Enobaria Piedmont, vencedora de los 62º Juegos del Hambre
Distrito 2
Es curioso cómo han cambiado las cosas.
El teatro está a rebosar. Aún me resulta extraño verlo todo desde la perspectiva de los vigilantes, pues he estado aquí dos veces como tributo y varias como mentora y me estoy dando cuenta que la diferencia es abismal. A Brutus le habría aburrido pero yo he aprendido a apreciarlo. En el Distrito 2 te inculcan el gusto por competir y por ver con tus propios ojos hasta dónde eres capaz de llegar desde el principio. Yo competí; con mi vida primero de forma voluntaria y obligada la segunda. También lo hice con las vidas de otros, los tributos que estuvieron a mi cargo. Los supervisé para asegurarme que me dejaban a mí y a nuestro distrito en un buen lugar ante el país. Que durante todo el proceso se centren en lo importante, que el Capitolio viera a un ganador ahí porque si ellos ganaban yo también ganaba.
Ahora, por primera vez eso no importa porque no estoy aquí para obtener un resultado. Sea cual sea el tributo que salga de ahí con vida no podría importarme menos.
Por primera vez voy a relajarme y disfrutar de un espectáculo creado por el Capitolio y vivido por sus propios niños. Esos demasiado privilegiados como para participar en él. Me voy a divertir viendo como mueren así como ellos se divirtieron mirándonos morir a nosotros.
Johanna está a mi lado hablando por teléfono, ultimando los detalles.
—En treinta segundos estamos en el aire —me informa.
Doy un sorbo a mi cóctel y me acomodo. Los focos se encienden, la música comienza y el telón se abre. Los tributos están ahí al fondo, la iluminación hace que sólo se vean sus siluetas a contraluz. Es una novedad este año, no recuerdo quién tuvo la idea. Se irán iluminando conforme les llegue el turno. Esperamos que algunos tributos se pongan agresivos, así que colocamos unos cuantos agentes de la paz armados a la vista. El punto no es que comiencen la masacre antes de tiempo. No con todo lo que he estado trabajando para tenerlo todo listo en su momento, sino disuadirlos de hacer algo estúpido.
En cuanto el agujero del suelo se abre y Caesar Flickerman sale de él, una parte del público comienza a aplaudir, la reservada a los ciudadanos capitolinos. Quizá también en el sector del Distrito 1 se observe algo de actividad, pero en general Caesar no es demasiado popular en los distritos.
—¡Hola, hola, hola amigos de Panem! Desgraciadamente, esta será la última vez que me vean aquí. Los Juegos del hambre que tanto entretenimiento han proporcionado a generaciones han llegado a su fin. ¡Pero no estén tristes, porque esta es una edición muy, muy especial! Después de tantos años viendo cómo los distritos se llevaban la gloria, el Capitolio tendrá por fin su propio vencedor. Uno de estos chicos de aquí, detrás de mí estará de vuelta en este mismo lugar recibiendo su corona y cubriéndose de gloria. ¿Cuál de ellos será? Y ahí no acaba la cosa, porque por primera vez en la historia estará conmigo un ayudante. Alguien que ustedes conocen bien. Experto en ajedrez y en esquivar hachas arrojadizas. ¡Damas y caballeros, Haymitch Abernathy!
Más aplausos. Yo me uno a ellos, también Johanna. Ni Katniss ni Peeta aplauden a su mentor mientras que Annie está ahí jugueteando con el niño ajena a todo.
Haymitch sale de entre el público y da un apretón de manos a Caesar. Ambos bromean haciendo reír al público con una conversación tan absurda que ni me molesto en escucharla. Ojalá fueran al grano de una vez.
Por fin tres sillones ascienden del suelo y van a sentarse.
—Nunca imaginarás quién es nuestra primera invitada —dice Caesar creando expectación.
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Causa y Efecto
FanfictionLa pena y el dolor que infringes volverán forzosamente a ti como un boomerang, para golpearte con la misma intensidad que usaste al lanzarlos. No es castigo: es enseñanza. No es capricho: es moraleja. No es venganza: es justicia. Llegó el turno del...
