Llevarte lejos

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Capítulo treinta y seis.

Narra Ninette.

Terminamos la entrada y después Payton pidió para él una sabana de cerdo a la manzana y yo salmon con espejo de mango y frutos naranjas.

Pedimos un postre realmente delicioso que compartimos entre risas y pláticas sin sentido.

Cuando terminamos el postre, Payton le pidió a Paul el mesero que nadie pasara donde nosotros estábamos, él mismo lo llamaría para pagar la cuenta.

— Ven —dijo Payton levantándose de su asiento estirando su mano a mi.

La tomé y me levanté acomodando mi vestido.

— ¿A donde vamos? —pregunté cuando vi que nos dirijiamos a unas puertas.

— Estuve preparando esto hace mucho, pensaba decirte lo de anoche aquí, pero te me adelantaste —dijo con cierta diversión.

— ¿Yo?... pero si tu fuiste quien decidió hacerlo

— Admitámoslo, no podías sacarme de tu mente —deteniéndonos frente a la puerta tomó mi cara entre sus manos. Me esforcé por darle una mirada mala, lo cual funcionó porque rió— no te enojes, ya verás lo que tengo preparado —dejando un beso fugaz sobre mis labios.

Tapó mis ojos con sus manos.

— ¿Vas a secuestrarme, Moormeier?

— Es mi segunda opción, la primera era pedírtelo por favor

Escuché la puerta frente a mi abrirse y el aire me golpeó haciéndome estremecer. Sentí la mano de Payton en mi espalda baja guiándome.

De repente sentí el cuerpo de Payton frente a mí tan cerca que compartíamos el aire, quitó su mano de mis ojos y los abrí. Estábamos en una especie de balcón, en las orillas habían flores blancas y velas del mismo color.

Miré al rededor unos segundos y al volver a ver a Payton, sus ojos mostraban una chispa lujuriosa.

Mi corazón se pudo a latir mil por segundo mientras sentía mis piernas flaquear. Tomé una bocanada de aire intentando ocultar mi nerviosismo.

Sonrió de una manera encantadora y tomó mi mano, me dio vuelta para quedar de espaldas a él, mi espalda pegada en su pecho.

— ¿Te gusta? —preguntó suave.

Era un edificio no tan alto, pero la vista era hermosa, las velas y las flores les daban un toque maravilloso, me hubiera gustado más verlo en el atardecer, pero ahora es perfecto.

— Mucho... —murmuré.

Sentí sus labios rozando en mi cuello y una ola de cosquillas instantáneas me hizo reír.

Payton aún con su mano entrelazada con la mía, volvió a darme vuelta quedando frente a frente.

Sonreía, pero sus sonrisa era diferente a todas las que me había mostrado antes. Puso su mano en mi cintura y con la otra hizo que yo pusiera mi mano sobre su hombro. Comenzamos a tambalearnos como su bailaramos.

— ¿Creés que tu madre me odie si te llevo muy lejos de aquí? —preguntó sin dejar de verme a los ojos.

— No necesito pedirle permiso a mi madre de nada  —sin poder dejar de ver el reluciente amarillo verdoso de sus ojos.

— Entonces adelántate al auto mientras yo pago —pegando su frente con la mía—... te llevaré tan lejos como pueda

Sentí las mariposas revoloteando en mi estómago.

— Te espero en el auto —sonreí y dejé un beso en su mejilla.

Salí de la zona reservada y me enfrenté a la multitud que disfrutaba des resto del restaurante. Bajé las largas escaleras para llegar al piso de principal, al pasar por algunos camareros, me dieron una sonrisa amable.

Salí del restaurante y la persona a cargo de el estacionamiento al verme buscó las llaves del auto de Payton y salió corriendo en busca de él. No pasó tanto tiempo cuando apareció frente a mi.

El chico me dio las llaves y me abrió la puerta del conductor para que entrara, lo hice y manejé unos metros adelante para esperar a Payton.

A lo lejos lo vi, estaba saludando a varias personas, en su mayoría mujeres, pero señaló su auto a lo lejos.

Sin darme cuenta, él ya estaba abriendo mi puerta.

— ¿Quieres manejar tu? —preguntó con cierta diversión.

— No...

Bajé del lugar y el cuerpo de Payton me acorraló. Sonrió pícaramemte y me dio un beso suave y breve antes de que me acompañará al otro lado del auto para abrirme la puerta y que subiera al asiento del copiloto.

Hice una reverencia y me metí al auto. Seguido de eso, Payton hizo lo mismo de su lado.

— ¿A dónde me llevarás? —pregunté curiosa poniéndome el cinturón.

— Ya verás

Sex Intructor® | 𝐏.𝐌 |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora