Capitulo 9: Vuelve Madrid

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Actualización de los lunes 🙂

Aitana Sorní

Las piernas me temblaban, el corazón lo tenía en la garganta y casi me desmayo al escuchar por todos lados que estábamos en el aeropuerto de Madrid. No quería volver, no quería saber qué estaba tan cerca de Salvatore. Era una cobarde pero serlo me había ayudado a mantener mis sentimientos a raya y ahora qué estaba de regreso en España todo lo que logré creo que se había ido a la mierda. No hablé mucho ese día, las palabras se me habían ido y solo buscaba llegar a un cuarto oscuro y meterme ahí sin salir. No miré a ningún lado porque en cualquier tienda, estantería de periódico o incluso la tele, solo se hablaba de dos cosas: Alicia y Alessandro y Salvatore y la tal Renata. Parecía que yo pasé a ser una noticia vieja, como de esas que se opacan rápidamente cuando algo mucho más interesante e importante aparece. Soriana compró un pequeño apartamento en el centro. Era muy bonito y acogedor, fue donde único me sentí "segura" por decirlo de una manera. Dejé las maletas a un lado y ella al cerrar la puerta comentó.

— Te ves mal

— Estoy bien

— Si es por lo qué pasó anoche yo...

— Lo qué pasó anoche me gustó, me sentí como hace mucho tiempo no me sentía.

— No tienes que mentir. Más bien creo que ha sido un error. Te has liado más, es más que obvio.

Negué con la cabeza y acercándome a ella aún algo abrumada por la llegada a Madrid suspiré sin saber muy bien si estaba confundida, si lo qué pasó entre las dos me confundió o solo me aclaró más mi realidad. Ella fue tan dulce, tierna, tan delicada que me hizo sentir algo que jamás había experimentado, por primera vez no sentí miedo a que me tocaran, a que me miraran, a ser deseada por alguien más.

— Ha sido hermoso. No sé lo que pase mañana, pero quiero vivir el presente y ese presente es lo único que me importa.

Soriana bajó la cabeza y sus manos estaban frías y temblorosas. Tragó saliva y podía sentir como el miedo la consumía. Normalmente ella era la fuerte, la que me guiaba siempre y en ese momento estaba más frágil que nunca.

— Aitana, no sé si esto está bien, te quiero, no tienes idea de cuánto. Eres todo lo que me importa en la vida. Me he enamorado de ti desde la primera vez que te vi y lo único que quiero es que seas feliz. No creo que lo qué pasó ayer, te haga feliz.

— Hey, estoy bien de verdad.

— Lo más probable es que veas a Salvatore en esa fiesta y todo cambie.

— Nada va a cambiar te lo aseguro.

— Nadie puede asegurar eso. Solo quiero que..., Aitana solo quiero que seas feliz y si en algún momento crees que Salvatore puede regresar a tu vida, me lo digas. Yo me haré a un lado te lo prometo. Cariño, lo que quiero es que seas feliz y si es él o quien sea para mi eso es más que suficiente.

Soriana se acercó tanto que podía sentir su respiración sobre mi rostro. Besó suavemente mis labios y aún temblorosa y algo melancólica susurró.

— Ayer fue la noche más hermosa de mi vida. Gracias por haberme permitido quererte, por haberme regalado esa noche, no lo voy a olvidar.

— Hablas como si..., como si no volviera a pasar.

Sonriendo tenue contestó

— Tal vez te gustó pero para una sola vez. No te veo de pareja conmigo ni con ninguna otra mujer aunque lo intentases. Estaré feliz el tiempo que dure cariño. Ahora deja de preocuparte por mi y más bien preocupémonos por sacarte de la tristeza que llevas dentro.

Sin Amanecer Donde viven las historias. Descúbrelo ahora