Rendirse ahora sería bastante ridículo, ¿cierto?
Rendirme ante la muerte y dejar que aceche mi alma sería muy cobarde de mi parte, ¿no?
Estoy llegando al límite, uno que no me gusta absolutamente nada.
Porque, Aiden Walter es fuerte, ¿no? Aiden Walter nunca tiene que colapsar, Aiden Walter está bien...
Walter siempre está bien, no hay de que preocuparse.
Sí, sí hay de qué preocuparse.
Todos los momentos felices de mi vida pasaron ante mis ojos al presionar la navaja contra mi muñeca.
Será rápido y casi sin dolor.
Cerré los ojos con fuerza y negué repetidas veces con la cabeza.
No puedo, no puedo hacerle esto a Carter.
Pero estamos cansados.
Aquella vocecita en mi cabeza no paraba de intensificarse.
¿Merece la pena seguir intentándolo?
Sí, sí merece la pena.
¿Y si no lo hace?
No, definitivamente merece la pena.
Mi hermano merece la pena, mi novia también, mis hermanastros, mi cuñada, mi mejor amigo...
Ninguno de ellos notó que caías.
Carter sí lo hizo.
¿Carter? ¿Y donde está él ahora? Esta despreocupadamente feliz con su novia en una cita, ¿te preguntó siquiera si estás bien? ¿Notó siquiera que estás extraño desde el secuestro? ¿Alguien notó algo?
Apreté los ojos con fuerza y me negué a seguir escuchando aquello.
Apoyé la cabeza en la fría pared del baño e intenté regular mi respiración.
-¿Aiden?-alguien comenzó a aporrear la puerta-Amor, ¿has terminado de ducharte? Vamos a llegar tarde al concierto.
Era Alice.
Ni siquiera ella nota que estás mal, ¿no lo ves? No le importas a absolutamente nadie.
La hoja de la navaja nuevamente se presionó contra mi muñeca, está vez dejando una herida profunda a su paso.
Rápido y eficaz, bien hecho, pequeñín.
-¡Aiden! ¿Estás bien? No escucho el agua correr.
La voz de Alice se fue escuchando cada vez más lejana, y más lejana, y más lejana, hasta convertirse en un simple murmullo inaudible.
Las pastillas están haciendo efecto también.
Aiden Walter llegó a su límite también, Aiden Walter se despide.
Carter Cavalier.
Nueva York, unas horas antes.
-Así que...-Evelyn me observó detenidamente-¿No me dirás adónde vamos otra vez?
-Sí, eso mismo dije hace diez segundos.
-¿No te parece cansino ocultarme destinos?
-Nop-negué dedicándole una pequeña sonrisa-. ¿Tú no te cansas de preguntar?
-Nop-negó haciéndome reír.
-Vale, comprendo-asentí deteniendo el coche en luz roja-. La curiosidad es cosa de los Lodge.
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Un Beso Letal
RomanceDos personas. Un pueblo. Un secreto. Un sentimiento. Y no es exactamente el amor, es el odio. Una vida llena de luces y energía mientras que la otra está llena de oscuridad y secretos. ¿Un golpe puede juntar a dos personas que principalmente se odia...
