Capítulo XIII

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Levi Ackerman había sufrido varios embates en su vida

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Levi Ackerman había sufrido varios embates en su vida. Unos habían sido peores que otros, algunos incluso traumáticos, pero, siempre había podido superarlos y seguir hacia delante. Definitivamente, una bofetada no era más que el rose sutil de una mariposa en su rostro. Pero, si algo se sabe de las mariposas, es que pueden ocasionar toda una seguidilla de eventos con el simple batir de sus alas.

Por el momento, él caminaba satisfecho consigo mismo, planificando la mejor manera de liberarse de este trato hecho en contra de su voluntad. ¿Una demanda, quizás? No, era demasiado y el papá de la muchacha estaba enfermo. ¿Tal vez una amenaza? Eso podría bastar. Hablar directamente con la mujer, exponerle de manera tranquila que podría hundirla en lo más profundo de la miseria por lo que había hecho y que lo mejor sería cortar con el acuerdo propuesto. Él no haría nada más, no hablaría del por qué se marchaba, daría su mejor opinión ante la junta directiva y se disculparía con el padre de ella, dejándole en claro que, si bien su actitud no era la de un santo, había sido la chica quien lo había agredido finalmente, pero, que se retiraría en paz. Incluso el demonio puede llegar a ser un caballero, si es que podemos definir esta situación como un acto de hidalguía.

Acomodando la corbata que colgaba impecablemente sobre su cuello, preparó sus nudillos para tocar la puerta de la oficina a donde había visto dirigirse a la airada mujer, antes de interrumpir su acción, prestando mayor atención a una conversación que se desarrollaba a sus alrededores.

—No puedo creer que Grisha nos convocara a una reunión de emergencia. Ya tenía planes para pasar todo el fin de semana en el campo de golf. Incluso el inútil de Dieter había aceptado venir con nosotros. —Se quejó un hombre a quien Levi inmediatamente reconoció como Bill Brenke.

—Dímelo a mí. Ya había despachado a mi mujer con los niños por hoy, pensando que tendría todo el día libre y me salen con esto. —Dijo un abatido Sebastian Buerger caminando al lado del otro hombre, dirigiéndose ambos a la sala de juntas. —Todo por esa estúpida malcriada y sus estúpidas ideas innovadoras. —Rezongó, deteniéndose justo al lado de la pared donde se encontraba Levi, con la espalda pegada a la ésta, ocultándose de ambos.

—Yo lo dije desde el principio, esa niña debería haberse quedado en su mansión, dirigiendo a los sirvientes y cocineras. Dedicándose a lo que tiene que hacer: complacer a su marido.

—Apuesto a que el niño Jaeger puede hacer un mejor trabajo. No es tan difícil, es sólo continuar con lo que se viene haciendo desde hace muchos años.

—Cualquiera de nosotros podría hacer un mejor trabajo. Grisha sabría qué hacer, sin necesidad de tener a un "evaluador externo" que se ve que odia cada minuto de estar intentando aconsejar a esa berrinchuda. Imagínate, tener que dejar un cargo tan importante sólo para estar aquí perdiendo el tiempo. Todos sabemos que ella tendrá una evaluación excelente y se quedará con el cargo sólo por su padre y su amistad con el idiota de Kenny. Una total pérdida de tiempo y recursos.

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