Capitulo 9.

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Pov...Enzo.

-Tienes suerte de qué ese Omega te quiera.-Escuche a mi alfa hablar, lo había escuchado quejarse pero nunca hablarme directamente

-Habla de Matías.

-Obviamente, no tenemos otro Omega como el cerca, es especial, tienes qué cuidarlo.

-Lo se, si es especial, es lindo, amable, tiene esa linda sonrisa.-Suspire.

-No permitas qué nos vuelvan a herir Enzo.- Negué.

-No, Mati no nos lastimaria, ¿Es por lo que pasó cuando éramos jóvenes que has vivido tan recentido con todo aquel que se me acerca?.

-Obviamente, nos lastimaron el honor Enzo, a ti no te molesta lo que nos hicieron.-Senti su irá en mi cuerpo.

-No, ya no me molesta lo qué pasó, me dolió en su época, claro que me dolio, me sentí miserable muchos años por haber dejado qué nos lastimaran, pero a la final el dolor desapareció cuando entendí que solo fui ingenuo, yo estaba siendo un niño y el adulto qué nos lastimó estaba siendo cruel, no puedo culparme ni castigar a otros por algo qué yo no pude controlar.-Hable de nuevo.-Te propongo algo, vamos a trabajar juntos, a charlar a controlarnos juntos, vamos a cuidar y querer a Matías, qué es lo mejor qué nos ha pasado en años.

-Claro qué lo vamos a cuidar, no vamos a dejar qué nadie lo lastime.

-lo vamos a cuidar, no a controlar, no puedes solo pretender controlar su vida, así qué déjame lo sentimental a mi.

-Bien, ya deberías despertar, te está llamando.

Escuché un Enzo y luego nuevamente.-Enzo.

Abrí mis ojos y mire a Matías.-Mati.

-Ya llegamos, despierta.-Abri los ojos y no me sentía descansado, había estado hablando con mi alfa en lugar de dormir.

-Sigo con sueño.-Bajamos las maletas y Vi a mi madre a lo lejos.

-Mira esa señora de cabello castaño de allí.-Le mostré a Matías.-Es mi madre.

Levanté la mano y ella sonrió y salió corriendo a abrazarme.-Hijo mío te extrañe tanto.

-Ma, yo también te extrañé.-Cuando me soltó miró a Matías.-Ma el es Matías Recalt, Mati para la familia.-Le dije a mi madre y sabía que ella me entendería a qué me refería.

-Mati, es un gustó.-Mati recibió el cálido abrazo Omega de mi madre y como cualquier Omega que ama los mimos maternos el acepto los de mi madre sin queja.

-Es un gusto señora.-Me miró.

-Dios, Enzo no tuviste la decencia siquiera de decirle a tu novio como se llama su suegra.-Me reí y Vi a Matías rojo.-Camila querido, mi nombre es Camila, el padre de Enzo se llama Carlos y mi hijo pequeño Eduardo, para qué te los sepas y no quedes mal.

-Mucho gustó señora Camila.-Repitio Matias.

-Puedes decirme Cami, eso de señora no es lo mío.- Caminamos al auto donde el chófer nos esperaba.

-¿De dónde trajiste un niño tan lindo?.-Dijiste mamá acariciando a Matías.

-Te lo traje de Argentina, estaba bien escondido en Buenos Aires.

-Yo sabía qué este alfa tonto me daría una alegría un día .-Matias se carcajeo.-Que feliz estoy, ya no seré solo yo con tres alfas tontos.-Suspiro.-Perdon dime, el cabezota de mi hijo te trata bien.

-Si, me trata bien no se preocupe.-Contesto Matías.

-Lo crie para ser bueno, si te hace algo tu me avisas y yo lo reprendo.-Me dió un manotazo en la cabeza y la mire.

REFLECTORES EN EL HIELO.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora