Capítulo 25

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La sala común de Gryffindor estaba inusualmente silenciosa para la hora. Afuera, el viento silbaba entre las torres del castillo, y la nieve acumulada en los ventanales teñía de blanco el ambiente cálido del interior.

Camille estaba acurrucada en uno de los sillones, con las piernas cruzadas, mientras Fred y George estaban tirados en la alfombra frente al fuego, Ginny sentada a su lado. Hermione hojeaba compulsivamente un libro sin leer realmente, y Harry y Ron compartían una manta en uno de los sofás cercanos.

-Es oficial.- murmuró Hermione, cerrando el libro con un suspiro.- Todos los lugares que podríamos haber usado para entrenar están siendo patrullados. Incluso la Torre Norte.

-¿Y el aula de transformaciones?- preguntó Ron.

-Sellada. Flitwick dijo que Umbridge le pidió hacer un encantamiento de rastreo.- contestó Ginny, con un dejo de rabia en la voz.- Está desesperada por atraparnos en algo.

-Otra cosa.- añadió Fred con ironía.- Después de lo de anoche, ¿cuántas detenciones más cree que podemos soportar?

Camille bajó la mirada hacia su mano. Aún llevaba la venda que Mattheo le había colocado, aunque bajo ella la piel seguía enrojecida. La tinta de la frase escrita por la pluma maldita aún parecía arder de vez en cuando.

-Y encima los mortífagos escaparon.- aclara Harry de pronto, su voz tensa.- Sirius lo mencionó en Grimmauld Place, y Dumbledore no está para evitar que los dementores se metan aquí.

-Es como si todo se estuviera desmoronando.- habla Camille, su voz baja, casi un susurro, Fred la miró de reojo. Llevaba haciéndolo toda la noche, con esa preocupación silenciosa que solía disfrazar de bromas, pero esta vez no había sonrisa en su rostro.

LA CHICA POTTERHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora