— !Ey! Dejen de correr— Grito como por decima vez
— Papi si nos deja correr— Me habla un agitado Noah quien lleva corriendo desde la mañana por toda la casa.
El problema esque los pelirrojos también lo hacen, y Noah digamos que no es el mejor hermano mayor.
— Pues no soy papi, ahora ven a comer— Escucho sus susurros enojado pero se sienta en su mesita junto a sus hermanos.
Les colocan sus platitos de frutas y solo veo como comienza a comer mientras los pelirrojos juegan con ello.
Estoy hace como una hora sentada terminando unos proyectos que tengo que entregar mañana, pero ay uno que me preocupa un poco, es uno en grupo y eso significa que tienen que venir personas a la casa. No es que no me guste el problema es cuando me toca hacerlo con compañeros, digamos que a mi querido esposo no le agrada mucho eso.
Estoy en mi segundo año de carrera de administración, y no se me ha hecho facil tener a tres bebes que siempre quieren estar pegados a mi o su papá, es dificil, mas en las edades que estan, se imaginan a un niño de 4 años y dos de dos años mas si no saben llevarse muy bien, ¡ufff ! vaya lio el que llevo.
Y pensar que André quiere mas bebes, específicamente una niña ¿se imaginan eso? Porque yo no, pero el si y en todos los escenarios posibles.
— ¿En qué piensas tanto?
— En lo metiche que eres siempre— Sonrio normal como si no me haya pegado un susto.
— Tito cargame, solo a mi— Voltea disimuladamente donde estan sentados los pelirrojos.
— ¡Hey! ¿Que te he dicho?.
— Que tito para tolos— Habla no muy convencido bajandose del regaso de Matias.
— Y... como van las clases.
— Son agotadas pero puedo manejarlo.
— André aun se sigue preguntando como puedes ir a esa escuela tan mmmm... corriente, palabras de el no mias— Levanta las manos agitándolas dramáticamente.
— Saben perfectamente porque lo hice, pero al final no resulto como lo había pensado.
— Vamos Dacota conocen a tu esposo en todo el mundo, meterte a una escuela como esa no iba hacer que pasaras desapercibida.
— Si me di cuenta nomas puse un pie ahí— Ruedo los ojos al ver su sonrisa burlona.
— Y pensar que nadie se te queria acercar.
— estuve sola como por dos semanas.
— Les hubieras dicho que los invitabas todo el año al almuerzo.
— Vaya, hasta ahora me lo dices.
— Eres lenta.
— !Oye!— Le tiro el lapicero donde lo atrapa fácilmente.
Solo se rie llevandose a los niños con el.
**
— Mañana cuando salga de estudiar ire a comer con los niños.
— Pensaba llevarlos conmigo, les gusta— Sonrie de lado viendome desde su escritorio.
Ruedo los ojos, siempre hace lo que los niños quieren y nunca les dice no, es mas que obvio que lo prefieren a el.
— Deja de consentirlos tanto.
— Jamas.
— Ellos terminaran por decirte que hacer y no tu a ellos.
ESTÁS LEYENDO
Esposa Del Mafioso
RomanceDefinitivamente ahora si era una relación donde todo es amor, o eso creían. Créditos a la portada: Sofía Turano (Wattpad: @sofıiturano)
