Morgan tenía el teléfono en la mano, sus dedos temblaban, es que no podía encontrar a nadie, no podía hacer nada por su cuenta y eso solo la hacía querer llorar. pero no lo haría, ahora no podía, necesitaba concentrarse y conseguir ayuda de una vez por todas, necesitaba ser alguien confiable en quien la manada pudiera confiar.
No había usado la tarjeta con el número de las demás manadas, no hasta confirmar esa información con Ulva. Cuando la encontró lo primero que pensó fue en llamar, porque ella no iba a poder hacer nada contra un cazador entrenado, quería decir, si habían logrado lastimar a tantos de los suyos quienes habían tenido entrenamiento desde que eran pequeños ¿Qué podía hacer ella? Pero... ¿Y si era una trampa? ¿Si los querían reunir a todos? No tenía sentido porque serían tantos que detenerlos sería imposible, pero de por si ya sonaba algo imposible tratar de adentrarse a una manada, y esta vez con menos preparación, además claro de que eran el doble de licántropos pues ahora eran dos manadas juntas, entonces quería decir que tenían un plan, algo que podría detenerlos a todos, debía hacer un arma oculta para que todo aquello tuviera sentido.
Así que sin muchas más opciones, pues si seguía buscando a Ulva seguro muchos morirían, habló, pero no para pedir refuerzos, necesitaba informar al resto de manadas lo sucedido, avisarles que aumentaran sus propias defensas, implorar por un milagro o un buen consejo, tal vez si gente más experimentada en todo aquel campo bélico le decían que hacer entonces tendrían una oportunidad.
Alkilab, uno de los alfas contestó, no podía recordar de qué manda líder, pero sabía que podía ayudar. ¿Y cómo se supone que debía contestar a esa llamada?
— Alfa Alkilab.
No logró terminar la frase, su teléfono cayó al suelo cuando una bala de cañón la lanzó al suelo de la cual tardó en reaccionar. Como pudo levantó la cabeza, estaba aturdida pero necesitaba saber dónde estaba lo que fuera que la golpeó, entonces se encontró con Mary retorciéndose en el suelo, salivando como un perro rabioso, estaba fuera de sí.
— ¿Mary?
— V-ete. — Su voz parecía más bien un gruñido atorado en la garganta.
— ¿Qué te pasa? — Obviamente se acercó a ella, no dejaría a Mary sola, tal vez la habían atacado.
Y entonces vió esos ojos negros que algun vez la aterraron, el descontrol por un fernseí de sangre, aquella vez en el auto de Lang, ya había pasado mucho tiempo, o tal vez no tanto pero ella sentía que habían sido años, ese día todas sabían que había algo verdaderamente mal, seguro había sido una prueba ¿Tanta planeación había? ¿Cuántos pasos atrás estaban?
En un frenesí no podía hacer nada contra un vampiro.
Mary saltó sobre Morgan, no quería atacar pero estaba estorbando. La omega, como pudo abrazó a su amiga, con brazos y piernas para lograr inmovilizar para evitar que lastimara a alguien, que si era enemigo podía ser una ventaja, pero el riesgo de atacar a un licántropo también existía.
— Vamos Mary, necesitas sangre ¿Verdad? Estarás bien, te daré la sangre, solo necesito que te duermas un rato, solo un rato por favor. — Entre el forcejeo Morgan terminó de espaldas a Mary, apenas podía mantenerla, sus piernas se sujetaron como lazos pero le costaba mucho trabajo. Aprovechando que sus brazos se soltaron y presa del pánico hizo una llave al cuello, no sabía si funcionaría de la misma manera que con los humanos pero tenía que intentarlo, dejarla sin aire para desmayarla, que dejara de ser una amenaza.
Mary logró soltar uno de sus brazos, sus manos más bien ya hechas garras se clavaron en el antebrazo de Morgan. De inmediato sangró, y mucho, lo que irónicamente alegró a la omega, quizá si podía comer eso se calmaría, prefería que le pasara algo malo a ella que a los demás y aunque no quería morir prefería hacerlo que antes que alguien más.
Nada la sangre entraba en la boca de Mary y no causaba efecto alguno, no como aquella vez en la que pareció paralizarse, esta sangre parecía significante. Entonces los golpes y los arañazos comenzaron a ser más fuertes, casi incontrolables para Morgan.
— ¡VETE! — Otra vez su voz, esa no era Mary, no, esa voz daba más miedo.
— No te voy a dejar, no pienso. — Los rasguños en la cara le imposibilitaban hablar, su labio, mejilla, ceja y párpado estaban abiertos, bañándole la cara a la omega que ya ni siquiera podía abrir los ojos pues lo único que veía era rojo. — Ya hice muchas tonterías ultimamente, no haré otra más, tienes que detenerte.
— Lang, t-tie... — Un golpe más el cuál Morgan aprovechó para tomar el brazo de Mary y tratar de evitar seguir siendo lastimada o perdería el conocimiento.
— ¿Qué pasa con Lang?
— S-sacala de aquí.
— ¿Por qué Mary? ¿Qué va a pasarle?
— La voy a matar.
— ¿QUÉ?
Con las pocas fuerzas que le quedaban, y reuniendo una cantidad de valor impresionante, Morgan logró levantar a Mary, pararse para tener un mejor agarre y lanzar a su amiga contra el suelo con tal fuerza que se levantó polvo lo que inmovilizó a Mary por un par de segundos que fue lo que tardó en tratar de componerse de semejante golpe.
— ¿QUE TE ESTÁ PASANDO MARY?
— Yilan. — Murmuró la vampira.
Morgan, ya guiada solo por el instinto comenzó a patear a la vampiro, quería someterla de alguna manera para que dejara de, en sus propias palabras, tratar de matar a Lang, porque ahora que sabía que era gracias a Yilan tenía aún más claro que debía detenerla.
— ¿Él te obliga a hacerlo? Tienes que detenerte, ahora. — No estaba pensando lo que decía, era una súplica de esa parte tan vulnerable suya que ahora no dejaba de sangrar y apenas podía mantener la consciencia después de todo, en el forcejeo había recibido patadas, puñetazos, codazos además de las ya mencionadas heridas que seguro y dejarían una cicatriz fea.
La omega apenas podía mantenerse de pie, parecía que ella era la que estaba ganando la pelea pero la sangre del piso era únicamente suya, la única cansada era ella, y quien estaba cayendo de rodillas era ella mientras veía como Mary comenzaba a levantarse.
La impotencia la dominó, ni siquiera con todo lo que tenía podía detener a Mary de lastimar a Lang, jamás pudo cuidarla y ahora vivía las consecuencias, porque la amaba, amaba a la alfa y sabía lo mala persona que había sido con ella, que no la merecía ni siquiera un poco, por eso estaba dispuesta a dar la vida, ya no solo por el bien de todos los demás (Que claro también era un factor muy importante al tomar su decisión y pelear sabiendo que iba a perder), sino que por el de Lang, solo el de esa alfa.
— Por favor, no lo hagas. — Sollozó.
— No. — El cuerpo de la vampiro se retorcía del dolor, no por los golpes de Morgan, era ella misma luchando contra lo que fuera que estaba en su cuerpo, tratando de reprimir su instinto más básico, el de comer.
Trataba de recordar sus primeras víctimas, las que la habían hecho llorar pues sabía que no se lo merecían, eso tampoco surtía efecto. La desesperación de no poder controlar su cuerpo era tanta que los gritos que desgarraban su garganta comenzaban a ser tan fuertes como para llamar la atención de otro licántropos, soldados que estaban para eliminar cualquier amenaza, pero al ver que se trataba de Mary tan solo se quedaron mirándola tratando de comprender qué era lo que estaba sucediendo.
— Lo siento. — Morgan se había levantado, ¿Cómo? podría decirse que era parte de la magia de ese mundo, parecía imposible lo que acababa de lograr, porque hacía menos de un minuto estaba por desmayarse, pero al ver a su amiga tan desesperada luchar contra sí misma supo que tenía que hacer algo, no importaba si eso significaba dejar su último aliento en ello.
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Poco Convencional
Fantascienza¿Quién ha de creer que los mundos de fantasía existen? Claro que Morgan no lo creía, ni cualquier persona normal hasta que una chica torpe llegó como estampida a su vida diciéndole "Te amo" " Estamos hechas la una para la otra" Y aunque eso no era...
