No hubo peleas, pero sí una borrachera increíble.
Riley se estaba tambaleando con cada paso que daba.
-Creo que nos pasamos un poquitín, Cavalier-comentó, arrastrando las palabras.
-¿Un poquitín?-alcé las cejas-. Riley, literalmente te bebiste una botella entera de vodka y otra de cerveza.
-La de cerveza no cuenta-contestó.
-¿Te encuentras bien?-tiré de él hacía atrás porque casi se choca contra una farola.
-Físicamente mal y mentalmente peor.
-Dios mío, eres la definición de la depresión-murmuré negando con la cabeza.
-Gracias, vaya-bufó.
-Era ironía y lo sabes.
-Es que no es ironía, es la verdad-se encogió de hombros.
-Siéntate-indiqué llevándolo al banco más cercano.
-Estoy mareado-admitió.
-¿Quieres agua?-ofrecí.
-Gracias-asintió aceptando la botella, su pulso temblaba tanto que incluso la botella comenzó a temblar en su mano.
-Dame la botella, anda-le quité la botella recibiendo un puchero de su parte.
-¿Me quieres matar de sed?-cuestionó entre berrinches.
-Te quiero dar agua sin que termines empapado-informé-. Abre la boca.
-Uy, que pervertido.
-Riley-gruñí con cansancio.
-Vale-bufó antes de obedecer.
Cuando ya casi se había bebido media botella aparté la mano de su cuello y dejé la botella sobre el banco.
-¿Mejor?
-No.
Si hay algo que amo de Riley es su honestidad, en serio.
-¿Que necesitas?
-Necesito...-me observó con aire pensativo y suspiró-. Necesito que las cosas vuelvan a la normalidad, especialmente entre nosotros.
-¿Cuál fue la normalidad entre nosotros?
-Recuerda que jamás dejamos lo nuestro, Cavalier-sus ojos se iluminaron al mirarme-. Lo que significa que aún somos pareja. Aunque me fuiste infiel con mucha gente...
-Riley yo...
-Lo sé, solo era broma-contestó riendo, aunque su risa no tenía ni una pizca de humor-. Al irme me llevé conmigo todo indicio de relación.
-¿Puedes dejar de darle vueltas a algo que ya pasó?
-No-negó-. ¿Te crees que eres fácil de olvidar?
-Sí-asentí-. Si buscas a más gente y miras a tu alrededor te enamorarás de miles de personas más. La vida es larga, sal y vívela como es debido, Riley.
-No quiero.
-No se puede ser más cabezota, en serio.
-En tu tiempo te enamoraste de este cabezota-reflexionó.
-No me arrepiento.
-¿Porqué me da la sensación de que verdaderamente te arrepientes?
-Porque estás borracho y justo se te ocurre caer en depresión-solté un suspiro apoyando mis manos en sus rodillas, ya que estaba de cuclillas frente a él-. Escúchame bien.
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Un Beso Letal
RomanceDos personas. Un pueblo. Un secreto. Un sentimiento. Y no es exactamente el amor, es el odio. Una vida llena de luces y energía mientras que la otra está llena de oscuridad y secretos. ¿Un golpe puede juntar a dos personas que principalmente se odia...
