Comienzo a meter todo en la maleta solo dejo afuera lo que me pondré. Matías fue a encargarse de que arreglen un avión y sobre el pago del hotel.
Una vez tengo listo la maleta que me costó cerrar, la dejo al lado de la puerta, quería vestirme he irme, pero Matías no me dejo ya que soy un mafioso no puedo andar dejando mis cosas solo así.
Entro al cuarto de la ducha quitando mi bóxer dejando caer el agua helada, necesito estar en mis cinco sentidos para todo esto. Una vez duchado salgo con una toalla enrollada en mi cintura, me coloco la ropa que había dejado lista en la cama coloco mis zapatos cuando me los amarró veo mi argolla brilla en mi dedo lo acaricio a pesar de mis tatuajes este resalta. Me hecho desodorante, crema, loción y listo.
Salgo de la habitación y veo que Matías aún no ha venido, comienzo a dar vueltas desesperado este idiota no se apresura y yo ya quiero largarme de aquí. No tengo donde ver la hora, mi reloj debe de ir en mi maleta y mi teléfono lo tiré en el retrete.
Estoy a punto de salir, cuando entra Matías apresurado.
- ¿Que te pasa ahora? - pregunto y este me hace una seña que espera para que recupere el aliento.
- Necesitamos largarnos de aquí ya- dice apresurado una vez puede hablar.
- Eso es lo que haremos, ¿pero porque estás así? - pregunto viendo cómo este agarra mi maleta.
- Bueno nada fuera de lo normal, solo que los policías de Rusia se enteraron que estas aquí y bueno vienen para acá- dice tratando de sonar ¿tranquilo? - Ahora mueve tu culo, el avión nos espera- dice entregándome un arma cargada.
- ¿¡Sabes que investigaran este hotel verdad!?
- Si para ese entonces nosotros estaremos en un avión- sonríe como si todo fuera a estar bien y yo también quiero creer eso.
- Esos hijos de puta los tengo comprados, ¿porque vienen hacia acá? - hablo enojado entrando al elevador.
- Pues alguien te quiere ver tras las rejas y claro les debe de pagar mejor que tú.
- Mierda- digo viendo cómo estamos a punto de llegar al primer piso.
Salimos de este y salimos por la puerta trasera del hotel, sabemos que los policías aún deben de venir en un avión, pero queremos prevenir.
Nos montamos en un carro negro sencillo para no querer llamar la atención, eso supongo.
- ¿Has llamado para decir que vamos para allá?
- Claro que no les daremos una sorpresa, además perdí mi teléfono- dice encogiéndose de hombros.
- ¿Entonces como sabes todo lo que pasa en casa? - pregunto frunciendo mi entrecejo.
- Tengo mis métodos Black- canturrea sin despegar la vista del camino.
- Como que ya mucha confianza no- digo entre dientes.
Se que él ha estado conmigo todo este tiempo, pero ya me trata como su amigo.
- Lo siento mi señor- sonríe de lado.
- Estúpido- susurro, pero se bien que me escucho porque no quita su sonrisa de pendejo.
Pasamos como 40 minutos en la carretera para llegar al aeropuerto. Entramos, pero nos vamos directo a la pista, nos redijimos a un jet privado una azafata me intenta ayudar con la maleta, pero la detengo, por su mirada en mi creo que sé con qué intenciones quiere hacerlo.
Suspiro, una vez estamos adentro del jet acomodándonos.
- ¿Listo para volver con tu familia? - pregunta Matías abrochando su cinturón.
- Si- respondo también abrochando mi cinturón.
El jet despega minutos después. Suspiro cuando este ya está en el aire. En 7 horas estaremos en Canadá donde nunca debí de haber salido.
----------------------------------------------------------------
Estiro todo mi cuerpo oyendo como mis huesos crujen, no dormí nada por lo putos nervios que me cargo encima, créanme tengo miedo de lo que pueda pasar una vez pise la casa.
Bajo del jet al fin pisando tierra canadiense, - ¡al fin Dios! - Sentí una eternidad todo el vuelo, más los ronquidos del estúpido que iba a la par mía no podía descansar. Y hablando del rey de Roma...
- ¡Ey! ¿Piensas que soy tu botón o qué? - me grita aún el estando arriba del jet.
Volteo los ojos viendo como trae mi maleta, a quien le importa una puta maleta en estos momentos porque a mí no.
- Bueno eres prácticamente eso- digo viéndolo con burla.
- Soy tu guardaespaldas, no tu botón- gruñe arrastrando esta.
- Bueno te pago lo suficiente, que te quejas- bufo caminando hacia una camioneta negra que conozco muy bien. - ¿No me vas a decir que dejaste esta camioneta aquí desde que te fuiste conmigo? -pregunto incrédulo.
- Que esperabas, que ella sola se fuera- dice con una sonrisa que quiero borrar de un puñetazo.
Nos montamos a esta y desde aquí mis nervios comienzan otra vez, por Dios Black eres un puto mafioso en todo el mundo y te estás cagando de los nervios digo en mi mente.
- ¡Oh! Aquí está mi teléfono- dice Matías agarrándolo donde descansaba a un lado de la palanca de cambios.
- Genial ahora larguémonos de aquí.
- Diablos tengo como mil llamas perdidas de Erick- maldice una vez puso a cargarlo y este encendió.
- A alguien le irá feo- me burlo
- Ya somos dos mi señor- me devuelve la sonrisa burlona a la que la mía desaparece y sé que los dos nos irá feo una vez lleguemos a casa.
ESTÁS LEYENDO
Esposa Del Mafioso
RomanceDefinitivamente ahora si era una relación donde todo es amor, o eso creían. Créditos a la portada: Sofía Turano (Wattpad: @sofıiturano)
