Actualización del lunes (si súper tarde 😳😂) tuve problemas con la conexión de internet estos días.
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Aitana Sorní
Me dolía la cabeza horrible. Me sentía mareada y apenas tenía idea de donde podría estar. No recordaba nada excepto la botella de whisky y las diazepam que me tomé para poder calmar la ansiedad. Abrí los ojos y justo mi lado había una enfermera tomándome los signos vitales pero no estábamos en un hospital. Aquello era lo mas hermoso que veían mis ojos en mucho tiempo. El cielo de la habitación era de vidrio templado dando una imagen perfecta de un paisaje nevado en algún rincón remoto del mundo. Lo hermoso rápido se convirtió en incógnita y la incógnita en miedo.
— Hey, tranquila estás bien todo está bien.
— ¿Quien cojones eres tú? ¿Dónde coño estoy? ¿Porque estoy atada?
— Solo soy tu enfermera
— No estoy enferma, ¡suéltame joder!
— Tuviste una sobredosis con antidepresivos. Si te encontraban dos minutos después estarías muerta ahora mismo.
— Favor que me hubieran hecho. Ahora suéltame y dígame dónde mierda estoy.
— Solo puedo decirle que se encuentra bien, aquí está a salvo y recuperándose.
— ¿Eres idiota? ¡Te he dicho que me sueltes! ¡Esto es secuestro!
La mujer se fue dejándome sola en aquella maravillosa habitación. Si que era relajante pero al mismo tiempo inquietante no saber dónde estaba. Comencé a exasperar y solo me pasó una cosa por la mente, Salvatore.
— ¡Salvatore! ¡Salvaje! ¡Que me sueltes cojones! Te voy a denunciar por secuestro jodido loco de mierda. Se te ha ido la olla esta vez y te juro que de esta ni tus puñeteros vinos te van a salvar. ¡Joder! ¡No me ignores maldita sea!
Nadie respondió y verme encadenada a una cama en medio de la nada me comenzó a dar una ansiedad horrible. Derramé una lágrima y lo último quería era ver a Salvatore a los ojos porque no se si sería capaz de mentir nuevamente y decirle que no lo amo y que no me jode verlo con la modelito, ya no podría fingir que me revienta no poder decirle que me jode verlo con otra mujer. Al rato la enfermera volvió a entrar y esta vez con una charola con el desayuno.
— Tiene que comer, debe alimentarse para que pueda reponerse pronto.
— quítame las esposas y podré comer
— Lo siento, yo le daré la comida
— No estoy inválida, puedo hacerlo sola.
— Tengo órdenes de no soltarla señorita.
— Tus órdenes me las paso por el orto. Me importan cinco las órdenes del salido de tu jefe.
La enfermera no pudo responder porque en ese instante entraron a la habitación y pidieron que ella se retirara. Levanté la mirada y ahí estaba el amor de mi vida jodido de una pierna, con un bastón y aún con un cabestrillo en su brazo izquierdo. Lo miré y buscando parecer mala malota y no el cordero degollado que realmente soy comenté con burla.
— Ahora vas a tener que pajearte con la mano izquierda, gilipollas.
— Para eso estás tú aquí, niñata tarada.
Y eso parecíamos, dos tarados insultándose mutuamente con la mayor inmadurez del mundo en lugar de dejar de lado el orgullo y expresar lo que nos empeñábamos en dejar sepultado en nuestras conciencias.
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Sin Amanecer
RomantikTras la decisión de irse lejos y cortar con todo su pasado implicando renunciar a Salvatore y a la posibilidad de superar sus demonios, Aitana comienza una nueva "vida" en Francia donde superficialmente todo parece irle bien al menos profesionalment...
