Capitulo 10: Un corazon se quiebra

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Capítulo desbloqueado (disculpen si me tardo pero creo que no tengo tiempo ni de respirar 😂)

Salvatore Bianco

No supe que sentir en ese momento en el que la vi tan cerca de mí después de tanto tiempo. Quería correr hacia ella, quería ir y preguntarle con el corazón en la mano que había sucedido con nosotros. Quería decirle tantas cosas, que la amaba, que la extrañaba. Que vivía en un constante infierno intentando fingir y pretender que la había olvidado cuando en realidad solo me estaba engañando a mi mismo. Sentí un puñal directo en el alma cuando su mirada se desvió de la mía como si nunca nos hubiéramos conocido. En ese momento supe que nada seria como antes. Ella me ignoró como si nunca nos hubiéramos amado. Deseaba con todas mis almas que estuviera fingiendo, al igual que lo estaba haciendo yo pero no..., no podía explicarme ni aceptar que ahora estuviera con Soriana. Eso, eso me hizo sentir como un imbecil. Intente varias veces acercarme a ella pero solo me evitaba sin ni siquiera cruzar un "hola" Renata se acercó a mi y seria comentó.

— Te ves mal.

— Estoy bien

— No sabes mentir, menos disimular

Levanté la mirada y frió respondí

— ¿A que viene esto?

— Es por ella ¿No?

— Renata por favor...

— Sé que tienes que hablar con ella, si eso va hacer que estes en paz y que nosotros estemos bien entonces ve y habla con ella, pero no me mientas y pretendas que yo soy idiota. Vas por la tercera copa y no sales de la jodida barra.

— Renata por favor, déjame en paz. Necesito estar solo.

— Como quieras.

Todos aplaudían, todos estaban emocionados con la noticia del compromiso de mi mejor amigo con Alicia y yo me sentía ahogado en tanto aplaudo y algarabia. Terminé la copa y guiado por un impulso me acerqué a Aitana y ella no reaccionó, solo me miró con frialdad, como si nada de lo que vivimos hubiese pasado.

— Tenemos que hablar

— No lo creo

— Aitana..., por favor.

— No tengo nada que hablar contigo. Creo que es más que obvio — Ella miró a Renata y luego a Soriana — ten un poquito de amor propio y déjame en paz.

— Merezco una explicación— respondí con los ojos rebasados en lágrimas.

— ya la tienes, hace mucho que la tienes. Ahora déjame en paz.

Se fue alejándose y no lograba entender como la mujer que amo se había convertido en aquella cosa que difícilmente podía reconocer. Volví a la barra y esta vez con la intención de tomar hasta poder olvidar que por segunda vez en la vida una mujer me había hecho mierda el corazón. Aitana subió a la plataforma guiada por la presión del público y de la misma Alicia. Ella cantaba hermoso y querían que deleitara a todos con alguna canción. Estaba nerviosa, se podía notar en su rostro pero ella al verme en la barra con dos copas vacías y una más a medio tomar se acercó al micrófono y tras suspirar profundamente comenzó a hablar.

— Hay cosas que las palabras no pueden expresar, no tengo palabras para expresar lo feliz que me hace que mi madre realmente vaya a ser feliz porque verla sonreír me da un poco de esperanza en la humanidad. — Volvió a mirarme y continuó — Es cierto eso que dicen sobre las canciones; con ellas se puede decir, se puede expresar lo que no se es capaz con palabras. Hoy les cantaré una canción que además de ser una de mis preferidas, cumple con eso de expresar lo que con las palabras se es incapaz de decir.

Sin Amanecer Donde viven las historias. Descúbrelo ahora