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— Esto no está a discusión Lang, es un humano y estaba con Yilan ¿Qué no te das cuenta? No tenemos tiempo.

— No le harás nada, ya lo dije.

Lang ni siquiera podía levantarse del suelo, aún así Ulva no se atrevía a hacer algo, porque respetaba al padre de Lang y ahora la respetaba a ella.

— Sabes que estás en mi manada, son mis reglas ahora, no puedes solo tratar de imponerte.

Samuel y Dana, por mucho que odiaran a David lo estaban cubriendo con sus cuerpos porque esa era la voluntad de Lang y no se atrevían a decirle que no, pero bien sabían que, al ninguno haber sido seleccionado por la Luna todavía, si Ulva les daba una órden no podrían desobedecer, por eso ahora todo quedaba en el poder de convencimiento de Lang.

— Es un compañero, me salvó la vida y no dejaré que le hagas daño ahora que es, probablemente la única persona que sabe que debemos hacer.

— ¡ES UN HUMANO, CARAJO!

— Y el único que nos puede dar información de verdad para que no muera nadie más.

— Si me desobedeces Lang, puedo iniciar un juicio contra tí con las demás manadas, serás desterrada, sabes las reglas.

— Bueno, el juicio será después de acabar con esta mierda. — Sobre esforzando su cuerpo, Lango logró ponerse de pie, poco a poco, apenas pudiendo mantenerse, pero aún así su voz no flaqueaba y con el espíritu inquebrantable, lo suficiente como para defender con su propia vida a David.

— Eres una estúpida Lang, mucho más de lo que crees. — Ulva dió la media vuelta al escuchar lo que parecían ser balas al aire, tenía que ir a ayudar. — Más vale que tu humano en verdad nos ayude, o no solo nosotros terminaremos muertos, me encargaré de que su futuro sea mucho peor, lo juro.

El alfa comenzó a correr no sin antes indicarle a Dana y Samuel que lo siguieran, cosa que los betas no dudaron ni un segundo. Por otro lado Lang y David se quedaron quietos, también debían ir, pero Lang tuvo que detener al joven un momento.

— Estoy dándolo todo por tí David, mi vida y la de los míos porque te creo. — El vómito había ayudado bastante a Lang, que pese a no parecerlo por sus grandes esfuerzos por levantarse a cada segundo que pasaba se sentía mucho mejor. — Pero si me estás engañando, juro por mi madre que, el destino que Ulva dijo que te esperaba, ohh David, te juro que me encargaré de que sea mucho peor de lo que crees, porque yo también te conozco, y conozco a tu hermana.

Esa no era Lang, ella no lastimaría a alguien que considera inocente para hacer sufrir a David, pero la alfa tenía la memoria de esa mujer el día que su padre murió y ardía su sangre, no quería imaginarse hasta qué extremo podría llegar esa rabia si por algún motivo le pasaba algo más a alguien que quería, suponía que tan solo se rompería y no podría contenerse.

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— ¿Y bien? ¿Cómo te sientes? ¿Puedes notarlo?

Mary apretaba la mandíbula con fuerza, trataba de contenerse pero el mareo la derribó de inmediato. Apretaba sus falanges contra la tierra haciendo pequeños agujeros, podía sentir cada músculo de su cuerpo tan tenso como piedra, tanto que dolía, como si fuera a partirle los huesos.

— ¿No te parece asombroso? El conocimiento contra el poder, ustedes, seres mitológicos con una fuerza bruta, comunicación impecable, la bendición de una diosa, o lo que sea, la salud de un rey, ¡Viven sin enfermedades! ¿Y qué queda para nosotros?

Mary ya no estaba escuchando, o por lo menos no podía comprender, era como, como una rabia incontrolable, tenía hambre, todos sus sentidos estaban alterados y tan sensibles, la peste de Yilan siendo lo peor, pero ahora no podía oler la sangre, no toda por lo menos, y ese hilo rojo que sentía la estaba asustando.

— No podrían controlar por completo, dominar el mundo, sin embargo ahora se esconden, se encerraron en su propio mundo sin pensar que podrían ayudar a los demás, entonces los humanos nos hicimos grandes, construimos las armas, estudiamos tanto, y ni siquiera así pude salvar a mi hija. — El hombre no parecía asustado, ni siquiera un poco incluso viendo a Mary salivando sin control.

— Entonces entendía algo, que los podemos usar, no solo a tus amigos licántropos, ustedes también son fáciles de contener, de usar, la sangre de los hombres lobos sería un verdadero éxito en los hospitales, también son buenas armas, y ustedes son iguales, armas infalibles si alguien sabe como usarlas, lo malo es que atraparlos es difícil, para un humano por supuesto, yo apenas podría pelear un segundo contra Lang, si ella hubiera seguido el rastro las cosas habrían sido diferentes, pero sabía que la ayudarías.

Mary comenzó a llorar, porque no podría controlarse más y lo sabía, estaba apunto de salir corriendo, y de verdad, sin poder escuchar o entender lo que Yilan le decía, ella entendía que la única que podría saciar su hambre sería Lang y eso significaría acabar con la promesa de su vida y sobre todo, su mejor amiga.

— Y te juro que junto con el veneno que tiene Lang, este ha sido mi mejor invento, tardé años en un puto laboratorio clandesitno, pero mira lo bien que funciona, no puedes hacer nada para contenerte, ¿Habrán creido que toda esa sangre que dió la alfa era para curar a la estúpida de Angela? Necesitaba esa sangre para jugar con ella, ¿Pero sabes que es aún mejor? Que si lo logras, si pruebas la sangre de Lang entonces te desmayarás, la vas a vencer sin matarla y luego tampoco tendré que lidiar contigo, porque ahora cuando la pruebes serás adicta, tanto que tendrás que obedecerme si quieres volver a comer.

Mary salió disparada adentrándose al pueblo, justo como Yilan lo quería. Mary se convertiría en su esclava, literalmente no podía hacer nada más, porque esa adicción era insuperable, y entonces, con Lang caída de una vez por todas también tendría el control de su manada, pronto de todas las demás.

Poco ConvencionalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora