Capitulo 34.

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La mañana llegó acompañada de un terrible dolor de cabeza.-Omega.-Me frote lentamente en su cuello y lo bese, empecé a lamer de a poco su cuello.

-Buenos días alfa.-Lo escuché susurrar, no respondí solo inhale su olor nuevamente y baje un poco más mis besos a su cuello.

-Mi Omega hermoso.-Susurre y un suspiro alargado salió de la boca de Mati.

Fue largo y profundo, sujete su mejilla y acaricié su cabello, luego bese sus labios y atrape su labio inferior entre mis dientes tirando levemente de el hacía abajo.-Mhh..

Levanté levemente la ropa de dormir de Mati con mis manos y acaricié sus caderas con la yema de mis dedos lentamente, baje su pantalón un poco hasta poder meter mi mano en su interior y volver a bajar a su cuello mordiendo un poco.

Metí mis dedos lentamente en Mati y el jadeo.-Mmhh..-Abrio levemente sus ojos y sus labios.-Alfa.-Susurro.

-Omega.-Empece a entrar y a salir lentamente de el mientras veía a sus ojos brillar por el deseo.

-Enzo.-Me beso lentamente.

Y todo estaba bien hasta que la puerta empezó a sonar de golpes.

-Tortolos ya están despiertos.-Grito Agustin.

-No puede ser.-Susurre y Mati carcajeo entre jadeante y descolocado.

-Creo que nos llaman.-Susurro.

- Pueden esperar.-Susurre, mientras le   besaba lentamente.

Y volví a subir mis manos a su pecho y empecé a masajear su pecho.

Suspiré lentamente mientras bajaba mis caricias nuevamente.-HERMANO YA ESTAS DESPIERTO.-Cerre los ojos y solté a Mati.

-CARAJO DEJA DE JODER.-Me levanté y semi abrí la puerta.

-Uy, alguien se levantó con el pie izquierdo.-Susurro Edu.

-Vete abajo y espera allí, estoy ocupado.-Le mire mal.

-¿Cogiendo?.-El hablé el cabello y lo pare en el filo de las gradas.

-Sisi, ahora largo Eduardo.-Lo empuje hacia abajo.-Ahora no me molestes.

-Enzo.-Y Matías se había levantado y tenía voz de regalo y ahora no podría regresarlo a la cama.

-Dime.-Susurre.

-Vamos a ducharnos .-Me dijo y se acercó a mi hermano acariciándole el cabello.-No nos tardamos cachorro en un rato estamos abajo.

Cuando volvimos al cuarto en verdad me obligó a ducharme y bajamos a la sala.

-Te mato.-Señale a Eduardo.-¿Qué haces aquí por qué no estás en la casa de nuestros padres?, Buenos días a todos.-Dije molesto.

-Vaya tú y tu mal humor son únicos .-Se burló Juani.

-Me acaban de interrumpir mi mañana.-Matias tiro levemente de mi cabello.

-Ya silencio, no seas quejoso.-Beso mis labios.

Abrió una lata de Nutella y metió una cuchara.-No vas a desayunar eso.

El me guiño el ojo y asintió.-Si lo voy a hacer, el embarazado soy yo, yo se lo qué me gusta las mañanas.

-Matias , toma un poco de leche y un pan.-Señale lo que los demás comían, Matías metió el pan el la Nutella y me sonrió.

-Feliz.-Dijo metiéndome un pedazo del pan a la boca.-No seas tan enojón mi amor, te vas a hacer viejo y los treinta se van a empezar a notar y tú hijo te va a llamar abuelo en lugar de padre .

-¿Qué?.-El sujete de los brazos y le hice cosquillas.-Retractate.

-No.-Se reía y tome la Nutella con mis dedos y le manche la mejilla antes de besarlo.

-Niño.-Bese sus labios.-Te amo.

-Yo también, cuando no te portas como anciano.-Le di una nalgada y el me miró mal.

-Ya quieto.-Me sujetó las manos.

Todos nos reímos y solo me conforme con sentarme a desayunar juntos a los demás.

-¿Ya enserio que haces aquí?.-Le pregunté a Eduardo.

-Dormi aquí Enzo.-Susurro.

-¿Dormiste aquí?.-Mira a Matías.-¿Tú sabías eso?.-Mati asintió.

-Si, se quedó en la habitación de el cachorro, le puse el colchón inflable.-Mire a Edu de nuevo.

-¿Por qué te quedaste?.-Le mire.

-Por qué estaba bebiendo con Agustín y Mati se despertó luego de que te fuiste a dormir y me ofreció quedarme.-Vi a Agustín.

-Pardella creí haberte dicho algo.-Lo señalé.

-¿Qué?.- Fingió demencia.

-Agustin.-Me quejé.-¿Y tú qué hacías bebiendo eres menor de edad?.

-Vamos Enzo, no seas aburrido.- Me sonrió y yo acabe de darme porvencido con ellos.

Tener hermano menor, un Omega que lo protege y un alfa qué se quiere coger a mi hermano en casa era complicado.

Y sentía qué próximamente ahorcaria a Agustín de una soga de el techo y escribiría con un marcador PUTO, en su frente para que quede de escarmiento lo que le pasa a alfas que se meten con mi familia, cuando digo qué no.

REFLECTORES EN EL HIELO.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora