aspecto

- ¿Entonces?

- Vamos Ninette -pidió casi en suplica.

- Payton, no sé de qué...

Sus labios golpearon los míos de una manera diferente.

Incluso con ese toque de sus labios pude ver ntender lo que estaba a punto de decirme.

- Te quiero Ninette




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1- ¿Por qué nadie me dice que no subí el capítulo #3 que prometí? *cara de indignación*

2- Amo este capítulo con toda mi alma.

Monica ):) 🥄

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