Actualización de los lunes
Quiero recordarles amigablemente que votar y comentar es gratis y no veo que quieran que actualice mas de una vez por semana. Literalmente está en sus manos tener capítulos y entiendo que si leen cada capítulo que actualizo es porque de alguna forma les gusta la historia entonces ¿porque no votar y comentar? Es la forma en la que apoyan los autores en esta plataforma pero sobre todo se me hace injusto que por causa de las que no votan y comentan las que si lo hacen tengan que esperar una semana entera para poder leer nuevo capítulo. ¡Empatía gente! Recuerden que igual como ustedes leen aquí gratis yo invierto del poco tiempo que tengo GRATIS sin recibir dinero alguno solo para que ustedes puedan leer así que no les estoy pidiendo que me traigan la luna 🌝.
Gracias un millón a esas que están fiel siempre ahí votando y comentando. Por ustedes cuando me desanimo cojo impulso y sigo escribiendo.
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Salvatore Bianco
Perdí la cuenta, realmente había perdido la cuenta de cuántos emails, cuántas llamadas, cuánto dinero gasté en buscarla, sentí que no importara lo que yo hiciera, Aitana solo se había esfumado de la nada. Ella era como un nudo en mi garganta que no se iba con nada, ni siquiera con el tiempo. La frustración me invadió por completo, después de Camila pensé que podría tener control sobre mi vida y resultaba que mi vida y mi corazón le pertenecían a una mocosa de apenas diecinueve años. Esa era la parte que más me fastidiaba.
— Señor...
Levanté la mirada
— ¿Qué?
— Le preguntaba cuál etiqueta le gusta más para cerrar el contrato con el diseñador.
Miré la etiqueta del vino en el que tanto trabajé en secreto. Ese vino que después de tanto tiempo al fin había logrado producir y que era mi regalo para ella, para Aitana. Ver esa etiqueta, ver cómo todo estaba quedando me hizo sentir como un imbécil. Mi madre esperaba que dijera algo, que escogiera una de las etiquetas y lo único que pude decir fue "no lo sé" ella rápidamente me miró como si quisiera estrangularme y aclarando su garganta miró a mi asistente.
— Niña, déjanos un momento a solas. Tengo que hablar con mi hijo.
La mujer se retiró y al escuchar la puerta cerrarse rápidamente saltó de la silla indignada.
— Un año de trabajo, nuevos viñedos, nueva cosecha de uvas, más de doscientos cincuenta mil dólares invertidos en esto y tu solo dices "no sé" ¿se puede saber que coño te pasa?
Algo distraído respondí
— No se si quiero lanzar este vino al mercado. Era un proyecto que tenía para Aitana y ahora que ella no está no tiene caso que lo continúe.
— ¿Todo por esa mocosa? ¿Todavía sigues encaprichado con esa buena para nada? No sé en qué coño estabas pensando cuando te metiste con ella pero lo que sí te voy a decir es que por un capricho nos vas a hacer perder millones.
— ¿Es todo lo que te importa? ¿El dinero? Qué básica eres.
Tocaron la puerta y seguido entró Renata con una sonrisa que lograba de cierta forma apaciguar cualquier mal humor que tuviera en el momento. No sabía explicarlo con certeza, pero ella era algo así como un pequeño flotador que aparecía justo en el momento oportuno para salvarme de cualquier cosa y en ese caso, me salvó de mi madre.
— ¡Hola! ¿Interrumpo algo?
— No para nada, mi madre ya se va.
— Esta conversación no ha acabado Salvatore.
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Sin Amanecer
Roman d'amourTras la decisión de irse lejos y cortar con todo su pasado implicando renunciar a Salvatore y a la posibilidad de superar sus demonios, Aitana comienza una nueva "vida" en Francia donde superficialmente todo parece irle bien al menos profesionalment...
