7. Dangers and adrenaline

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"El que tenga miedo a morir que no nazca."

Aquello frase compuesta por nueve palabras se convirtió en un lema para Carter y para mí.

Recorrimos Nueva York en moto a una velocidad sumamente mortal, ahora mismo la moto ya se había detenido hace unos cinco minutos; habíamos llegado a nuestro destino pero yo seguía aferrada a Carter, como si mi vida dependiera de ello... bueno, de hecho, minutos antes mi vida sí dependía de aquel agarre.

-¿Segura que estás bien? Siento tu corazón golpear mi espalda-musitó exasperado.

Mis manos seguían firmemente agarradas a su abdomen, juraría que le estoy haciendo un daño mortal, pero aún eso no comenta nada al respecto.

-Eres tan gracioso, Cavalier-puse los ojos en blanco.

-Tendremos que bajar, Sky. Ya llevamos aquí más de diez minutos, pero no te preocupes, tómate todo tu tiempo para recuperarte.

-Es que si me separo me caeré al suelo.

-¿Te mareaste?

-Sí.

-Bueno, ¿confías en mí?-cuestionó poniendo sus manos encima de las mías.

-Sí.

-Suéltate, yo te sujetaré-indicó.

Obedecí, aunque lo hice a una velocidad digna de una tortuga.

Al ser libre él se bajó de la moto, pero rodeó mi cintura con su brazo de inmediato, bajándome de la moto a mí también.

-Te quitaré el casco, ¿vale?-asentí y segundos después me quitó el casco con cuidado.

Empecé a ver doble y me mareé aún más, cerré los ojos tratando de calmarme y sentí sus manos sobre mi rostro, apartándome el pelo de la cara.

-Caleb, tráeme una botella de agua.

-¡Carter! Hace tiempo que no te veíamos por aquí-escuché una voz femenina.

-Buenas noches, Hannah-respondió cortante.

Abrí los ojos justo cuando un chico con el cabello teñido de azul pastel le entregaba una botella de agua con hielos a Carter.

-¿Te encuentras mejor?-cuestionó mojando mi cuello con el agua.

-Sí, no te preocupes-asentí tratando de evitar entrar en un ataque de risa.

-¿Qué es tan gracioso?-alzó las cejas.

-Perdón, mi intención no era que te preocupes tanto.

-Perdón, mi intención no era cruzar media Nueva York a toda velocidad y que tú llegues con el cerebro en estado líquido-musitó depositando un beso en la comisura de mis labios.

-¿Adónde vinimos?

-Ven, te presentaré a los chicos-indicó entrelazando nuestras manos.

Estábamos en una maldita playa, a lo lejos pude divisar un grupo de personas alrededor de una fogata, al parecer nosotros nos dirigíamos hacia aquel grupo.

¿A cuánta maldita gente conoce Cavalier en total?

Cuando estábamos a unos cinco pasos de distancia una chica alta, de cabello negro azabache y ojos grises se acercó hacia nosotros y envolvió a Carter en un abrazo, al cuál él correspondió de manera incómoda, aunque sin soltar mi mano, la cual apretó levemente.

Está incómodo.

-Hace muchísimo tiempo que no te veíamos por aquí.

-Sí, eso mismo dijiste antes-respondió de manera cortante tirando de mi mano en dirección a los demás.

Un Beso LetalHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora