La pena y el dolor que infringes volverán forzosamente a ti como un boomerang, para golpearte con la misma intensidad que usaste al lanzarlos. No es castigo: es enseñanza. No es capricho: es moraleja. No es venganza: es justicia. Llegó el turno del...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Área 4: Great Mall
14 años
Altura: 1'68
Peso: 60
Cosechado
Arma: Navaja
Fortalezas: Pacífico, Flexible, Educado
Debilidades: Temeroso, Manipulable, Reservado
Amuleto: Anillo familiar
Sentado en mi despacho frente a unas hojas llenas de cifras impresas y garabatos hechos a bolígrafo por mí, observo a mi secretaria servirme el café recién hecho.
—¿Desea algo más, señor Mansen? —me dice con una amplia sonrisa.
—No Erica, gracias. La llamaré si necesito algo.
Ella inclina la cabeza sin dejar de sonreír, camina hacia la puerta y se va. No tengo problema con hacerme mi propio café, pero mi padre quiere que se lo pida a ella. Dice que para eso le pagamos.
Cuando me quedo a solas, apuro mi espresso sin azúcar de un trago y sigo trabajando. El café me despejará un poco. Me he levantado a las cuatro en punto como todos los días, pero hoy he dormido mal y no me noto muy centrado.
Se supone que hoy no se trabaja, pero yo debo ser una excepción. No esperaba que mi padre y superior permitiese que yo faltase a mi deber tan solo un día, ya es suficiente molestia para él la idea de que tengo que ir a la Gran Cosecha y que la misma sea obligatoria.
Esa es una de las cosas que lo han puesto de especial mal humor últimamente. Junto con la bajada en los márgenes de los beneficios de las propiedades del Holding Mansen, que abarca dos de los centros comerciales de Great Mall, el cincuenta y un por ciento de la propiedad de uno de los casinos y varias empresas menores repartidas en los distritos y cuya función es abastecer a las principales de materia prima.
Precisamente es la embotelladora de zumos del Distrito 11 la que me está dando problemas. Mi padre me puso de responsable directo de la misma hace unos meses para que me vaya acostumbrando a estar al mando, pero no es fácil. Para empezar, hemos tenido que subir los sueldos por ley. Esa ha sido la principal causa de la pérdida de rentabilidad de la empresa. No es que esté en números rojos; aún genera beneficio, solo que éste es menor. Es algo que a mí no me importa pero a mi padre le afecta y él es quien decide qué rumbo tomar al fin y al cabo.
Así que en eso estoy, intentando ver en qué podemos ahorrar para que las cifras vuelvan a ser las que eran. El otro día propuse reducir la calidad de los envases y parece que a mi padre le ha gustado. Hoy pensaba recortar un poco más de algún lado pero no me inspiro. Mis pensamientos se pierden. Hasta he empezado a martillear la mesa con el bolígrafo, cosa que mi padre detesta.