Hola!!!
Estoy de vuelta! Regresé de vacaciones y podré actualizar con normalidad los capítulos. Gracias por la paciencia y espera. 😊😊
Salvatore Bianco
Su calidez, su humedad, sus pezones endurecidos y ese color rojo en sus mejillas me harían correrme en cualquier comento. Agarré su culo con ansias y clavando mis uñas en su piel la apreté contra mi cuerpo sacando de su garganta un gemido que ni ella misma se esperaba. Era tan delicada, tan tierna que hasta hacerle el amor resultaba algo sutil y sublime.
— Tienes unas tetas hermosas
Ahí fue mi pequeña a sonrojarse y no se que hacía o como lo lograba pero ¡joder! Como me ponía esas mejillas coloradas. Intentaba evitar mirarme a los ojos pero yo en cambio buscaba encontrarlos con cada embestida que le daba a su vagina. Poco a poco perdió la timidez y poco o nada tuve que hacer. Se desató, esa mujer que esperaba, esa parte de ella sensual y salvaje despertó esa noche. Aquella mujer no era Aitana, era otra persona, llena de pasión, de placer y una autoestima que solo rogaba que se quedase con ella todo el tiempo y no solo fuera un reflejo del momento. Movía sus caderas desenfrenadamente, el roce de mi erección contra las paredes de su vagina contrayéndose una y otra vez, el ruido..., ese dulce y peligroso ruido de sus nalgas chocar contra mis muslos y sus senos rebotando con el movimiento de su cuerpo era la vista perfecta, el paraíso hecho mujer.
— Oh sí, dame más, ¡por favor!
Descolocado, patidifuso, anonadado, sorprendido y todos los adjetivos posibles que pudieran describir mi desconcierto, así me dejó el escucharla pedirme más. Aitana Sorní, esa mujer que le daba pena el sexo, que jamás en su vida se había siquiera tocado una sola vez y que era de hacer el amor a oscuras..., ¿Me estaba pendiendo más?
— Metemela, completa..., toda por favor. ¡Hazlo ya!
— ¿Eso quieres?
— Si, es lo que quiero
— Demuéstramelo nena.
Su espalda se arqueó perfectamente y su cabeza colgando hacia atrás dejó ver su delicado y sutil cuello por el cual surgió un grito que hizo sacudir la habitación. Con desespero, con ganas de buscar llegar a descubrir su propio límite movió sus caderas con fuerza y con cada embestida que le daba su rostro se quebraba más. Quería hablar pero no podía, deseaba besarme pero cada vez que lo intentaba un gemido se le escapaba. Siempre controlaba mi placer, cuando correrme o cuando no hacerlo, siempre tenía el control en la cama y ahora estaba acorralado por una mocosa de dieciocho años la cual me dominaba por completo. Esa niña era capaz de hacer que me corriera nada más con verla desnuda y es que toda ella era perfecta.
— Te deseo tanto nena, oh Dios me vuelves loco, toda tu eres perfecta.
— ¿Sabes que quiero?
— Dime que quieres pequeña.
Ella sonrió y besándome con pasión y picardía respondió susurrando.
— Quiero.... Quiero ser tuya, quiero ser tu único placer, quiero ser la mujer que te robe el sueño el aliento y...
No la dejé terminar y reemplacé sus palabras por un rico gemido embistiéndola con fuerza. Mis labios se acercaron a sus pezones para chuparlos una y otra vez hasta ponerlos duros; ¡Dios! Jamás había sentido tanto placer y ella era capaz de dármelo, era capaz de llevarme al límite y hacer de mi un adicto no solo a su cuerpo, sino a su esencia, a su olor, a su mirada, a su alma.
— Ya eres todo eso pequeña— Jadeando añadí — Si sigues moviéndote así me voy a correr.
— Eso quiero
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Sin Amanecer
RomanceTras la decisión de irse lejos y cortar con todo su pasado implicando renunciar a Salvatore y a la posibilidad de superar sus demonios, Aitana comienza una nueva "vida" en Francia donde superficialmente todo parece irle bien al menos profesionalment...
