XI

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Morgan aún se mareaba en los autos por lo que Lang tenía que conducir despacio, o al menos esa era su excusa pues al conducir lento tenía un poco de tiempo más con Morgan.

— Oye. — Inició Lang con timidez. — ¿Te molestarías si pregunto algo sobre ti?

La omega que aguantaba las ganas de volver todo su desayuno se concentraba en los latidos de su corazón intentó seguir con la conversación.

— ¿Qué pasa?

— ¿Morgan no es un nombre poco común?

— ¿Eso es en lo que piensas? — No, Lang en realidad quería preguntar sobre su familia, quería saber más de su vida pero tenía miedo de que la pregunta molestara a su mate así que terminó preguntando esa tontería. 

— Todo el tiempo pienso en tonterías.— No podían cuestionar la veracidad de eso.

— Bueno ¿Qué hay de ti? Lang es un nombre más extraño.

— Mi familia no se esfuerza con los nombres, mi nombre significa lobo al igual que el de mi papá.— Tiene sentido. — Dijo intentando terminar con la conversación, solo quería descansar un poco antes de llegar al estrés de la universidad con todos los ruidos y aromas.

— Un dato curioso es que los nombres de esos tres diablillos son personajes de películas de los ochentas.

— Claro. — Respondió Morgan sin darle mucha importancia. 

— Creo que debes estar mareada en este momento ¿Todavía es tan malo?

— Es de lo peor.

— Sé que no quieres pero deberías intentar transformarte, creo que eso podría ayudarte.

— Pero duele.

— No lo hará.— No pudieron continuar pues llegaron a la facultad.— Morgan recuerda hablar con tu madre para que puedas quedarte en mi casa unas semanas en lo que esto pasa.

— Lo haré, le pediré a Mary que me lleve a mi casa, no tienes que venir. — Lang asintió, apretó la mandíbula para no quejarse o reclamarle algo y siguió su camino hasta su propia universidad.

¿Por qué no se atrevía a preguntar más? Ella solo quería acercarse un poco más a su mate, quizá si le mostraba que clase de persona era eso cambiaría su suerte. Pero no podía dejar de pensar en eso, Lang detuvo el carro y bajó de este para seguir a Morgan, sabía que estaba mal, no quería acabar con la intimidad de la omega pero sus instintos la movían, no podía estar mal, solo la estaba protegiendo de los cazadores ¿Verdad? Se escondió detrás de unos árboles, justo a un lado de un kiosco donde los estudiantes se reunían para descansar. Creyó que con el poco control que tenía Morgan con sus nuevas capacidades no la encontraría entre tanto alboroto ni aunque lo intentara, ni siquiera se acercaría a un lugar donde había tantos ruidos y olores distintos. 

— Maldita acosadora. —La voz de Mary retumbó en su cabeza obligándola a desviar la mirada de la puerta del aula donde estaba Morgan.

— No te metas, solo quiero asegurarme que esté bien.

— Yo me encargaré de eso si tanto te preocupa, te lo prometo. 

— Quiero hacerlo por mí misma.

— Lang, detente, solo la vas a asustar, se alejará de ti. — Eso fue lo que asustó a Lang, no podía permitirse eso, no quería perder lo que había ganado con Morgan. 

Retrocedió.

— Yo, yo no quiero eso.

— Lo sé, no dejes que tus instintos ganen, dale su espacio, seguro aún tiene muchas cosas que asimilar de todo esto, no hablemos de la siguiente noche de luna.

— Tienes razón. — Tuvo que tomarse un momento para respirar.  —Debo darle su espacio. — Mary tomó los hombros de su amiga y la miró a los ojos para asegurarse que le decía la verdad, todo lo que vio fue tristeza pero no podía hacer nada por su amiga.

— Vete de aquí. — No tenía más, tuvo que salir.

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Morgan estaba sentada esperando que su profesor llegara cuando la figura de Mary entró por la puerta, sin preocuparse por nada caminó directo a la mesa donde estaba su amiga y se sentó con ella.


— ¿Qué haces aquí?— Pensé que era un poco obvio. — Mary dejó caer todo su peso al respaldo de la silla y cerró los ojos.

— Ya es mucho con que Lang no pare de seguirme todo el tiempo como para que ahora tú también lo hagas.

— Sabes que no te sigo, solo será hasta que pase el torneo de Lang. —Mencionó Mary para no llamar la atención de lo cazadores, aunque claro se refería a  la siguiente luna llena.

— Ya, claro, hasta que eso pase. —Morgan estaba molesta.

— ¿Sigue doliéndote la cabeza cierto? Todavía no te acostumbras a todo esto.

— Claro que no me he acostumbrado.

— ¿Intentaste mi consejo?

— Ayuda un poco pero no es lo mejor. —Morgan intentó concentrarse en el corazón de Mary y no en el suyo pero no escuchó latido alguno, estaba harta de estar rodeada de esos seres extraños.

— No puedo hacer mucho más entonces, pero quizá Lang podría.— Sin dale tiempo a Morgan de decir o hacer algo Mary se puso alerta, levantó la mirada intentando disimular pero para la loba fue bastante obvio, entonces la mujer del presunto grupo de los cazadores llegó a la clase.  

— ¿Qué pasa Mary? — Sabía a quién veía la vampira, pero la atención que le daba a la cazadora no parecía normal.

— El olor de sangre es muy fuerte, es reciente, tenemos que hablar con Lang cuanto antes. —¿Reciente? Eso asustó a Morgan, que sí, que aún sentía desubicada, le costaba trabajo empatizar con todo el nuevo mundo al que pertenecía pero ¿Y si era uno de los niños que acababa de conocer? Esa idea la asustó, no le gustó pensar en que alguien indefenso sufriera, esos eran los pensamientos que tenía por ser la luna de la manada.

— ¿Crees que hayan atacado a la manada de Lang? — Susurró para seguir la conversación.

— No lo sé, aumentamos la seguridad y no hubo ningún reporte hasta ahora, no que yo sepa pero no quita la posibilidad... y estoy segura que es bastante peor de lo que pensábamos.

Poco ConvencionalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora