Mi madre siempre me ha dicho que soy una chica dura y peleona para todas las cuestiones de la vida. Que todo lo que he tenido que sufrir en la vida me ha hecho una coraza que no todo el mundo puede derruir. Excepto para el amor. Ella siempre me dice que cuando me enamoro me vuelvo blanda y me dejo llevar por las emociones. Y supongo que por eso acabé en casa de Niall esa noche.
Mi madre me dice que eso está bien, pero que tengo que tener cuidado y ser un poco más desconfiada, pero con Niall no puedo. Es mirar sus ojos y escuchar su risa o su simple voz diciéndome que me quiere y ya me tiene donde quiere. Lo mejor, o lo peor, no sabría cómo clasificarlo, es que me encanta que lo haga.
-Voy a hacer té.- Niall vuelve de haber acostado a Hugo en su cama. Se ha puesto una camisa blanca de algodón y unos pantalones de chándal grises con goma por la parte de abajo. Yo, sentada en la barra de la cocina, me doy la vuelta para mirarlo.
-A ti no te gusta el té.
-Pero a ti sí, y quiero hacerte uno.
-¿Niall?.- Quiero decirle que lo amo y que no me esperaba que fuese así de atento, cariñoso y adorable conmigo, pero no lo hago porque me da vergüenza y miedo por lo que vaya a pensar de mí.
-Dime.
-Nada, solo que...gracias, por el té.
-No es nada, nena.- Se vuelve hacia mí con la taza en la mano y me la pasa.- Ten cuidado, quema un poco.- Deja un beso en mi sien y me dice.- Voy a contestar unos e-mails y a buscarte algo de ropa. Te espero arriba.
Bebo el té observando como desaparece escaleras arriba. Soy consciente de que llevo enamorada de él un tiempo, pero este cosquilleo en la parte baja de la tripa y los escalofríos de la nuca son muy recientes, y no sé muy bien cómo actuar. Me da miedo que se de cuenta que no siente lo mismo que yo siento por él, se asuste y me aparte de su lado. Ya sé que me ha dicho muchas veces que me quiere, pero no puedo evitar tener inseguridades después de que me dejaran plantada en el altar, porque sí, aún no lo he superado y sé que la próxima vez que alguien me pida matrimonio va a ser un momento duro para mí. Pero intento no pensar en ello, me termino el té y subo en el más pulcro silencio, cuando llego a la habitación de Niall la puerta está cerrada. Llamo con un leve toque, paso y cierro la puerta tras de mí.
-Hola.- Me saluda, sentado en la cama con el portátil entre las piernas.
-¿Qué haces?.
-Trabajo. Tienes ropa ahí.- Señala la silla de la esquina. Asiento, la cojo y me meto en el baño. Me ha dejado una camiseta gris con unos pantalones de chándal, pero solo me pongo la camiseta que me llega a los muslos, porque en los pantalones caben tres yo. Cuando salgo del baño con el pantalón en la mano, Niall me mira, sonríe y deja el portátil a un lado.
-Qué sexy. ¿Te quedan muy grandes?.- Dice refiriéndose a los pantalones.
-Solo tres veces yo.- Quiero quitar hierro al asunto, pero sé que no le gusta que esté tan delgada.
-Vamos a trabajar con eso.- Se levanta de la cama, me quita los pantalones y los lanza de vuelta a la silla. Después se acerca a mí para agarrarme de las caderas y susurrarme.- Aún así...Eres tan guapa...- Vale, esto no es muy normal.
-Niall, no estoy enfadada contigo. No hace falta este numerito.- Se separa para mirarme y me acaricia la mejilla.
-Me alegro de que no estés enfadada, pero estoy haciendo esto porque te quiero. Y qué coño, porque quiero.- Sonrío, le beso en la boca y paso las piernas por su cintura mientras él me agarra de los muslos y sigue besándome.- Ni se te ocurra levantar la voz.- Dice con una sonrisa pícara.- Me tumba de espaldas sobre la cama y me levanta la camiseta para acariciarme las costillas y besarme la zona del ombligo. Hago lo imposible para no jadear, pero algo se me escapa. Sube a besarme en la boca, al principio despacio y delicado, pero luego la saquea mordiéndome e introduciendo la lengua. Me besa y me muerde del cuello al escote y finalmente se deshace de la camiseta para ocuparse de mis pechos. Le tiro del pelo para no elevar la voz, pero me sujetas las muñecas con una meno por encima de su cabeza, me besa en los labios y me dice.- Una sola voz y se acabó, ¿lo entiendes?.- Lo dice serio, pero con una voz dulce.
-Sí.
-Bien.- Me coge de las caderas y me sube hasta apoyar mi cabeza en la almohada, besándome por todo el cuerpo se deshace de mi ropa interior y acaricia mi cadera hasta llegar al centro de mi deseo. Lo acaricia, lo pellizca y después introduce dos dedos haciendo que me vuelva profundamente loca, pero me hago no gritar porque sobretodo no quiero que pare.- Eso es...- Juega con sus dedos dentro de mí y después aún son sus dedos dentro de mí, se pone de rodillas y hunde su boca en mí. Intento controlar la respiración, pero se me hace imposible, creo que se ríe de mí, pero me concentro en otra cosa. Por minutos juega con su boca, sus dedos y su lengua y creo que suelto algún suspiro, pero me lo tiene permitido, aún así hago un gran esfuerzo en no soltar algún grito.
-N-Niall...- Digo cuando estoy punto.
-Joder, lo sé nena, lo sé.- Después de escuchar su voz mi espalda se arquea, saca los dedos de mi interior y me tapa la boca cuando estoy a punto de gritar, en poco cambia su boca por sus labios y me besa desesperadamente.- Muy bien, cariño.- Se tumba a mi lado acariciándome de arriba a abajo con una sonrisa y cuando he conseguido que mi respiración vuelva a la normalidad lo miro, me mira y se ríe.
-¿Qué?.
-Tienes una cara...
-¿De qué?.- Sonrío. Me pasa la mano por la cara para apartarme el pelo.
-De haber tenido un orgasmo muy satisfactorio.- Suelto una carcajada tapándome la boca con su hombro. Me besa la cabeza.- Descansa, nena.- Frunzo el ceño confundida.
-Espera...- Me siento en la cama.- ¿N-no quieres que te devuelva el favor?.- Sube las cejas impresionado por lo que he dicho.
-¿Perdón?.
-Ya sabes, tú...y ahora yo...
-Emily, ¿qué clase de gilipollez es esa?. Esto no es como si fuese un trato.- Se sienta en la cama en frente mía. Creo que tenemos ideas muy diferentes.- ¿Qué clase de gilipollas te ha enseñado semejante mierda?.
-Bueno con Ian...yo...- Se echa el pelo hacia atrás desesperado. Respira profundamente.
-Escúchame.- Pone sus manos en mis mejillas.- Yo no soy Ian, ni lo pienso ser. Y esto.- Señala entre nosotros.- No va así. Quiero que hagas las cosas porque tú quieres y porque salen de ti, igual que yo voy a hacer. Siempre con el permiso del otro.- No sé en que momento he comenzado a llorar, pero me doy cuenta de que lo hago cuendo me dice.- Eh, nena. No me llores...
-Ya te dije que estoy tan o más jodida que tú.- Susurro entre hipos y lloros. Me sonríe levemente limpiándome las lágrimas de las mejillas.
-Eso sólo te hace más bonita.- Se quita la camiseta.- Levanta los brazos.- Lo hago y me mete la camiseta por las manda y la cabeza bajándola hasta los muslos.- Dime una cosa, ¿te ha gustado?.- Sonrío un poco.
-Mucho.
-Pues eso es lo que cuenta.- Echa la colcha hacia atrás y hace que me tumbe, se tumba a mi lado y me atrae hacia él acariciándome el cuero cabelludo.- Buenas noches, nena.
-¿Niall?.
-¿Mmm?.
-Te amo.
————————-
Debería haber puesto al principio del capítulo 'No apto para diabéticos' :)))
A lo mejor pensáis que me he pasado un poco de romanticismo, pero los días lluviosos me ponen así, así que...¡espero que os guste! Y me dejéis comentarios que me hacen taaaan feliz.
Subiré el jueves, como muy tarde el sábado. Gracias a todas, un beso. Os quiero muchito xx
Por cierto, se me olvidaba, para las que leían Every breathe you take, la hemos vuelto a retomar en wattpad la podréis encontrar ya actualizada y con un nuevo capítulo. ¡Pasaros!
