Capítulo 32

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La atmósfera en la oficina de Dolores Umbridge era tan densa que podía cortarse con un cuchillo.

Camille se sentó derecha, pero su mandíbula tensa y sus puños cerrados sobre las rodillas delataban su ansiedad. Frente a ella, la mujer del chal rosado la observaba con ojos fríos y una sonrisa tan falsa como las flores bordadas en su blusa.

-Señorita Potter.- entonó con esa voz melosa que tan mal presagiaba.- Qué decepción tan grande encontrarla involucrada en actos de subversión, humillación pública y alteración del orden escolar.- Camille apretó los dientes.

-No sé de qué habla.- respondió, sin mirarla directamente, Dolores soltó una risita aguda que se sintió como un rasguño en el alma.

-¿De verdad? Carteles con acusaciones de asesinato, artículos manipulados en "El Vociferador Escolar", rumores extendidos con una precisión que ni los mejores periodistas de El Profeta lograrían... y usted cree que puedo aceptar que fue una coincidencia.- Camille tragó saliva.- Y, curiosamente, los señores Riddle son el blanco. ¿Casualidad también?- la joven entrecerró los ojos, pero no dijo nada. Dolores la estaba acorralando, y lo sabía.- Si no colabora, me veré obligada a llamar al Consejo Escolar. Y te aseguro que tu expediente como "hermana del Elegido" no será suficiente para evitar una suspensión, o incluso algo peor.

Camille abrió la boca, ya lista para tomar la culpa. Había planeado esto. Sabía que podía pasar. Iba a asumirlo. Iba a decir que sí, fue ella. Que merecían ser expuestos. Que no se arrepentía.

-¡Yo lo hice!- la puerta se abrió de golpe. Fred Weasley entró como una tormenta, seguido de cerca por George, ambos con el rostro decidido, ignorando por completo las reglas de protocolo y las órdenes de los prefectos. Camille se giró, sorprendida.

-¡No!- se levantó de su asiento.- ¡Fred, no...!

-Cállate, Cam.- dice Fred con suavidad, pero sin perder firmeza. Se plantó frente a Dolores sin titubear.- Yo planeé todo. Nosotros dos lo hicimos.- Umbridge frunció el ceño, molesta por la interrupción.

-¿Disculpe?

-Los carteles, los rumores, los artículos...- George alzó una ceja con descaro.- Fue idea nuestra. Camille no tuvo nada que ver.

-¡Eso no es cierto!- espetó Camille, pero Fred no la dejó continuar.

-Lo hice porque vi cómo los Riddle se acercaban a ella. Cómo jugaban con su cabeza. Cómo la hicieron sufrir.- inspiró profundamente.- Y porque estoy enamorado de ella.

El silencio que cayó fue absoluto. Camille sintió que el corazón le daba un vuelco. Las palabras de Fred la atravesaron como un relámpago, no por su intensidad, sino porque llegaron completamente de sorpresa. Dolores los observaba como si estuviese presenciando una obra de teatro absurda.

-¿Está declarando que ejecutó toda una operación de sabotaje emocional y social porque... estaba celoso?

-Lo que estoy diciendo es que si va a castigar a alguien, que sea a mí. A nosotros. Yo imprimí los carteles. Yo difundí los rumores. Camille no sabía nada.

LA CHICA POTTERHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora