2. Sweetie

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-¿Hola?-adquirí al ver que me contestó la videollamada.

En la pantalla apareció de inmediato su rostro, lucia igual que hace tres meses y no pude evitar sonreír con ternura al ver que sigue con su hábito de no secarse el pelo.

-¿Allá no es de madrugada?-frunció el ceño colocando su móvil sobre la cama enfocando el techo de su habitación.

-Si, son las cinco. Me dormí como hace una hora pero ya no pude dormir más.

Él se colocó bien y volvió a coger el móvil ahora apoyándolo sobre algo que no identifiqué.

-¿Te desperté?-preguntó mirándome a los ojos.

-No, no-negué-ya estaba despierta.

-Sigues sin poder dormir-insinuó.

-Y tu sigues sin confiar en los secadores de pelo-alcé las cejas mirándole con diversión.

-Cállate, recién antes me regañó Brad.

-Es que tiene razón, no jodas, Aiden.

-Me dañará el pelo-insistió y después soltó una bocanada de aire-¿Que tal estáis allí?

-Mira-giré la cámara enfocando hacia abajo, estaba en el balcón y en la pantalla se podía ver las luces a lo lejos y también se podía ver la distancia prudente a la que me encontraba-me puedo tirar desde aquí y terminar con ketchup.

-¡Evelyn!-me regañó, yo sonreí y giré la cámara hacia mi-no eres un tomate para terminar como ketchup.

-¿Quién sabe? A lo mejor sobrevivo.

-¿En qué piso vives?-preguntó con el ceño ligeramente fruncido.

-En el séptimo-contesté y al ver su mirada asesina esbocé una sonrisa angelical-no me voy a tirar, al menos por ahora.

-Déjate de bromas de mal gusto, Evelyn.

-Vale, no te vaya a robar el puesto, Walter.

Nos quedamos en silencio unos instantes, yo mirando hacia abajo y el mirándome atento.

-¿Están bien?

-Jayden te sigue echando de menos y Chase trata de sobrevivir-admití apoyando mis antebrazos en la barandilla.

-No podéis vivir sin mi-sonrió.

-Cuidado que se te sube el ego, retrasado-negué-yo si puedo sobrevivir sin ti.

-¿Y que haces aquí hablando conmigo a las cinco de la madrugada?

-Porque te eche de menos, llevamos tres meses sin hablar-me aclaré la garganta-¿Él cómo está?

-Espera-se puso de pie y salió de su habitación.

Caminó a paso rápido hacia el fondo del pasillo y abrió la puerta de color negro.

La puerta de su habitación.

La habitación de Carter.

-Esta bien-enfocó su cuerpo en la cámara.

Mi corazón se aceleró al volver a ver su rostro después de tres largos meses donde me dediqué a contar los días.

-¿Aun no despertó?-pregunté con el corazón desbocado.

-¿Tiene cara de haber despertado?

-No.

-Bueno, no despertó pero al menos su cuerpo ya no tiene las escudos abajo.

-¿A que te refieres?

-En la primera semana y primer mes pensamos que le íbamos a perder-salió de la habitación cerrando la puerta con cuidado detrás de él-estaba muy vulnerable y su corazón no latía a un ritmo constante. Tuvimos que llevarle al hospital y después de un mes fue que comenzó a mejorar y pues ahora ya no se ve tan frágil como antes-explicó bajando las escaleras.

Un Beso LetalHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora