Capítulo 22

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Camille subía los escalones que llevaban a la torre de Gryffindor con una ligereza en los pasos que no recordaba haber sentido en mucho tiempo. Sus labios todavía guardaban el leve cosquilleo de los besos de Tom, y su pecho latía con una mezcla de emoción y nerviosismo que la hacía sonreír sin razón. Había algo nuevo en ella. Una claridad extraña. Como si por fin, después de tantas dudas, hubiera encontrado algo a lo que aferrarse.

La pintura de la Dama Gorda apenas terminó de abrirse cuando Camille empujó con decisión y entró al salón común. Su cabello aún tenía rastros del viento del pasadizo, y su rostro brillaba con un rubor natural que no venía del frío.

Pero el buen humor se desvaneció al instante.

Harry estaba de pie junto al fuego, con los brazos cruzados y una expresión que oscilaba entre el enojo y la preocupación más cruda. Ron lo miraba desde el sillón, incómodo, y Hermione, sentada con un libro en las manos, alzó la vista justo cuando Camille entraba. La sala entera pareció contener el aire.

-¿Dónde demonios estabas?- fue lo primero que dijo Harry, su voz contenida, pero firme como un disparo.

Camille se detuvo en seco, con la sonrisa borrando de su rostro. Su mirada se cruzó con la de su hermano y entendió que esa conversación no iba a poder esquivarla.

-Harry, no empieces.- habla en voz baja, pero él ya se acercaba a ella con el ceño fruncido.

-¡Claro que voy a empezar!- exclamó, sin gritar, pero alzando lo justo la voz para que todos los que estaban cerca fingieron no oír.- ¿Sabes cuántas veces te busqué anoche? Quedamos de vernos en la cena y simplemente... no apareciste. Las chicas dijeron que no volviste al dormitorio. ¡Estuviste desaparecida toda la noche!

-Estoy bien.- dice Camille con calma, aunque por dentro el corazón le martillaba en el pecho.- No tienes por qué actuar como si algo terrible hubiera pasado.

-¿Y cómo quieres que actúe, Camille? ¡Soy tu hermano! ¡Te prometí que cuidaría de ti y simplemente... desapareces! Ni una nota, ni un mensaje, nada. ¿Dónde estabas?

Camille apartó la mirada. Sus manos estaban ligeramente frías, y aunque no quería mentirle del todo, tampoco podía decirle la verdad. No ahora. No con esa mirada en su rostro.

-Necesitaba estar sola.- explica Camille mirando hacia las ventanas.- Pensar. Respirar. Todo ha sido muy intenso últimamente. Supuse que me dejarías un poco de espacio.

Harry frunció más el ceño, y Hermione, desde el sillón, observaba atentamente. Había algo en la voz de Camille, algo que no encajaba.

-¿Estar sola?- repitió Harry.- ¿Toda la noche?

LA CHICA POTTERHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora