Capitulo 47.

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Pov...Mati.

Habían pasado tres semanas entre entrevistas, y viajes aquí y allá.

Ahora estaba parado frente al espejo de la habitación luego de darme una ducha, extrañaba la casa en Montevideo, extrañaba a la familia de Enzo, extrañaba mi nido, y no podía tener nada de eso y estaba empezando a desesperarme.

Me ví en el espejo, nada mal para tener casi tres meses, no era un embarazo muy notorio y en verdad no causaba problemas, más allá de unas cuantas náuseas en ciertos momentos, lo estaba llevando bastante bien, excepto por no poder estar en casa.

-Omega.- Enzo entro al cuarto y me miró.

-¿Qué haces ahí parado?.-Mejor abrazo de la cintura.

-Estoy algo estresado.-Resople.- Quiero ir a casa, estoy cansado de la fama.

Enzo se burló.-Ven a vestirte, vamos, qué entiendo qué estés cansado Omega, pero ya mismo se acaba y podrás dormir en casa todo lo que quieras.

-Si, claro, nadie me dijo que el embarazo me podría así de territorial, tanto que extraño a todos en Montevideo.- Empecé a vestirme.- Enzo hablo enserio, necesito ir a casa, estoy harto de entrevistas, harto de las reporteras qué se te trepan, harto, hartoooo.- Me enojé.

Pov ....Enzo.

El cuarto empezó a oler amargo por la frustración de Mati, y lo entendía, sabía qué el embarazo lo hacía querer estar en casa, y obviamente eso me preocupaba, la supuesta tranquilidad nunca es buena.

Abracé a Mati, con la idea de reconfortar a su Omega  un rato.- ¿Cómo es qué Juani puede estar tan tranquilo?.- Se quejó.

- Tal vez deberías preguntarle.- Una vez que se calmo y termino de vestirse bajamos a desayunar con los demás.

-Estoy cansado de verles las caras a todos también.- Resopló y se aferró a mí.

-Ya Omega, respira, por favor.-Se separó y se sentó junto a Juani.

-Juani.-Le dijo.

-Dije, Mari, buenos días.

-¿Cómo haces para no extrañar tu casa?, ya me quiero largar.- Juani hizo una mueca triste.

-No hago nada , solo te acostumbras, es igual de difícil para mí como para ti, Mati.- Juani le dedico una sonrisa con desgana y suspiró.- Supongo qué me mantengo abnegado.

Miré a Esteban y el me dedico una media sonrisa.- Esteban.- Hice una mueca de salgamos.-Ya regresamos omegas.-Le di un beso en la mejilla a Mati y salí junto a Esteban del lugar.- Supongo que adivinas que estoy igual de inquieto que Matías, la marca me trasmite todo lo que el siente.

-Calmate Enzo, si entiendo, y no eres el único lamentablemente, y al parecer la fama nos golpeó mucho más por los embarazos, pero cálmate es solo la sensación de buscar un lugar seguro, Mati se pondrá bien, no te preocupes.- Suspiré.

-Está cansado y celoso por todo.- Me reí.

-Solo está embarazado, busca que le des la estabilidad que no tiene al no estar en casa.- Volvimos a entrar y desayuné algo rápido.

Las entrevistas de esos días estuvieron sumamente tranquilas, nada extraño, Matías estuvo más tranquilo la mañana y por un momento parecía todo estar yendo muy bien.

Una oleada de gente nos acoso fuera del hotel, gritos, cámaras, flashs.

-Enzo, Enzo danos tu autógrafo.-Me lograron separar de Matías y a Matías también lo cerco un grupo de ahora sus respectivas fans.

No sé cuánto tiempo estuvimos allí hasta que al fin pudimos entrar al hotel pero cuando ví a Matías el me miraba con desagrado.- ¿Y ahora qué, amor?.-Le pregunté mientras nos íbamos todos a una sala privada a descansar en el hotel de la gente, por qué no podíamos estar encerrados en las habitaciones, pero tampoco podíamos estar junto a la gente.

- Apestas.- Fue lo único que dijo hasta ir donde Juani y abrazarlo, Juani le respondió el abrazo con un afecto bastante similar.

-Muchísima audiencia chicos felicidades.- Dijo entrando Jota.

-No le encuentro nada de bueno a tanta gente si eso frustra a Mati .-Susurre, y decidí salir al bar, le avisé a Esteban que viera a Mati por mi un rato.

Me senté en la barra.- Hola, Enzo Vogrincic verdad.-Esa era una voz ajena atrás mío.

- El mismo qué canta y baila.- Miré al alfa qué me había nombrado.- Yo te conozco.- Lo miré bien.

- Francisco Urridia, fuimos compañeros en las grabaciones de una película, supongo qué de allí somos conocidos.- Asentí levemente y lo miré con más profundidad intentando recordar algo en específico y depronto "Clik" una escena nada agradable de sexo en un cuarto de hotel vino a mi mente.- Estoy filmando una película aquí cerca y este es el hotel de las estrellas últimamente.- Me señaló.

-Ya me acordé de dónde te recuerdo.-Pedi un whisky.- ¿Aún haces películas para ese alfa?.

- Si, lamentablemente.- Sonrió en queja.-Pero bueno ya no somos unos niños, brindamos por eso.

-Salud.- Levanté mi compa, el era menor que yo, lo recordaba de aquella habitación en dónde estábamos cuatro alfas jóvenes, era mucho más pequeño y se veía mucho más tierno que ahora, los años parecían haber hecho de el  un joven fuerte y seguro.

-¿Cómo se siente el no tener contrató con la productora?.- Suspiré.

- Alivió supongo, ¿Tú por qué aún tienes ese contrato?.- El ladeó su cabeza.

-Lo mío es algo más complicado, supongo que no lo recuerdas ir qué pasábamos la mayor parte del tiempo Drogados, pero Jas.-Explico.- Es mi madre, y mi madre trabaja ara la productora.

- Cierto, Jas la secretaria del hijo de puta, bien , ella es tu madre y ella tiene una deuda con el, ¿Verdad?.-  Asintió.

-Ya lo recordé, bueno, qué mierda, supongo, al menos ahora eres adulto.- Asintió.

-Ya no estamos en su lista de deseos, ya no somos carne fresca.

-Muy usados para que alguien más nos quiera.- Me reí bajito.- Aún lo recuerdo susurrando eso como si fuera ayer, te tengo una buena noticia, a la gente rota también nos llega el amor.- Bebí más de vaso.

-¿Si?, ví unas entrevistas tuyas, ¿Casado?.- Asentí.

-Feliz y enamorado, de alguien muy especial.

-Me alegro por tí, Enzo.-Brindamos una vez más.-Cuidate.-Dijo en despedida apartando el vaso al estirar su brazo por la barra y dejando ver una pequeña y fresca cicatriz muy conocida para mí, el pasado no siempre nos dejaba en paz, a veces regresaba y nos mostraba nuestra propia vida desde otros ojos.-No vas a querer encontrartelo, supongo.

-El universo me libre de hacerlo o le parto la cara, ten cuidado tú también alfa.-Sujete su brazo y puse mi pulgar sobre la herida.-Muchísimo cuidado.-La sensación de aquella droga siempre había sido igual amplifica el poder de quién no la tiene y vuelve receptor a quien se la aplica y en este casó yo estaba pasando mi olor al alfa de manera conciente.

- Si alfa.-Susurro bajo.

- Si necesitas ayuda llámame.- Saque el bolígrafo y escribí mi número sin mi nombre.- Estaré en este hotel unas semanas más, puedo ayudar.

-Gracias.- Lo solté y el me miró algo triste.

Si yo me veía tan patético en mis años de juventud en verdad no lo quería saber, pero siempre había querido que alguien bueno me ofreciera su ayuda para salir del pozo en dónde la droga me había metido, y jamás hubo nadie que me la ofreciera.

REFLECTORES EN EL HIELO.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora