Camille Potter era la hermana melliza de Harry Potter. Es una chica bastante bromista al igual que su padre, James Potter, en especial si las bromas eran para los Slytherin.
¿Su vida? Jamás había sido normal, menos con la llegada de los hermanos Rid...
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El gran comedor volvía a tener su ritmo habitual. Largos tablones llenos de estudiantes comiendo, libros abiertos entre bandejas de pastel de calabaza y tazas de té, y el rumor constante de conversaciones animadas.
Camille estaba sentada en el extremo de la mesa de Gryffindor, rodeada de Hermione, Ginny y Luna. Aunque intentaban leer o repasar algo antes de la siguiente clase, la conversación terminaba desviándose, como cada día desde la fiesta, al evento que seguía siendo tema central entre los pasillos de Hogwarts.
-Fue épico, Camille.- canturreó Ginny entre risas mientras mordía una tostada.- De verdad, nadie se esperaba una fiesta así. ¿De dónde sacaste la idea de hacerla de máscaras?- Camille sonrió, girando su cuchara dentro de su taza con aire relajado.
-Las máscaras revelan más que lo que ocultan.- respondió con un dejo enigmático.- Solo quería que todos pudieran ser algo distinto, aunque fuera por una noche.
-Funcionó.- intervino Luna con su tono soñador.- Theodore y yo apenas nos reconocimos al principio. Fue mágico... y confuso.-agregó, acariciando un dije que colgaba de su collar en forma de runa.
Hermione, sentada justo frente a Camille, intentaba concentrarse en su pergamino, aunque sus mejillas ligeramente sonrojadas la delataban.
-Y hablando de cosas inesperadas...- empezó Ginny con una sonrisa maliciosa mientras mordisqueaba una uva.- ¿Alguien notó que Camille y Tom Riddle desaparecieron casi al mismo tiempo durante la fiesta?- Luna, con su mirada soñadora pero letalmente precisa, sonrió en silencio, observando a Camille de reojo.
-Yo sí...- canturreó con voz suave, como si hablara del clima.- Fue curioso... Muy sincronizado. Casi como un eclipse: intenso, oscuro y perfectamente calculado.- Hermione abrió los ojos con sorpresa, girándose hacia Camille.
-¿En serio? ¿Con Tom? ¿Tú?
-No lo sé.- respondió Camille con una falsa inocencia que ninguna de las presentes creyó.- Hay tantos pasillos oscuros en Hogwarts...
-Claro.- ironizó Ginny con una sonrisa maliciosa.- Y justo el mismo pasillo que él.
-Y luego el baile con Mattheo.- añadió Luna, como quien conecta piezas de un rompecabezas invisible.- Fue... ¿Cómo decirlo? Magnético. Había algo en la forma en que te miraba. Como si recordara algo que aún no ha terminado.- Camille bajó la mirada, pero su sonrisa ladeada hablaba más de lo que estaba dispuesta a decir.
-Tienen demasiada imaginación.- murmuró, fingiendo indiferencia mientras picaba un pedazo de tostada. Hermione, que la conocía mejor que el resto, apoyó un codo en la mesa y la observó con atención.