Capítulo 31

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El ambiente en el Gran Comedor no era el mismo.

El murmullo constante que solía llenar la sala estaba teñido de algo más oscuro. Cada mirada dirigida a los Riddle iba cargada de temor, juicio o una sospecha latente. Nadie se sentaba cerca de ellos. Incluso los más atrevidos mantenían una prudente distancia.

Camille lo había logrado.

Mattheo apenas probaba bocado. Blaise, junto a él, hojeaba uno de los panfletos que había aparecido mágicamente en cada rincón del castillo. Un encabezado llamativo decorado con tinta roja decía.

"LOS HIJOS DE VOLDEMORT: ¿CULPABLES DE MÁS DE LO QUE ACEPTAN?"

-Esto es una locura.- gruñó Blaise, arrugando el pergamino.- ¿Quién en su sano juicio puede creerse esta basura?

-No es basura si lo están creyendo todos.- espetó Astoria con sequedad, señalando con la cabeza a un grupo de alumnos de Ravenclaw que se levantaban tan pronto Mattheo entraba a la sala. Las voces eran apenas susurros, pero lo suficientemente fuertes como para herir.

"Dicen que mataron a una alumna en Durmstrang..."

"Que Pansy y Bulstrode eran cómplices de un ritual oscuro..."

"¿Y si están controlando a los profesores también?"

Mattheo apretó los puños. Cada palabra era como un recordatorio de su error, como una soga alrededor del cuello. Pero cuando la vio, todo explotó dentro de él. Camille estaba en la mesa de Gryffindor, flanqueada por Fred, Hermione, y Luna. Parecía tranquila... demasiado tranquila. Llevaba una expresión de satisfacción gélida, como si su victoria estuviera servida junto a los jugos y tostadas, Mattheo se levantó abruptamente.

-¡Camille!- su voz resonó con furia por todo el comedor.

La chica giró el rostro sin inmutarse, observándolo con la calma de quien ya no tiene nada que perder. Mattheo se acercó con pasos pesados. Blaise y Draco lo siguieron con preocupación, conscientes de que aquello no podía terminar bien.

-¿Estás feliz?- escupió Mattheo.- ¿Eso querías? ¿Ver a todos mirándonos como si fuéramos monstruos?- Camille dejó la cuchara con delicadeza en su plato.

-¿Y no lo son?- el murmullo creció como una ola arrastrando la tensión. Fred ya se había puesto de pie, pero Camille levantó la mano en señal de calma.

-¿Te parece justo?- continuó Mattheo, ignorando al resto.- ¿Arruinarnos así? ¿Exponer a todos con mentiras?

-¿Mentiras?- soltó una risa seca.- Lamento no haber grabado las confesiones. Además no fue difícil averiguar ese pasado, asesinaron a una chica, ¿Acaso usaron la misma técnica que conmigo? ¿La enredaron en sus mentiras? Bastó con saber sus apellidos para que todos lo creyeran. Qué curioso, ¿no? A veces el juicio ya está escrito.- Mattheo se quedó mudo. Pero su rostro se deformó en una expresión entre el dolor y la rabia.

LA CHICA POTTERHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora