Sam se quitó los lentes en cuanto me dejé caer en la silla que estaba delante de su escritorio. Contemplé el lugar como siempre, fijándome en esos detalles tontos que ella colocaba en cualquier rincón, como los dibujos de sus hijos, figuritas de juguete que alguno de ellos habría dejado allí durante una visita, fotografías familiares...
—¿Piensas decir algo? — Me miró divertida.
—Solo quería asegurarme de que hablaste con los del transporte.
Había acordado con Renjun que la siguiente semana trasladaríamos los cuadros desde su estudio hasta la galería. Aprovechando que acababa de terminar las clases, iba a quedarse unos días en Byron Bay para ayudar con la organización de la exposición.
—Hablé con ellos y está todo previsto.
—De acuerdo. Estupendo. Así que...
—Así que me debes una explicación.
—¿Tus hijos te pusieron algo en el café esta mañana?
—No te salgas por la tangente bromeando —me advirtió.
— Quiero saber por qué tienes tanto interés en ese chico. Puede que no llevemos trabajando juntos mucho tiempo, pero te conozco lo suficiente como para saber que debe de ser especial para que decidas implicarte así, vamos, Jaehyun, no muerdo. De momento.
Reprimí una sonrisa y suspiré hondo.
—Es él. El chico del que te hablé.
—¿Del que estuviste enamorado?
— Sí — logré decir con dificultad.
—No me hablaste de nada, Jaehyun.
—Tú ya me entiendes...
—¿Y era necesario que te atosigara durante semanas para que me contaras esto?
—No me resulta fácil.
—Ya veo. ¿Y cuál es el plan?
—Solo quiero que la exposición sea perfecta.
Me guardé lo importante que era el hecho de que, por fin, cumpliría la promesa que le hice a Lay esa noche cualquiera que pasamos en mi casa, el día que renuncié a mis sueños y los subí encima de un armario, pero que, a cambio, decidí que me implicaría en los de otra persona. Me estremecí al recordar las palabras de Lay en mi cabeza: «Jaehyun, tú pintas o no pintas. Y un día amarás o no lo harás, porque no sabrás hacer las cosas de otro modo».
Qué jodida razón había tenido.
— ¿Quieres que hagamos algo especial?
—No lo sé —Me froté la mandíbula.
—Mi idea es que sea algo familiar.
—¿Familiar? — frunció el ceño.
—Sí, él es de aquí. Quiero que sea acogedor, que quienes asistan no sea solo para echarles un vistazo a los cuadros y ya está, sino que quieran quedarse un rato hablando...
—Creo que lo entiendo. ¿Recuerdas esa exposición en la que contratamos a una empresa de cáterin? Aunque en el caso de Huang Renjun sean pocas obras, podemos hacerlo.
—Sí. Y también está la opción de traer algunos cuadros más solo para ese día. Tiene varios que son... inclasificables — Sam me miró con interés.
—No creo que debamos mantenerlos en catálogo, pero sí podríamos vaciar otra sala de forma temporal durante veinticuatro horas.
—Creo que deberías consultarlo con Mino, pero a mí me parece una buena idea; hace tiempo que no tenemos una exposición fuerte, y si el chico es de aquí, bueno, eso siempre atrae a más público. Puede ser interesante.
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Lo que somos
RomansaHan pasado tres años desde la última vez que Renjun y Jaehyun se vieron. Ahora, Renjun está a punto de cumplir su sueño, y pese al pasado, Jaehyun necesita formar parte de un momento como ese. Cuando sus caminos vuelven a cruzarse, Renjun tiene que...
