Aviso
Disculpen la demora pero he estado toda la semana empacando como una loca 😂. Me voy de vacaciones en dos días y he dejado todo para lo último así que no he podido escribir ni una sola oración. Intentaré actualizar un capítulo más ya que del 14 al 20 estaré de crucero y no tendré acceso a internet. (Me quieren cobrar una millonada por el internet esos infelices 🫠🫠)
Nos leemos pronto!
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Aitana Sorní
Estaba jodidamente nerviosa y me jodia estarlo porque no era normal aunque un hombre como él, con esa mirada lasciva y esos ojos profundos en los que uno se pierde y no se vuelve a encontrar era difícil no estarlo. Sus manos comenzaron a acariciarme y yo ahí mismo morí y volví a revivir. La piel se me erizo y no pude evitar sonrojarme.
— Me encanta verte sonrojada. ¿Sabes porque estás sonrojada? Porque tú cuerpo grita lo que tú mente quiere callar.
— No quiero callar nada
— Sabes muy bien lo qué pasa por mi mente en estos momentos..., te gusta, quieres que lo haga pero la timidez te termina venciendo.
Arqueando una ceja refuté.
— Iré a arreglarme
— No vas a ningún lado. Ve a la cama
— ¿Para qué?
— Porque se me antoja comerte el coño y no tienes escapatoria con eso.
Lo primero que me vino a la mente fueron cicatrices. Esas cicatrices que quedaron después de aquel día en mi piel y que solo yo conocía. No habría explicación coherente para esas cicatrices ni las quemaduras en cigarrillos en uno de mis senos. Simplemente no pasarían desapercibidos. Apreté los dientes y mi primera intención fue negarme pero luego pensé que esa era la respuesta que él esperaba. Lo miré a los ojos y sin darle muchos rodeos respondí.
— Tengo miedo
— Lo sé. Haré que lo pierdas, pero tienes que poner de tu parte y dejar de pensar por los demás.
Asentí con la cabeza aún algo escéptica. Con la mano que le quedaba, busco por mi espalda el cierre de mi vestido y abriéndolo suavemente hizo que cayera a mis tobillos. Quedé ante el en ropa interior y esa era la primera vez que me verían después de ese día. Incluso era la primera vez que incluso yo me mirara desnuda a mi misma. Desde que me violaron aquella noche no toleraba verme al espejo, no quería ver mis pechos, eso que hacía verme mujer y provocaba esa morbosidad en los hombres. Sus labios besaban mi cuello mientras que sus dedos jugaban a desatar el sostén y seguido deshacerse de un tirón las bragas. Me quedé paralizada, inmóvil y llena de miedo al quedar desnuda ante él. Ni siquiera podía levantar la mirada de la vergüenza.
— Eres.... Eres jodidamente hermosa
— No es cierto
— Si lo es, no me contradigas joder. — Sonrió con picardía — En el fondo lo sabes pero parece que te gusta que te lo recuerde.
Aún cojeando y con el cabestrillo puesto caminó hasta la cama recostándose en ella. No entendía nada. Me sentí idiota parada en medio de la habitación. Desnuda ahí toda tonta esperando a que hacer o que decir lo miré con ojos de borrego degollado e inconscientemente me cubrí los senos. Aún quedaban las cicatrices en mi vagina que no había manos o mentiras que las cubrieran una vez él me tuviera cerca. Con un gesto pidió que me acercara y sin dejar de mirarme comentó.
— Si supieras como me pone que te sonrojes...
Miré entre sus piernas y un bulto prominente y macizo se creó en aquel chándal qué pasó de estar holgado a estar apretado y lleno. Muerta del miedo me acerqué al costado de la cama y en ese momento creo que el se dio cuenta de la cicatriz en mi entrepierna pero decidió no decir nada y fingir que no se percató de ella. Pensé que sería el quien se acomodaría entre mis piernas pero tenía algo en mente muy distinto.
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Sin Amanecer
RomansaTras la decisión de irse lejos y cortar con todo su pasado implicando renunciar a Salvatore y a la posibilidad de superar sus demonios, Aitana comienza una nueva "vida" en Francia donde superficialmente todo parece irle bien al menos profesionalment...
