Camino con Noah en mis brazos hacia adentro de la casa, quien hace pucheros por haberle quitado mi aro con el que estaba jugando, pero al parecer también lo hace porque tiene hambre. Subo las escaleras para la habitación, entro, encontrando a una Dacota ¿llorando?
—Amor, ¿porque lloras? — llego a su lado dejando a Noah en la alfombra.
— ¿N… no estas enojado? — me pregunta temerosa sin verme a los ojos.
— ¿Porque debería de estarlo? — la repentina pregunta me deja confundido.
—Porque... te puse en una situación difícil y.… porque me alejé hace rato de ti... — solloza limpiando sus lágrimas.
—Sabes que, si me enoje, pero también sabes que estoy intentando cambiar por ti, por nosotros, por nuestros hijos, solo me contuve — le explico con sinceridad. — Así que ahora deja de llorar— beso sus ojos, sin lastimarla a lo que asiente.
Limpia su cara y solo queda rastro de que estuvo llorando por sus ojos y nariz roja. Le paso a Noah para que pueda alimentarlo. Solo la observo como habla con Noah ahora sonríe y siempre quiero verla así, pero sé que cada vez que tengamos hijos tendré que tener todo autocontrol con sus hormonas fuera de control.
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—¿Dónde está pregunto? —le pregunto a Matías quien me recibe una vez estoy dentro de mi oficina.
—En la sala de juntas con tu hermana — ¿acaso ese viejo está solo con mi hermana? —Y sí, tiene a 20 hombres con ella adentro— aclara antes de que pueda preguntar.
Saco mi arma de la cinturilla de mi pantalón, veo que este cargada y me vuelvo a colocar solo es por prevención.
—Andando — salimos fuera de mi oficina para ir a la sala de juntas.
Veo a unos hombres fuera de la puerta pero que no son de mis hombres, sonrío de lado ¿acaso piensa que está seguro por traer a tres estúpidos guardaespaldas?
Paso al lado de ellos y mis hombres me hacen una reverencia al verme los otros solo me ven y para enseñar mis modales les sonrío maliciosamente. Entro al fin y me reciben mis hombres quienes están rodeando toda la habitación y mi hermana que está sentada en la mesa de cristal junto a dos personas más.
— ¿Me esperaban? — pregunto captando la atención de todos.
—André —saluda me hermana a lo que asiento.
Los dos sujetos aún me dan la espalda así que voy a mi asiento que es al frente de la mesa y por fin puedo ver a los que me están estorbando en mi camino.
Un señor como de 50 años y me sorprende ver sus ojos azules, como los de mi Dacota y al lado de él está el que creo que es su hijo, que se ve que tiene como 20 a 22 años.
—Así que ¿el Señor Miller? — sonrió viendo al viejo quien tiene la valentía al verme directamente a los ojos.
—Señor Black — estira su mano para que la estreche, obviamente algo que no sucederá.
—¿A qué debo su insistencia de hablar personalmente conmigo? — tomo asiento en mi silla.
Lo veo confuso al ver que no estreche su mano, esta jodido si piensa que haré algo como eso con él.
—Creo que sabe por qué.
— La verdad no Señor Miller, ilumíneme— sonrió de lado colocando mis brazos encima de la mesa entrelazando mis dedos.
—Mi hija — me está jodiendo ¿verdad?
—¿Hija? Por lo que sabía solo lo tiene a él — dirijo mi mirada al chico quien me ve fijamente.
—Aparte de él, estoy hablando de mi hija Dacota — veo como aprieta la mandíbula al ver que no obtiene alguna respuesta que él quiere de mi parte.
—Que coincidencia, mi hermosa esposa se llama igual, pero ella no tiene padre, el hijo de perra la abandonó — contesto intentando controlar mi enojo.
Su mirada sigue fija en mi al igual que la de su hijo, ¿es enserio? Quieren intimidarme con eso ¡ja!
—Solo quiero saber dónde está, necesito hablar con ella — contesta al fin después de un rato de silencio.
—Iré directo al grano señor Miller — sonrió "Ámbleme" parándome de mi asiento y dándole vuelta a la mesa. — Usted hablará con ella sobre mi cadáver — hablo colocandome detrás de él y su hijo.
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Esposa Del Mafioso
RomansaDefinitivamente ahora si era una relación donde todo es amor, o eso creían. Créditos a la portada: Sofía Turano (Wattpad: @sofıiturano)
