Playa®

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Capítulo treinta y siete.

Narra Ninette.


Sintiendo el viento contra mi piel tan caliente como un panqueque recién salido del hombro, las palmeras bailaban y el sol comenzaba a esconderse detrás de la bahía. Es la playa. Payton me había traído a la playa.

Él llevaba sus gafas de sol, su camisa unos botones desabrochada y sus pantalones doblados hasta su rodilla.

- ¿Qué hacemos aquí? -pregunté interesadamente sonriente.

- Bueno... éste a penas es el comienzo, iremos a cenar a un lugar que estoy completamente seguro de que te va a gustar

- ¿Cómo estás tan seguro de eso? -encaré una ceja- a penas me conoces

- Te llamas Ninette Wilde, tienes dieciocho y te gusta el sexo conmigo

- Oh, no seas tan modesto-rodeé los ojos.

- Sabes que es cierto -guiñó un ojo dejando un casto beso en mi mejilla.

Salió del auto y lo rodeó para llegar a mi puerta y abrirla, me quité los tacones y bajé un pie sintiendo la arena entre mis dedos, sonreí de oreja a oreja ganándome una risa de Payton.

- Quédate ahí... -me pidió cuando salí por completo del auto.

Fue a la cajuela y sacó una mochila color negro, la estiró a mi e hizo una señal de que la abriera.

- Tengo todo completamente planeado, no creo que sea tan como estar en la playa con un vestido de gala

Abrí la mochila y el olor a nuevo llenó mis fosas nasales. Por encima se veía un bulto de tela color beige, al sacarlo para verlo mejor, era una camisa muy delgada y suave. La estiré a Payton y la tomó seguí buscando en la mochila encontrándome con un bañador de una pieza color negro en corte V y escote no tan discreto pero elegante, unos shorts altos y holgados al igual que la playera, unas zapatillas de playa y hasta el fondo había una toalla azul oscuro.

- Dame la toalla y te cubro para que te cambies -estirando su mano.

¿Payton caballeroso?

Con una cara de confusión se la di y él me dio la ropa que yo le había dado. Cuando creí que me iba a tapar solo a mi, quedó de mi lado extendiendo la toalla tras de él. Lo miré con una cara mala y el ni se inmutó.

- Si no te cambias rápido mis brazos comenzarán a doler y a ver cómo te cambias

Po un momento pensé en cambiarme en el baño, pero decidí torturarlo sabiendo que no se resistiría y me haría suya. Comencé a quitarme el vestido lentamente mostrando poco a poco mi piel, no llevaba sostén, mi busto quedó al aire libre.

Soltó una risa y negó con la cabeza. Comencé a quitarme las bragas y cuando lo hice, esperé a que saltara a mis labios devorándome... pero no lo hizo. Cuando volví a verlo, sus ojos escanearon mi cuerpo, pero no con lujuria, si no con algo más que no pude descifrar.

Me puse el bañador y al final el short, la playera y la camisa.

- Tengo buen sentido de la moda -soltó orgulloso.

Lo miré de nuevo con una sonrisa irónica y él seguía sonriendo de la misma manera indescriptible.

Cuando a él le tocó cambiarse, hice lo mismo que él. Me dediqué a admirar su cuerpo sin la necesidad de desearlo sexualmente, solo admirándolo.

- ¿Tienes hambre? -preguntó guardando sus cosas.

- Mmmm, podría comer -asentí.

- Genial

Sex Intructor® | 𝐏.𝐌 |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora